Archivos Mensuales: enero 2014

CELAC, realidad que duele al imperio. Más unidad para América Latina y el Caribe.

Celac-AVN-660x330Concluyó una reunión regional (sin Estados Unidos). Continúa un proceso: el de la unidad Sur-Sur. No ha sido una Cumbre más, no una como nos tiene acostumbrados el bloque occidental, donde los poderosos se reparten el mundo y las vidas. El que terminó ayer fue un encuentro de pueblos hermanos (33 para ser exactos) y al que acudieron como invitados los máximos representantes de la ONU y la OEA, como para que vean que la integración sí es posible, más allá de la globalización comercial y económica. Así ha quedado demostrada la legitimidad de este movimiento neo-emancipatorio que propició y encabezó el inmortal Hugo Chávez, allá por el cercano aun año 2011.

Este encuentro, más allá de los acuerdos, agasajó a los participantes con la presencia del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, quien aportó con su sabiduría y visión revolucionaria, no desde el mismo escenario de la reunión, pero sí en sus encuentros con muchos de los líderes del área.

El amplio apoyo manifestado por Nuestra América a Cuba en su dura lucha contra el inmoral y asesino bloqueo norteamericano debe haberle provocado escozor a más de un imperialista y/o sus lacayos. De nada valieron los estériles esfuerzos, regados por el dinero de los contribuyentes norteamericanos a través de la CIA y otras organizaciones pro-yanquis, para restar credibilidad a la Cumbre de la CELAC y al país sede.

No pasó por alto en esta cita habanera de los pueblos, reclamos importantes para el mantenimiento de la paz en la región, cuestión inherente a la unidad y que muchos (yo diría todos) los representantes latinoamericanos y caribeños le dedicaron sus conclusiones, plasmadas en la Declaración de La Habana. Y es un gran mérito de Cuba, presidencia saliente, la constante gestión en ese sentido, como ejemplo claro está la celebración de reuniones y conversaciones de pacificación entre la guerrilla colombiana y el gobierno de ese país que se han sucedido en La Habana.

Muchos reclamos de descolonización se escucharon en la Cumbre, Maduro, Correa, Evo… voces integradoras que se oponen al status quo mundial y que además de reivindicar temas de sus naciones que repercuten o ejemplifican lo que sucede en América Latina y el Caribe, no perdieron la oportunidad de agradecer a Cuba y ponerse de su lado en la lucha anticolonialista y antimperialista: pedir, una vez más, el cese del bloqueo genocida que no tiene ni justificación ni resultados (para los gringos) y que se retire de Cuba la ignominiosa Base Naval de Guantánamo y la cárcel que acoge.

Me agradó sobremanera la declaración irreverente del Presidente Evo Morales, cuando pidió que todos los países latinoamericanos espíen a Estados Unidos para mantener la paz mundial. Y no es una propuesta descabellada, toda vez que la potencia norteña se arroga el derecho de espiar a todo el mundo, incluyendo a sus “aliados”, con el supuesto de que de ello depende su “seguridad nacional” y la “estabilidad internacional”.

La Cumbre de la Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe es una muestra, al decir de José Martí, de que los árboles se están ponmiendo en fila para no dejar pasar al gigante de siete leguas, en función de lograr la segunda y definitiva independencia.

Cuba ha pasado la Presidencia pro-tempore de la CELAC a Costa Rica y esta se ha comprometido a trabajar con el mismo compromiso para continuar por el camino de la unidad, el respeto a las diversidades y, sobre todo, de la construcción de un modelo integracionista más justo, equilibrado y respetuoso que los similares occidentales que le han precedido.

La CELAC es una realidad que duele al imperio.

Anuncios

CELAC: Cuba y la unidad latinoamericana y caribeña sin puntos suspensivos.

0     cuba_celac2014Cuando en 2011 el Comandante Hugo Chávez proponía y propiciaba la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), como una alternativa de unión regional justa y equilibrada, basada en el respeto a las soberanías nacionales, frente a los intentos imperialistas de mantener divididos a los países del área con tratados de libre comercio y otros engendros (como los acuerdos bilaterales para mantener o crear bases militares yanquis en territorios latinoamericanos), muchos vieron con escepticismo el futuro del recién creado bloque sin la participación de la potencia más “poderosa” del mundo. El trabajo mancomunado de los países fundadores junto a la adhesión de cada vez más países del área, demostraron que las naciones del Sur progresivamente se convencen de la necesidad de esa unión, que desde sus principios fundamentales respeta las soberanías y mantiene el apoyo solidario entre pueblos hermanos.

Así llega la actual Cumbre de la CELAC, que desde esta semana reunirá en La Habana a 33 países y excluye a los “poderosos” Estados Unidos y Canadá, re-aceptando en sus filas a Paraguay, que fuera separado desde la destitución en 2012 del Presidente electo, Fernando Lugo.

Este cónclave, con tan masiva participación en Cuba, es un claro mensaje de la no aceptación regional de la política norteamericana de bloqueo a la isla mayor de las Antillas, no es un acuerdo tácito, es un rechazo evidente y un espaldarazo a Cuba en su camino hacia la reinserción regional. En este sentido es notable el esfuerzo de nuestro país como Presidente Pro-tempore de la CELAC, por afianzar las relaciones con Latinoamérica y el Caribe. Más allá de los designios de la OEA, organización a la cual el país caribeño no tiene intensiones de reingresar, Cuba ha propiciado desde acuerdos económicos y comerciales regionales, hasta búsquedas de soluciones pacíficas a conflictos sociales, como es el caso de las conversaciones de paz entre las FARC y el gobierno colombiano propiciadas por La Habana en territorio cubano.

En lo económico, la comunidad caribeña y latinoamericana reconoce a Cuba como un importante centro de comercio regional, de ahí la adecuación del Puerto del Mariel (tristemente célebre en Cuba por la salida en masa de desafectos a la Revolución, propiciada por la política norteamericana hacia la isla), con inversiones brasileñas para convertirlo en un nodo comercial de importancia.

Y es precisamente ese apoyo de los países del área, que irrespeta al bloqueo criminal, lo que duele en los círculos más reaccionarios del imperio y la cohorte de contrarrevolucionarios radicados en Estados Unidos y otros satélites. Por eso la CIA y algunas “instituciones” yanquis financian y promueven “cumbres paralelas” en Miami y La Habana (al menos desean que sucedan), las cuales supuestamente buscan desacreditar al gobierno cubano, pero que en el fondo solo lograrán que unos cuantos “vivos” se embolsillen la abundante cantidad de dinero que deroga el Departamento de Estado gringo para la subversión en Cuba y que estos repartan migajas entre el grupito pro-yanqui que vive de la supuesta disidencia en la isla y fuera de ella.

A pesar de esos mezquinos esfuerzos, la unidad latinoamericana y caribeña se está convirtiendo en una realidad contundente que asusta a los intereses monopólicos de la globalización imperialista, sea norteamericana o europea. Si hasta un personaje ultra conservador y neoliberal como Sebastián Piñera ha reconocido la necesidad de la unión regional para solucionar los problemas de América Latina.

Y el Presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mujica, hoy presente en La Habana, observó en 2011 que: “Ésta América con sus 600 millones de habitantes, está demostrando las posibilidades de encajar en un mundo nuevo, donde se industrialice la inteligencia (…) y nuestro llamado es a la unidad.”

Muchos en Latinoamérica y el Caribe ya están convencidos de esa necesidad real, lo confirma la presencia de 33 mandatarios en Cuba para la Cumbre de la CELAC.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños demuestra dos cosas fundamentales: primero, que la unidad Sur-Sur es posible ante los retos de la globalización occidental; y segundo, que Cuba no está sola y sus políticas sociales, económicas y de relaciones exteriores le brindan una confianza y un respeto internacional que ningún grupúsculo apoyado por las desprestigiadas instituciones norteamericanas del espionaje y la subversión podrán oscurecer.