Archivos Mensuales: abril 2013

Ser cubano.

fidel-castroLos cubanos somos gente orgullosa, nos creemos talentosos y buenos para todo. Y esa gran autoestima la hacemos visibles dondequiera que estamos y en todo lo que hacemos. Creo que tenemos razón para pensar de esa manera, ya que nuestro nivel cultural y educativo sobrepasa incluso al de muchos países, incluyendo “desarrollados”.

Sin embargo, cuando estamos fuera de nuestro país y desarrollamos nuestras habilidades y conocimientos, muchos no somos capaces de mirar atrás y preguntarnos: ¿cómo los cubanos, habitantes de una pequeña isla del mar Caribe, hemos llegado al grado de ser reconocidos dondequiera que vayamos y muchos, muchísimos, manifiesten su admiración hacia el pueblo de Cuba?

Lo que voy a decir le va a desagradar a muchos, sobre todo a esos que desde un rinconcito del imperio donde recogen sus migajas y defienden lo indefendible para vivir el desmadrado “american way of life”. Sin embargo otros reconocerán que tengo razón.

Hasta 1959 Cuba fue un apéndice de los EE.UU. Salón de juegos al estilo “Las Vegas”. Sitio de recalo de mafias y marines. De seguir en ese plan, Cuba hoy sería otro Puerto Rico, Hawai, por solo citar dos ejemplos; lugares que solo son reconocidos por ser sitios turísticos, musicales o “patios traseros” de la potencia imperial, pero nada que ver con su pueblo.

A partir de 1959 Cuba cambió, radicalmente, se eliminó el analfabetismo y como si fuera poco, se le dio educación gratuita a todos hasta el nivel a donde quisieran o pudieran llegar, al cubano se le enseñó a trabajar con conocimientos firmes y globales. No fue solo educación, fue también atención médica especializada gratuita, fueron altos niveles deportivos, hasta situarnos en posiciones por encima de potencias mundiales, hoy somos referentes en varios deportes y nuestra forma de practicarlo y enseñarlo se ha convertido en “escuela”. El nivel científico también es muy elevado, hasta el punto de que nuestras investigaciones ocupan lugares cimeros en el ámbito internacional… ¿Dónde no se menciona a los cubanos como ejemplo? Esta es una verdad que llevamos en el corazón y donde llegamos no nos atemoriza decir, en la voz alta que nos caracteriza: “soy cubano”.

Y eso se lo debemos a una persona y una generación. Sí, voy a nombrar al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Ese político que pudo ser Presidente de Cuba sin disparar un tiro y sin arriesgar la vida, porque tenía dinero (primogénito de una familia hacendada y rica) y tenía el liderazgo asegurado en su partido (segundo del Ortodoxo en la era de Chibás), hombre de buen pensar, buen hablar y mejor hacer, que a pesar de eso comprendió que solo la Revolución armada limpiaría al país de los oprobios y la dependencia, que el “cambio democrático” solo le daría una fracción de poder decidir con el mal adentro, representado en los partidos tradicionales afines al capitalismo y aun más, lacayos del imperialismo yanqui.

Fue Fidel y aquella generación de valientes donde tantos nombres harían muy larga la lista, quien nos dio a los cubanos esta posibilidad de ser, en muchos casos, los primeros. Ha sido Fidel quien levantó tanto nuestra autoestima situándonos en boca de todo el mundo, guste o no guste.

No hay discusión, por más que algunos tratarán de plantearla. Si no hubiese existido un Fidel Castro los cubanos habríamos pasado inadvertidos por la historia, la grande y la pequeña. Un cubano fuera de su país sería un emigrante más. Esos que desde diversos medios de Miami hoy tienen un nombre dentro de la llamada “disidencia” no serían nadie (tal vez hubieran hecho carrera, no digo que no, pero hasta ahí no más, su voz no se escucharía tan fuerte en ciertos círculos que hay ahora). Y nosotros, los que desde el lado de la izquierda no defendemos a quienes más tienen, sino a quienes nadie hace caso ni se preocupa por ellos, tampoco seríamos más que un puñado de gente luchando por sobrevivir en un sitema que por demás es injusto y genocida.

Hoy quería hablar de Fidel, de ese hombre odiado por algunos, pero querido por tantos, ese que nos devolvió la dignidad y nos convirtió en lo que hoy somos a nivel internacional. Doy gracias por ser cubano y doy gracias a Dios porque Fidel Castro Ruz haya nacido en Cuba.

Anuncios

El verdadero rostro de las “damas de blanco”… 50 mil a la mercenaria, ¿quién da más?

No podía ser de otra manera. Cuando a los mercenarios se les toca su dinero, saltan y se rebelan y denuncian a sus cómplices. Uno, porque no hay moralidad ni convicción cuando el dinero se interpone, el único objetivo es la ganancia.  Cuando otros se benefician más, ahí se acaba la “amistad” y comienzan las divisiones. Eso es lo que pasa con las autodenominadas “damas” de blanco, pequeñísima fracción contrarrevolucionaria que pretende “luchar” por los derechos humanos en Cuba, pero que en realidad están día a día “luchando” los verdes dólares del imperio norteamericano.

Imagínense, por cada marcha de ¿protesta? recibían 30 CUC (equivalentes a alrededor de 30 USD). La nueva directora de esa orquesta mal afinada, Berta Soler,  ha decidido, de forma unilateral, repartir solo 15 CUC a cada participante, lo cual genera susceptibilidades entre las apátridas, ya que está claro que el objetivo no es ahorrar para la causa, sino engrosar los bolsillos de la “viva” Berta.

Ya ni siquiera ocultan que sus actividades son financiadas por los Estados Unidos de América y en medio de la división que entre ellas causa la repartija del botín, ofrecen hasta cifras. Malos aliados del imperio que ni siquiera pueden callarse la boca y discutir sus problemas internamente. Esa es la clase de personas que recluta el imperialismo en su afán de hacer ver que en Cuba existe oposición: gente sin escrúpulos, Judas que por 30 monedas (30 CUC o 15) venden hasta a sus madres.

Esta denuncia es nueva, pero la corrupción dentro de este grupo mercenario no lo es.  Ya Wikileaks había difundido anteriormente en internet documentos que daban a conocer las formas, medios y cantidades en que son repartidos los dólares entre estas “damas” y otras organizaciones “opositoras” al gobierno revolucionario cubano.

Los “donantes” son nada más y nada menos que agencias gubernamentales norteamericanas, entre las que destacan USAID, la CIA y hasta el mismísimo Departamento del Tesoro, quienes se aprovechan de la bajeza humana que existe dondequiera para afirmar sus políticas, aunque esto no le de resultados, como en el caso de Cuba. Por cierto, un tal Fulton Armstrong, asesor del senado estadounidense, afirmó que los millones de dólares y los programas financiados con ellos para derrocar al gobierno cubano, habían fracasado.

Berta Soler no es ninguna luchadora por la “libertad”. Es una mercenaria mas, financiada por sus amos yanquis, a quien le ha parecido poco el pago que le dan por sus deleznables servicios. Si de cada “dama de blanco” se roba 15 dólares, irá acumulando una riqueza que le permitirá, cuando se canse de la farsa, irse a vivir cómodamente, como nueva rica, en cualquier lugar del imperio, mientras sus “compañeras” siguen “luchando” esos míseros 15 CUC, mintiendo al mundo y mintiéndose ellas mismas.

Por eso no son creíbles las “damas de blanco”. Porque el dinero, por muy poca que sea la cantidad que se les paga, las divide y las hace mostrar al mundo su verdadero rostro: el de “luchadoras” por los verdes dólares del imperio.

Siete “damitas” denunciaron públicamente a su dirigente, la tal Berta Soler, por embolsillarse lo que les correspondería a ellas. Ahora la Bertica recibirá un “premio a la inmoralidad” de 50 000 dolarucos. Seguro que no los va a destinar para la “libertad” de Cuba.

Corea del Norte, Estados Unidos, la guerra y Venezuela.

ImagenNo sería la primera vez. Los Estados Unidos de América siempre han utilizado la táctica de desviar la atención de sus problemas principales o cuando van a cometer algún repudiable acto vandálico en cualquier parte del mundo. Es, como se dice en buen “cubano”: me pica aquí y voy a rascarme allá…

Este comentario lo hago a raíz de ciertas cuestiones que hoy tienen ocupado al mundo, por un lado la conflictiva situación entre las dos Coreas y Norteamérica, por el otro las muy próximas elecciones en Venezuela, donde indudablemente el movimiento bolivariano obtendrá el triunfo con la figura de Nicolás Maduro impulsada al poder por las bases revolucionarias.

Si analizamos las acciones del gobierno norteamericano históricamente, estas siempre tienden hacia la eliminación física de las cabezas que guían los movimientos anticapitalistas y revolucionarios dondequiera que se encuentren. Así surge la duda acerca de la enfermedad incurable de Chávez en un momento en que la acción redentora bolivariana se disparaba en toda Suramérica, poniendo en peligro los intereses imperiales de las castas armamentistas que rigen los destinos del Estado norteño. Por eso quiero alertar sobre algún intento de hacer desaparecer, también, a Nicolás Maduro de la escena política latinoamericana y mundial, toda vez que resultó fallido el deceso del Comandante Chávez para derrocar a la impertinente revolución que crece en Venezuela. Y no es para ignorar que aparezcan ahora personas armadas en la oposición de aquel país, con equipos destinados a no ser rastreados en caso de éxito o fracaso.

¿Y dónde entran las Coreas y toda la parafernalia sobre una posible guerra “provocada” por la parte socialista de la península oriental?

Precisamente en el desvío de los ojos del mundo hacia una zona bien alejada de Suramérica, con un conflicto que suena a destrucción mundial.

Pues no es la primera vez que Corea del Sur y sus aliados yanquis realizan maniobras militares tan cerca de las fronteras terrestres y marítimas del Estado socialista norcoreano que le ha obligado a este último a poner en pie de guerra a sus fuerzas defensivas y a su pueblo, solo que nunca antes se le dio tanta importancia, manejando una escalada de des-información, la cual comienza en las pruebas nucleares realizadas por los científicos norcoreanos (no olvidar que los únicos que tienen derecho a realizar pruebas nucleares con fines de exterminio masivo son las élites norteamericanas, porque ellos “cuidan” al planeta y protegen la paz mundial) y que ha continuado in crescendo luego de supuestas declaraciones del joven Presidente norcoreano acerca de “destruir” a los Estados Unidos. Ya lo dijo un emperador romano: “traduttore, traditore”, los servicios de información pronorteamericanos (casi todos los globales) han atribuido al gobierno socialista coreano la intención de atacar a la potencia norteamericana, aunque esto, a simple vista, se nota que es una falacia. Si norcorea hubiera querido atacar a algún país lo hubiera hecho hace tiempo con su vecino y hermano capitalista, así hubiese eliminado a un aliado norteamericano que le allanaría el camino en presuntos afanes invasores. Sin embargo, a pesar de continuas provocaciones desde el lado sur, la paz se ha mantenido en la península y hasta obreros de uno y otro lado cruzan las fronteras aportando mano de obra en emprendimientos foráneos. Nunca se rompió el hilo de las conversaciones ni llegó la sangre al río, entonces cabe la pregunta: ¿por qué ahora?

También apuestan los medios de comunicación a la juventud del líder, debido a la cual y a la impulsividad que pudiera tener este, se desataría una guerra devastadora que incluiría un desenlace nuclear.

Todo esto no es más que campaña mediática y ruido, a fin de que la opinión pública mundial mire hacia otro lado mientras en Venezuela, el verdadero peligro para el imperio gringo, se gesta otro acto desleal, antidemocrático y asesino.

Por eso, desde estas líneas pido mayor cuidado y vigilancia hacia la persona de Nicolás Maduro, próximo Presidente democrático de Venezuela y no dejarse llevar por la guía de medios de comunicación y gobiernos afines al imperialismo en sus empeños por invisibilizar la verdadera realidad, imponiendo una realidad que si bien es patente porque ocurre, puede no ser más que una cortina de humo tras la cual se esconden los verdaderos intereses yanquis: que la Revolución Bolivariana de Venezuela se detenga en seco y acabar así con el peligro que supone para el capital un movimiento emancipador de tales proporciones.