¿DESPUÉS DE FIDEL, QUÉ VIENE?

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

fidel-viveAlguien muy cercano me pidió que escribiera sobre Fidel, desde el sábado, y no pude.

Mi homenaje es interior, en las ideas, en los principios. Pero una pregunta me ha hecho reflexionar y decidirme a plasmar mis impresiones, extraídas de la experiencia personal y de mi condición de cubano, nacido, educado y formado en la revolución: ¿Qué pasará en Cuba después de la partida de Fidel?

Podría decirse que es pronóstico reservado, pero no es así. Porque Fidel, visionario y previsor como siempre, preparó a los cubanos para que no perdamos el rumbo ni nos dejemos desordenar  el día en que faltara su presencia física.  Preparó al pueblo para Hoy  y Cuba sigue siendo la sociedad ordenada y segura que ha sido y continuará siendo sin Fidel. Para ese propósito el Comandante en Jefe dejó sus cargos desde el 2006 y el mismo  Raúl Castro anunció que también “entregará la espada” a los más jóvenes en el 2018, demostrando que no hay ningún ansia de perpetuidad personal en el poder y que Cuba está preparada para continuar la senda socialista.

Por lo pronto hay que analizar el legado, lo que significó para Cuba el líder innegable de unas cuantas generaciones y comprender que la mayor parte de los cubanos que viven en la isla, quienes han sufrido los embates de la economía bloqueada, los ataques a la producción a través de infiltraciones provenientes de sectores ultra reaccionarios provenientes del norte y financiados por el Departamento de Estado gringo, saben muy bien que Fidel Castro no es responsable de los males en el país, sino que lo reconocen como el hombre que les enseñó a resistir, el que se opuso y quebró aquella teoría del “Fin de la Historia”, y mantuvo a Cuba independiente  y victoriosa a pesar de la asfixia criminal a la que fue sometido su pueblo en el Período Especial de los años 90, del cual aún no se recupera la isla.

“Fidel nos hizo más dignos ante el mundo en aquellos años en que Cuba mantuvo sola su bandera de dignidad y no fue rendida por hambre por el Imperio y su coalición de buitres carroñeros que nos velaban para cuando nos hicieran cadáveres“, manifestó Rosy, una cubana que no pudo seguir hablando, por la emoción.

“Fidel, lo sabemos los cubanos patriotas que somos la gran mayoría de dentro y fuera de la Isla,  nos  dio dignidad, educación, salud y soberanía al pueblo de Cuba, y estamos dispuestos a defender esos valores y logros, a  no vendernos ni dejarnos amedrentar por ese ignorante e inmoral, que en enero próximo pastará en los jardines de la Casa Blanca”, dijo Camilo, otro habitante cubano, en referencia a las declaraciones del recién electo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a su política futura hacia Cuba.

Con una alegría infundada, ciertos sectores se han apurado a celebrar la partida física del invicto  líder revolucionario.  Irracional manera de mostrar la inhumanidad que corroe sus intenciones y el miedo visceral hacia el gigante que no pudieron derrotar en vida, aun cuando estando anciano y enfermo se retiró del poder efectivo, para asumir una especie de guía ideológica mucho más trascendental que el simple enfrentamiento a la potencia imperialista yanqui, cuyas amenazas manejaba a la perfección y como ningún otro; pero esta vez estaba enfermo y requería trabajar aprisa en la estrategia de los nuevos tiempos y en dejar al relevo preparado y listo, antes de su partida a la inmortalidad. En eso también Fidel cumplió.

Creen aquellos sectores retrógrados, y así lo han manifestado algunos ilusos voceros de los intereses imperiales, que con el fallecimiento de Fidel la Revolución se acaba. Lo mismo pensaron y aclamaron cuando el muro de Berlín fue derribado y desapareció la polaridad equilibrada que confería al mundo la existencia de un campo socialista. Al igual que en aquella época de los ’90, sus sueños no se convertirán en realidad.

Lo primero que se debe entender es la firmeza ideológica del pueblo cubano, que conoce bien de dónde le vienen los golpes y no se ilusiona mucho con esas promesas de acercamiento condicionadas a perder soberanía e independencia. Mucho menos soportarán los cubanos, dadas sus convicciones y principios, las torpes declaraciones del próximo inquilino de la Casa Blanca, que contrasta ostensiblemente con la astucia y valentía que mostró el saliente Obama.

El pueblo cubano anhela una economía más firme, más acorde a los tiempos actuales y con menos privaciones, aunque a pesar de las carencias no se han eliminado los beneficios sociales que asisten a cada cubano y que hacen de la isla un ejemplo mundial de equidad y justicia, donde los niños no se ven obligados a trabajar y la pobreza extrema no existe como fenómeno. Eso es obra de Fidel y los cubanos lo saben. Queremos sí, complementar nuestra economía con la de EE.UU. y posiblemente se consiga, a pesar de las declaraciones de Trump, dada la racionalidad y pragmatismo del sector empresarial rural estadounidense, que votó por el candidato republicano  y le dieron la victoria; esos emprendedores ganaderos-agricultores, productores de carne, leche, pollo, granos y cereales, con quienes Cuba se entiende muy bien, porque ellos saben que la isla es un buen mercado muy cercano y para nada es una amenaza para la seguridad de Norteamérica.

Los logros de la Revolución liderada por Fidel son innegables y nadie podrá ocultarlos. Los colaboradores cubanos, que han vivido otras realidades lo saben y quienes han viajado el mundo por uno u otro motivo, también, a pesar de los intentos de algunos inconformes y enemigos ideológicos, de ocultar las verdades.

Sí habrá cambios en Cuba, de hecho la transformación ya se está abriendo camino desde hace varios años, pero no es un tránsito de regreso al capitalismo salvaje o al neoliberalismo radical. Se trata de un proceso de reacomodo a las actuales circunstancias internacionales a las cuales no se puede estar ajeno, la Actualización de una economía y sociedad socialista. Por ello es el clamor para que de una vez se levante el genocida bloqueo económico y comercial, que ha causado pérdidas multimillonarias a Cuba y ha condenado a la carencia, enfermedades y hasta muertes al pueblo cubano.  Tampoco es cuestión de mutar en pocos días.

No hay que hacerse  ilusiones con la pérdida física del Comandante invicto Fidel Castro. Cuba no será otro Puerto Rico. Un futuro como el de Argentina o Brasil no lo quieren los cubanos, los que viven allí, los que sufren en carne viva el bloqueo. Los cubanos están conscientes de que deben  aprender a trabajar  ya no bajo la sombra del Estado, pero sí protegidos por éste, como siempre ha sido. Las privatizaciones no llegarán en masa, ni los recursos naturales serán rentados o vendidos a intereses foráneos. No es esa la visión futura de Cuba que tienen los cubanos. Los logros sociales y políticos no van a ser negociados, porque por más que las oligarquías mediáticas los oculten, es una realidad que Cuba ha logrado tantas y tan grandes cosas en el sistema social que abandonarlos ahora sería una locura y un suicidio como pueblo.

En resumen, lo que pasará en Cuba en una era post-Fidel solo lo pueden decidir los cubanos de la isla. No es esperable un cambio radical de principios y valores inculcados durante más de cien años de lucha y 57 de Revolución activa. Se nos fue Fidel, pero dejó un sistema social de equidad y justicia, ideado y llevado a la práctica por una generación de patriotas nucleados y resumidos en la figura del Comandante en Jefe, y queda mucho camino por recorrer en busca de un país que se desarrolle, que mejore en su economía, pero sin ceder a los caprichos foráneos de dominación y sin renunciar a los principios éticos que practican desde la guerra por la liberación nacional.

Fidel dejó de estar físicamente en Cuba, pero sigue su obra en la Revolución y en nosotros los patriotas cubanos que aprendimos todo lo bueno de nuestro Comandante en Jefe  Fidel.

CONTINÚA LA ULTRADERECHA COLOMBIANA ASESINANDO LÍDERES CAMPESINOS

Departamento Del Valle del Cauca, Distrito de Buenaventura, Corregimiento Bajo Calima

Miércoles 23 de noviembre de 2016:

Los asesinatos de los líderes campesinos miembros de "Marcha Patriótica" continúan en Colombia.

Los asesinatos de los líderes campesinos miembros de “Marcha Patriótica” continúan en Colombia.

Zona urbana del corregimiento Bajo Calima, cerca de las 5:30 de la tarde, llega una lancha color Roja a la Bahía de Embarque, la cual venía ocupada por 3 hombres desconocidos por la comunidad, vestidos de negro.

El señor FRAIDAN CORTÉS, mecánico del corregimiento e integrante de la Asociación de Trabajadores Campesinos Del Valle del Cauca-ASTRACAVA, fue interceptado por los 3 hombres quienes se dirigieron con el a su casa ubicada a pocas cuadras de la Bahía, donde le propinaron en repetidas ocasiones impactos de bala y le ocasionaron la muerte de manera instantánea.

Hasta el momento se desconoce el paradero de los 3 hombres, pero se sospecha que siguen en la zona.

Señalando que:

FRAIDAN CORTÉS, líder de su comunidad en el corregimiento Bajo Calima, conocido como “el mecánico”, quien tenía un taller para reparar los motores de las lanchas, era integrante de la Asociación de Trabajadores Campesinos Del Valle del Cauca-ASTRACAVA, sin directiva Bajo Calima, de la Coordinación Campesina Del Valle del Cauca-CCVC, del Proceso de Unidad Popular del Sur Occidente Colombiano y militante del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica en el Departamento Del Valle del Cauca.2

Este hecho se produce días después que ingresan a la zona efectivos del ejército nacional a realizar erradicación forzada de Cultivos llamados de “Uso Ilícito”.

Red de Derechos Humanos del Suroccidente Colombiano “Francisco Isaías Cifuentes”
Comisión de Derechos Humanos Movimiento Político y Social Marcha Patriótica.

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Bloqueo contra Cuba

Por: Frei Betto

Tomado de Cubadebate

41441-fotografia-gAntes de que termine octubre la Asamblea General de la ONU votará, una vez más, la propuesta de terminar con el bloqueo de los EE.UU. contra Cuba, como viene sucediendo desde hace 25 años.

El año pasado, de los 193 países afiliados a la ONU, 191 aprobaron el fin del bloqueo. Sólo dos votaron en contra: el mismo EE.UU. e Israel. Es al menos contradictorio que el gobierno norteamericano se haya posicionado en contra puesto que el presidente Obama es declaradamente contrario al castigo impuesto a Cuba desde 1962.

La suspensión de dicha medida no depende del Ejecutivo americano sino que depende del Congreso, dominado ahora por los republicanos. Y hasta ahora los parlamentarios han preferido postergar el tema.

Estamos por tanto ante una situación mayúscula: el presidente de los EE.UU. restablece relaciones diplomáticas de su país con Cuba, gracias a la mediación del papa Francisco, y los congresistas insisten en mantener la sanción que tantos daños causa a la economía y a la vida del pueblo cubano.

Por impedir las relaciones comerciales entre ambos países Cuba se ve obligada a importar productos de mercados más lejanos, encareciendo el precio del flete. Y no puede adquirir medicamentos ni productos de alta tecnología fabricados solamente en los EE.UU. El perjuicio se ha calculado en US$ cien mil millones a lo largo de los últimos 54 años.

Cuando le pregunté a Fidel, en febrero del año pasado, cómo veía él el restablecimiento de relaciones con el poderoso vecino del Norte, dejó claro que aún era pronto para celebrarlo. Faltan la suspensión del bloqueo y la devolución de la base naval de Guantánamo, utilizada hoy por el gobierno norteamericano como cárcel para supuestos terroristas secuestrados en todo el mundo por agentes de seguridad de los EE.UU., al margen de toda la legislación internacional.

Para hacerse una idea de lo que significa el bloqueo -condenado por los tres últimos papas y por el episcopado de Cuba- basta decir que una pareja de Nueva York consigue comprar, en una agencia de viajes de la Quinta Avenida, un boleto de viaje para visitar Irán e incluso Corea del Norte, pero no para Cuba. El bloqueo lo impide. Los viajes de norteamericanos a la isla caribeña sólo están permitidos dentro de un conjunto de excepciones, tales como vínculos familiares, tratamiento médico, razones religiosas, investigación académica, etc.

En cierta ocasión Gabriel García Márquez viajó de La Habana a Nueva York y llevó en la maleta una encomienda cubana: obtener el repuesto de una pieza de una máquina filmadora made in USA fabricada en la época de 1950. Gabo hizo el pedido a la tienda que vende piezas de equipos antiguos de cinematografía. Registró la numeración de la máquina y quedó en regresar al día siguiente para saber si se había encontrado tal repuesto. Sí, figuraba en el almacén, pero le dijeron que no podían vendérsela, porque sabían que se trataba de un equipo en poder de cubanos y por tanto la ley del bloqueo vetaba la comercialización.

Tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, y con más de un millón de cubanos residiendo en los EE.UU., sólo la insensatez conservadora explica la permanencia de tal sanción.

Quien se lo propone lo logra.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

Juan Manuel Santos se lo propuso y lo logró. Total, si se lo dieron alguna vez a Mr. Obama. Y puso manos a la obra.

 

Colombia's President Juan Manuel Santos attends a joint news conference with Spain's Prime Minister Mariano Rajoy at Moncloa palace in MadridNo  importa que a pesar de los esfuerzos y las maniobras, Colombia se dividiera a la mitad (en sus opiniones) y desestimara refrendar el Acuerdo de Paz entre Gobierno y Guerrilla (FARC); tal vez porque quienes quieren verdaderamente paz son el pueblo colombiano y los miembros de las legítimas FACR, no así los partidos políticos que, de alguna manera, se favorecen con un conflicto que los mantiene vigentes aunque sea a través de las críticas; ni tampoco –por supuesto- aquellos que se benefician debido a sus actividades ilegales desde los grupos paramilitares que revolotean alrededor de la guerrilla como caranchos sobre un rebaño de reses (ojo, no estoy comparando a los militantes de las FARC con animales, sino a los paramilitares con aves de carroña).

Parece que no convenció a muchos –demasiados- la propuesta de Santos de desarmar y darles posicionamiento político post conflicto a aquellos que la opinión pública, manipulada por los medios, culpa de crímenes, robos, asaltos, narcotráfico, secuestros y otras actividades delictivas más achacables a los paramilitares (dadas su falta de ideología y afán de lucro) que a las fuerzas revolucionarias.

Un panorama donde un (odiado) grupo de rebeldes es desarmado y obligado a convivir con sus enemigos sin desarmar, no precisamente ofrece a la vista el escenario de paz que proclama Santos y compañía. Lo más probable es que comience una cadena de “ajustes de cuentas”, la cual volvería inestable e insostenible la ya precaria noción de paz del sufrido pueblo colombiano.

El proceso, apoyado por La Habana, no es el problema, no es lo cuestionable. Los buenos oficios del gobierno cubano, e incluso de la Iglesia católica en pos de concretar la tan anhelada paz y alguna que otra tibia intervención de la ONU, pudieron haber dado otros resultados si la propuesta hubiera sido contundente y sobre todo, coherente, con los deseos del pueblo colombiano en su mayoría.

Es obvio que no se pueden dejar impunes los crímenes, que los familiares de las víctimas (víctimas ellos también) no estarían de acuerdo en ver por las calles a los asesinos, secuestradores, violadores de sus seres queridos. Lo que no es muy consecuente es que solo se culpe a miembros de las FARC y no al resto de pandillas que a la sombra o utilizando el apelativo de “guerrilla” perpetraron tal vez muchos más crímenes, incluyendo el genocidio de poblaciones campesinas por la suposición de haber ayudado a los rebeldes, pero cuyo fondo está más profundo.

En las incomprensiones fundamentales del Acuerdo podrían encontrarse las causas de que una mayoría de la población colombiana, urgida, desesperada por la paz, haya votado, precisamente, en contra de ella (o del “Acuerdo” con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Pero ya está, el resultado es nulo, aunque el líder guerrillero “Timochenko” mantiene la posición de continuar con el cese al fuego y las hostilidades y la intención de reincorporar sus filas a la sociedad para construir otro escenario, más democrático, de lucha por los principios revolucionarios.

Mientras tanto, Manuel Santos se reúne con los “propietarios” de la oposición (ideólogos impulsadores del NO) para el “sana-sana” que cree necesario y llegar a otro “acuerdo” que tal vez tenga su futuro en un ámbito de posible reelección presidencial.

El actual presidente colombiano lo ha logrado, se propuso poner su nombre en la historia visible de Colombia y ahí lo tiene, hasta le han otorgado el Premio Nobel de la Paz, a pesar de que no la ha concretado.

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Las sanciones económicas, principal obstáculo para el desarrollo de Cuba

Por: Salim Lamrani en “Rebelión”

“…Las sanciones contra Cuba son anacrónicas, crueles e ineficientes. Tienen un impacto desastroso sobre la economía cubana y afectan durablemente el bienestar de la población de la isla. A pesar de las declaraciones constructivas de la Casa Blanca a favor de un levantamiento de este estado de sitio, no se ha adoptado ninguna medida de envergadura para aliviar a los cubanos de este estrangulamiento económico que dura desde hace más de medio siglo y que la comunidad internacional condena de modo masivo. Desde luego, ninguna normalización completa de las relaciones será posible mientras esté en vigor esta política hostil…”

maxresdefaultA pesar del establecimiento de un diálogo histórico con La Habana el 17 de diciembre de 2014 y pese a la visita oficial del presidente Barack Obama a la isla en marzo de 2016, Washington sigue aplicando sanciones económicas contra la población cubana, suscitando la incomprensión de la comunidad internacional. Establecidas en 1960, en plena Guerra Fría, las sanciones perduran más de medio siglo después, ocasionan importantes dificultades a la economía cubana e infligen sufrimientos inútiles a las categorías más vulnerables de la población. Su costo elevado y su alcance extraterritorial motivan el rechazo unánime de la comunidad internacional. No obstante la resolución de este conflicto asimétrico depende del poder ejecutivo estadounidense, que dispone de las prerrogativas necesarias para desmantelar gran parte de la red de sanciones impuestas a la isla.

ARTÍCULO

Introducción

A pesar del establecimiento de un diálogo histórico con La Habana el 17 de diciembre de 2014 y pese a la visita oficial del presidente Barack Obama a la isla en marzo de 2016, Washington sigue aplicando sanciones económicas contra la población cubana, suscitando la incomprensión de la comunidad internacional. Establecidas en 1960, en plena Guerra Fría, las sanciones perduran más de medio siglo después, ocasionan importantes dificultades a la economía cubana e infligen sufrimientos inútiles a las categorías más vulnerables de la población. Su costo elevado y su alcance extraterritorial motivan el rechazo unánime de la comunidad internacional.

No obstante la resolución de este conflicto asimétrico depende del poder ejecutivo estadounidense, que dispone de las prerrogativas necesarias para desmantelar gran parte de la red de sanciones impuestas a la isla.

Costo de las sanciones económicas

El 13 de septiembre de 2016 Barack Obama volvió a renovar por un año la Ley de Comercio con el Enemigo, una legislación de 1917 utilizada por primera vez por el presidente John F. Kennedy en 1962 para imponer sanciones económicas totales a Cuba, que prorroga el estado de sitio contra la isla.

Esta ley, prorrogada cada año por los nueve presidentes de Estados Unidos desde esa fecha, sólo se aplica contra La Habana [1].

Una vez más el impacto de las sanciones ha sido dramático para la economía y la sociedad cubanas. En un año, de abril de 2015 a marzo de 2016, costaron 4.680 millones de dólares a la isla según Bruno Rodríguez, ministro cubano de Relaciones Exteriores.

En su informe anual sobre las sanciones económicas, las autoridades cubanas estimaron los daños causados a nivel nacional. Resultaron afectados particularmente tres sectores. Primero las exportaciones, ya que Cuba no puede vender bienes ni servicios a Estados Unidos. Luego el costo producido por la búsqueda de mercados alternativos geográficamente alejados de la isla. Y finalmente el impacto financiero, pues Cuba todavía no puede usar el dólar en sus transacciones internacionales, a pesar de las declaraciones del presidente Obama sobre la supresión de esta restricción. “No existe elemento en nuestras vidas en el que no esté presente su impacto”, concluyó Bruno Rodríguez [2].

En total las sanciones económicas han costado 125.000 millones de dólares a Cuba desde su implementación en los años 1960 [3]. Otros sectores vitales, como el de la salud, resultan afectados por las sanciones económicas. Sólo para citar un ejemplo, Cuba no puede adquirir los estimuladores cerebrales profundos, que permiten tratar las enfermedades neurológicas, que produce de modo exclusivo la empresa estadounidense Medtronic.

Varios centenares de pacientes cubanos con la enfermedad de Parkinson, que podrían beneficiar de una mejor calidad de vida gracias a este equipo, se ven privados de él a causa de un diferendo político que opone Washington a La Habana desde hace más de medio siglo [4].

Aspecto extraterritorial de las sanciones

A pesar del acercamiento histórico de diciembre de 2014, varias entidades internacionales fueron fuertemente sancionadas después de esa fecha por realizar, en perfecta legalidad con el derecho internacional, transacciones financieras con Cuba. Así, en mayo de 2015, el banco francés BNP Paribas fue condenado a una multa record de 8.900 millones de dólares por mantener, entre otros, relaciones financieras con Cuba [5].

En octubre de 2015 otro banco francés, Crédit Agricole, tuvo que pagar una multa de 1.116 millones de dólares por el mismo motivo. Conviene recordar que BNP Paribas y Crédit Agricole no violaron ninguna ley francesa y respetaron escrupulosamente el derecho europeo y el derecho internacional. Washington aplicó de modo extraterritorial, es decir ilegal, sus sanciones contra Cuba. Otras entidades financieras también fueron fuertemente sancionadas. Así el banco alemán Commerzbank tuvo que pagar una multa de 1.710 millones de dólares y puso término a todas sus relaciones con Cuba [6].

El poder ejecutivo estadounidense tomó todas estas decisiones.

Margen de maniobra del presidente Obama

No obstante, el presidente Obama lanzó varios llamados al Congreso convidándolo a poner fin al estado de sitio anacrónico, cruel e ineficiente. Expresó varias veces su oposición al mantenimiento de medidas de retorsión económica que además de afectar gravemente el bienestar de los cubanos han aislado a Estados Unidos en la escena internacional. Durante su histórico viaje a Cuba admitió lo siguiente: “La política de Estados Unidos ha fracasado. Debemos tener la valentía de reconocer esta verdad. Una política de aislamiento elaborada para la Guerra Fría no tiene ningún sentido en el siglo XXI. El embargo sólo hace daño al pueblo cubano en vez de ayudarlo. Es una carga de otro tiempo que pesa sobre el pueblo cubano”. La comunidad mundial, favorable a la resolución pacífica de este conflicto, aplaudió este discurso marcado por la lucidez [7].

Sin embargo la retórica constructiva de Barack Obama no ha sido corroborada por hechos tangibles, a pesar de sus prerrogativas como jefe del poder ejecutivo. Es verdad que el presidente de Estados Unidos restableció el diálogo político con Cuba en diciembre de 2014, amplió el número de categorías de ciudadanos estadounidenses autorizados a viajar a la isla en enero de 2015, retiró a Cuba de la lista de los países patrocinadores del terrorismo en mayo de 2015, restableció los lazos diplomáticos con la reapertura de embajadas en Washington y La Habana en julio de 2015, autorizó la exportación de bienes y servicios en el campo de las telecomunicaciones en marzo de 2016 (sólo hacia el sector no estatal) y facilitó la reanudación del transporte marítimo de pasajeros entre ambas naciones en mayo de 2016 y de los vuelos comerciales en agosto de 2016.

No obstante, más allá de estas medidas positivas pero muy limitadas, el presidente de Estados Unidos dispone de todo el margen de maniobra necesario para desmantelar la casi totalidad de la red de sanciones impuestas desde 1960, sin necesitar la autorización del Congreso. Barack Obama podría autorizar a las empresas cubanas a abrir cuentas bancarias en Estados Unidos para facilitar las transacciones comerciales y financieras. Podría también poner fin a la persecución financiera contra Cuba, de la cual han sufrido muchos bancos internacionales. En total la administración de Obama infligió multas por un importe total de 14.000 millones de dólares a diversas entidades bancarias del mundo por sus relaciones con la isla del Caribe. Del mismo modo, la Casa Blanca podría permitir el comercio bilateral entre las empresas cubanas y estadounidenses (importaciones/exportaciones).

También podría consentir a los capitales estadounidenses la posibilidad de hacer inversiones en Cuba. Por fin, podría, por ejemplo, eliminar la restricción que impide que todo barco, cual fuere su origen, que transporte mercancía a Cuba, entre en un puerto estadounidense durante los siguientes seis meses [8].

Sólo hay cuatro sectores que el poder ejecutivo no puede tocar sin el acuerdo del Congreso.

El Presidente Obama no puede autorizar el comercio entre las subsidiarias de las empresas estadounidenses ubicadas en el exterior y Cuba (Ley Torricelli de 1992). En cambio, puede permitir el comercio entre la empresa matriz instalada en Estados Unidos y las empresas cubanas, lo que hace que resulte de facto inútil toda transacción con una subsidiaria establecida en un tercer país [9].

Del mismo modo, Barack Obama no puede permitir el turismo ordinario en Cuba (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000). En cambio puede perfectamente multiplicar el número de categorías de ciudadanos autorizados a viajar a la isla y ampliar su definición. Así, la Casa Blanca podría redefinir la noción de “viaje cultural” e integrar por ejemplo la visita de un simple museo. De este modo todo ciudadano que se comprometa a visitar un museo durante su estancia en Cuba podría beneficiarse de la categoría “viaje cultural” [10].

Sin el acuerdo del Congreso, el presidente Obama tampoco puede autorizar la venta a crédito de materias primas alimenticias (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000). En cambio puede perfectamente consentir la venta a crédito de todo producto no alimenticio, lo que limitaría considerablemente el impacto de la sanción [11]. Finalmente la Casa Blanca no puede permitir las transacciones con las propiedades estadounidenses nacionalizadas en los años 1960 (Ley Helms-Burton de 1996). No obstante, puede abrir la vía a todo negocio que implique las demás propiedades de la isla [12].

Rechazo unánime de las sanciones

Todos los sectores de la sociedad estadounidense están a favor del levantamiento de las sanciones económicas. El mundo de los negocios, mediante la Cámara de Comercio de Estados Unidos, desea fuertemente su fin pues ve un mercado de 11 millones de habitantes a 150 kilómetros de las costas estadounidenses que acoge a otros inversionistas internacionales. La opinión pública favorece a más del 70 % la normalización completa de las relaciones bilaterales entre ambas naciones, pues no entiende por qué su gobierno le prohíbe viajar a Cuba para hacer turismo ordinario.

Las autoridades religiosas, mediante el Consejo Nacional de Iglesias, han condenado las sanciones por el sufrimiento que infligen a la población de la isla. Los cubanoamericanos, con un 63 % según un sondeo de septiembre de 2016, también son partidarios del levantamiento de las sanciones, pues saben que las medidas económicas hostiles afectan a sus familiares en la isla [13].

Por fin conviene recordar que en 2015, por vigésimocuarta vez consecutiva, 191 países sobre 193 pidieron el fin del estado de sitio contra la isla durante la reunión anual de la Asamblea General de Naciones Unidas [14].

Un conflicto asimétrico

Algunos observadores consideran que Cuba debe responder a los gestos que realizó el presidente Obama con cambios de orden interno. Olvidan de hecho el carácter asimétrico del conflicto.

En efecto, en el diferendo que opone Washington a La Habana, la hostilidad es unilateral. Cuba no impone sanciones económicas a Estados Unidos, no ocupa de modo ilegal una parte de su territorio soberano (Guantánamo), no financia abiertamente a una oposición interna con el objetivo de conseguir un “cambio de régimen”, no roba el capital humano como lo hace la Ley de Ajuste Cubano, no realiza transmisiones ilegales destinadas a fomentar la subversión interna -como es el caso con Radio y TV Martí- Por otra parte, Cuba es una nación independiente y según el derecho internacional y desde el Congreso de Westfalia de 1648, que reconoce la igualdad soberana entre los Estados, los cambios en la isla son competencia exclusiva del pueblo cubano, el único que puede decidir su sistema político y su modelo de sociedad.

Conclusión

Las sanciones contra Cuba son anacrónicas, crueles e ineficientes. Tienen un impacto desastroso sobre la economía cubana y afectan duramente el bienestar de la población de la isla. A pesar de las declaraciones constructivas de la Casa Blanca a favor de un levantamiento de este estado de sitio, no se ha adoptado ninguna medida de envergadura para aliviar a los cubanos de este estrangulamiento económico que dura desde hace más de medio siglo y que la comunidad internacional condena de modo masivo.

Desde luego, ninguna normalización completa de las relaciones será posible mientras esté en vigor esta política hostil.

[1] EFE, «Obama renueva Ley de Comercio con el Enemigo que sustenta el embargo a Cuba”, 13 de septiembre de 2016.

[2] Óscar Figueredo Reinaldo, José Raúl Concepción & Layrene Pérez, «En un año el bloqueo restó cuatro mil 680 de dólares a la economía cubana», 9 de septiembre de 2016.

[3] Ibid.

[4] República de Cuba, “Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”, junio de 2016. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2016/09/Necesidad-de-poner-fin-al-bloqueo-econ%C 3%B3mico-comercial-y-financiero-impuesto-por-los-Estados-Unidos-de-Am%C3%A9rica-contra-Cuba .pdf (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016).

[5] Le Monde, « La BNP Paribas formellement condamnée à une amende record aux Etats-Unis», 1 de mayo de 2015.

[6] Bruno Rodríguez, «Le blocus économique, commercial et financier appliqué à Cuba continue d’exister pleinement et complètement», 28 de octubre de 2015. http://fr.granma.cu/mundo/2015-10-28/le-blocus-economique-commercial-et-financier-applique-a-cu ba-continue-dexister-pleinement-et-completement (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016) ; República de Cuba, “Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”, op. cit.

[7] Barack Obama, «Remarks by President Obama to the People of Cuba», The White House, 22 de marzo de 2016. https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2016/03/22/remarks-president-obama-people-cuba (sitio consultado el 17 de septiembre de 2016).

[8] República de Cuba, “Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”, junio de 2016. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2016/09/Necesidad-de-poner-fin-al-bloqueo-econ%C 3%B3mico-comercial-y-financiero-impuesto-por-los-Estados-Unidos-de-Am%C3%A9rica-contra-Cuba .pdf (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016).

[9] Ibid. page 5 / 6

[10] Ibid.

[11] Ibid.

[12] Ibid.

[13] EFE, «Mayoría cubanoamericanos quiere fin embargo, pero no cree en cambios en Cuba», 14 de septiembre de 2016.

[14] Nations unies, «191 países piden en la Asamblea General el fin del bloqueo contra Cuba», 27 de octubre de 2015. http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=33704#.V-ACGXrj-2U (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016). Salim Lamrani. Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016. http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Juegue al neoliberalismo, olvide su historia, Macri le enseñará...

El neoliberalismo atroz y subalterno de nuestros días

La Habana, 26 sep (PL) Parece que quedan pocas dudas de que en Argentina, Brasil, Paraguay y Honduras la política económica neoliberal de sus actuales gobernantes, está devolviendo al hambre y la miseria a los que fueron sacados de ellas, como diría el teólogo Leonardo Boff.

 

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Manifestantes en México contra políticas de Enrique Peña Nieto.

Las calles ya empiezan a vibrar, particularmente en Argentina y Brasil, donde la gente sale en manifestaciones cada vez más multitudinarias para protestar contra las medidas neoliberales de los presidentes Mauricio Macri y Michel Temer.

No hace falta que pase más tiempo para constatar la apremiante necesidad de cortar el paso a la distopía y levantar un nuevo muro sobre los cimientos de aquella utopía forjada por Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula, seguida y mantenida por Rafael Correa y Evo Morales.

Lo importante está en tomar en cuenta los errores cometidos para no caer de nuevo en ellos y comprender que la conciliación de clases es un espejismo creado por el capitalismo neoliberal en esta fase de exagerada concentración de la riqueza. La realidad cruda es que la lucha entre ellas es permanente aun cuando la burguesía se proletarice o el proletariado se aburguese.

Ascensos al poder como los de Macri y Temer jamás deben ser considerados el fin de la historia, sino acicate para continuarla, buscar la unidad y corregir el tiro pues las fuerzas progresistas tienen muy poco margen para los fracasos. La batalla planteada por la derecha es de vida o muerte, como se ha visto en Brasil con el golpe parlamentario a Dilma y la cacería a Lula, y así hay que asumirla.

Donde la derecha gobierna reinstala un neoliberalismo salvaje y agresivo para intentar demostrar que su círculo cero no quedó desbalanceado por los gobiernos progresistas y tienen incluso más fuerza que antes, lo cual es una falacia, pues aunque parezca contraproducente, el retorno neoliberal en esas condiciones es una muestra de debilidad.

A pesar de todo, la izquierda no está derrotada ni replegada como se demuestra en Venezuela, donde la derecha no ha logrado imponer la violencia y el chavismo se recupera en medio de una enconada lucha de clases y un proceso ideológico para rescatar la originalidad y la fuerza de su cultura y de su historia.

Los Macri, o los Temer, y algunos más, han dado a luz un sistema de antihéroes, probablemente el más cabal de nuestra época, y ese es un eje central de la crisis del espíritu que se vive en especial en Brasil y Argentina.

Un sistema antihéroe con una brújula moral de falsos valores emocionales opuestos a aquellos reconocidos por la sociedad, y sus cabecillas viven como tuercas locas sin importarles ni el orden ni el caos que generan, haciendo lo que en cada momento piensan según sus reglas y ambiciones, como monarcas de una sociedad contaminada por sí mismos, en la que la dignidad humana es una categoría de quinta para ellos.

Los antihéroes tienen un grave problema, y es que a lo largo de sus vidas no logran entender que carecen de esencia, que son como un saco vacío, estrujado, sin forma ni contenido, porque no son héroes, ni pensadores, no tienen existencia histórica, y en el flujo y reflujo de ese agotador trabajo de ser visibles, hacen barbaridades porque para ellos todo se vale, y sin aparente cargo de conciencia.

Sus propias reglas éticas las rompen cuando les viene en ganas y se abalanzan a una vida vulgar, genérica, mediocre ante lances difíciles como las evidencias de corrupción con los papeles de Panamá o Bahamas, o escándalos como Lava Jato que los involucra.

Aún con ese lastre tan negativo armaron bochornosos montajes como el juicio parlamentario a Dilma Rousseff o la campaña de descrédito y amenazas a Cristina Fernández, o lo que hacen ahora en Ecuador contra Rafael Correa, en Bolivia contra Evo o en El Salvador a los líderes del Frente Farabundo Martí.

Esa crisis del espíritu no es general, sino atinente únicamente a la autocracia de pacotilla que reina como aquellos saurios que no saben andar sin hacer bulla.

Estos señores, con su apetencia de grandeza y su incultura, buscan destruir la utopía y construir una distopía para erigir sobre los escombros de los sueños de la gente un monumento a la petulancia, la malversación y la macrocorrupción.

Mientras tratan de agrandar sus figuras con modos chabacanos, intentan enterrar el culto a próceres de la Independencia -como Henry Ramos Allup en Venezuela con Bolívar y Chávez- cada vez más alejados de las generaciones contemporáneas, y más invisibles a los jóvenes que tratan de deformar en las escuelas con nuevos y engañosos curriculum, y en las calles con una cultura de hojalata y consumista al servicio de un neoliberalismo atroz, devastador y subalterno.

Repercusión internacional por discurso de Canciller cubano en la ONU.

23 septiembre, 2016 / Fuente: Radio Rebelde

bruno-en-la-onu-580x314Cuba no renunciará a uno solo de sus principios”, este es un titular que en las últimas horas se reitera en varios medios internacionales de comunicación. En la prensa digital y las redes sociales tiene gran repercusión la intervención pronunciada por el Canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, durante la tercera jornada del debate de alto nivel de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas.

Los despachos de agencias noticiosas destacan la intervención del Ministro de Relaciones Exteriores en Nueva York, y su afirmación de que los cubanos “no renunciamos, ni renunciaremos a uno solo de nuestros principios revolucionarios y antiimperialistas, a la defensa de la independencia, de la justicia social y los derechos de los pueblos”.

La prensa internacional destacó que “Cuba denunció en la Asamblea General de la ONU la vigencia del bloqueo aplicado por Estados Unidos durante más de medio siglo, pese al acercamiento bilateral y la reanudación de las relaciones diplomáticas entre los dos países”.

La Agencia Venezolana de Noticias publicó que “Bruno Rodríguez Parrilla reiteró la disposición del gobierno cubano a continuar desarrollando un diálogo respetuoso con el gobierno de los Estados Unidos, sabiendo que resta un largo camino por recorrer para avanzar hacia la normalización, lo que significa construir un modelo de relaciones bilaterales totalmente nuevo en una historia común que nunca podrá ser olvidada”.

De manera especial, la AVN resaltó que Cuba “continuará respaldando al gobierno y pueblo venezolano, a la unión cívico-militar y al presidente constitucional Nicolás Maduro Moros, en la defensa de su soberanía y autodeterminación frente a la injerencia imperialista y oligárquica que trata de destruir la Revolución bolivariana y chavista para apropiarse de las riquezas petroleras y revertir las enormes conquistas sociales alcanzadas”.

La cadena multinacional Telesur trasmitió el discurso a través de su señal y su página web; al tiempo que recalcó que “Cuba no renunciará a la defensa de la independencia, la justicia social y los derechos de los pueblos ni a los compromisos de cooperación con los más necesitados”.

Por su parte, la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina difundió un despacho bajo el título “Cuba denuncia en la ONU vigencia del bloqueo estadounidense”, a propósito del discurso pronunciado por el Jefe de la Diplomacia cubana, el cual concita repercusión en varios medios de comunicación de la región y el mundo.