Libertad de expresión, libertad de prensa, la CNN y el conflicto en Venezuela.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

CNN utiliza su "credibilidad" para posicionar el mensaje anti-chavista.

CNN utiliza su “credibilidad” para posicionar el mensaje anti-chavista.

En mi experiencia de vida por Latinoamérica he podido observar la actuación de los medios de comunicación ante las manifestaciones del pueblo (el “pueblo” en el sentido martiano de la palabra) por reivindicaciones legítimas y ante las manifestaciones de los representantes de las oligarquías y sus adláteres. La reacción de los “periodistas” es casi siempre la misma y está más bien dictada por los dueños de los medios que por la propia conciencia de clase del “profesional” de la palabra (en el cono sur latinoamericano, como regla general, el periodista es quien tiene un micrófono, una grabadora y hace uso de la palabra en un medio televisivo, escrito o radial, utilizando más su libre albedrío que los estudios profesionales y culturales avaladores de un buen análisis).

Hay que partir del hecho histórico de la herencia nefasta que siglos de colonización y décadas de neoliberalismo han dejado en los países latinoamericanos, que junto a la privatización masiva de las empresas e industrias privatizó también a los medios de comunicación masiva, convirtiéndolos, en vez de empresas de servicio social en negocios lucrativos (para los propietarios) y en un apoyo incondicional (o no tan “incondicional) a la oligarquía propietaria. Incluso muchos medios informativos que surgieron como “comunitarios” pasaron a manos de capitalistas que les dieron un vuelco a su razón social. De ahí la situación actual que atraviesa el sur latinoamericano en cuanto a sus medios comunicacionales y sus relaciones con los gobiernos progresistas o de izquierda demostrada. Pasa en Bolivia, pasa en Ecuador, pasa en Argentina… y pasa ahora con mucha más fuerza en Venezuela.

La hermana República bolivariana sufre hoy el embate rabioso de la oposición política al socialismo, con el apoyo nada encubierto de los organismos “democráticos” norteamericanos (IRI, NED, USAID, etc.), a través de los cuales se canalizan millonarios recursos económicos para sostener las manifestaciones violentas de la derecha y financiar los medios de oposición, que son mayoría.

Ahí CNN está cumpliendo el rol que le corresponde: apoyar a todo lo que huela a desestabilización, como eje central del movimiento de opinión contra el gobierno democrático del presidente Maduro, enmascarando para el mundo y para mucha gente dentro de la propia Venezuela, lo que realmente está detonando la violencia en las calles. CNN, en todos sus reportes, posiciona la imagen de que el gobierno está reprimiendo a pacíficos manifestantes (nunca menciona las agresiones, el vandalismo, los hurtos y la destrucción de las propiedades – incluso la utilización de armas de todo tipo – que están llevando a cabo estos “pacíficos” revoltosos, capitaneados por personajes ultrarreaccionarios, vinculados a los círculos de poder norteamericano, como Henrique Capriles y Leopoldo López. Y menos menciona aún el interés de los Estados Unidos por que se termine el Estado socialista en Venezuela (recordar que las tensiones entre EUA y la bolivariana república vienen desde las nacionalizaciones y el recorte de suministro de petróleo). Lo otro que no dice CNN es que Nicolás Maduro venció legítimamente en elecciones democráticas, por el voto de más de la mitad del electorado, simplemente posiciona la idea de que Maduro ha sido impuesto por Chávez antes de desaparecer físicamente. (Chávez sugirió a Nicolás por ser un representante surgido del propio pueblo al que busca defender y proteger la revolución venezolana).

CNN MIENTE, MANIPULA Y DESINFORMA.

Pero volvamos al rol de los medios de comunicación, o como le llamó un estudioso latinoamericano, “medios de des-información”. La cadena de noticias internacional, financiada y operada por Estados Unidos, que no es nada independiente, publica constantemente reportajes y entrevistas sesgadas hacia la visión opositora (que solo pretende “reivindicar sus derechos” y no los derechos de la población). Así aparecen conferencias de prensa de John Kerry, defendiendo los “principios democráticos” made in USA; la furiosa anticubana y anti-todo tipo de revolución socialista, Ileana Ross-Lethinnen acusando de genocida al gobierno venezolano y de permitir injerencia extranjera (según su estúpida declaración, Cuba habría enviado 70 000 soldados – ¡casi su ejército completo! – para “intervenir” en Venezuela); personalidades de la política, la cultura, analistas y “opinólogos”, cada uno con sus propios intereses monetarios declarando que quieren la paz en Venezuela y la región… pero una “paz” sin la revolución chavista. Para eso sí quieren la “libertad de expresión”, pero no entrevistan a los pobladores de los cerros, a los pobres, a los pequeños propietarios quienes de no tener nada pasaron por obra y gracia de la revolución a vivir una vida digna. Esos no tienen voz, no tienen “libertad de expresión” en los medios como CNN y otros televisivos, radiales y escritos, sumados por virtud del dinero e intereses de sus propietarios, a la campaña anti-Venezuela. Tampoco mencionan CNN y sus satélites que el desabastecimiento en la hermana república se debe en realidad a una táctica muy antigua de los imperialistas para provocar desestabilización interna (les funcionó en el Chile de Allende, pero les falló en la Cuba de Fidel) y no a una mala política económica del gobierno, que es lo que sí quieren posicionar.

¿POR QUÉ SE PLIEGAN A LA DESINFORMACIÓN LOS TRABAJADORES DE LA PRENSA?

Ahora bien, dentro de los medios de comunicación latinoamericanos (ya no hablo de la CNN) también existe la división de clases: propietarios-explotadores y periodistas, técnicos, administrativos-explotados. Los primeros meten a sus bolsillos enormes cantidades de dinero provenientes de la publicidad, cobro de espacios, entrevistas y otros servicios que prestan los MDC, además del dinero ingresado por calentar la opinión pública. Los segundos reciben salarios, que en su mayoría son míseros y por lo general no tienen ninguno de los beneficios sociales conquistados por la clase obrera (los trabajadores de la prensa son también obreros). Deberían, como clase, estar reclamando, protestando y presionando contra los dueños de medios, oligarcas y aristócratas – que sin esa fuerza de trabajo no podrían enriquecerse como lo hacen – y no apoyar los intereses de quienes los explotan.

Protestan porque el gobierno venezolano marginó a la CNN. Utilizan el viejo argumento de la “libertad de prensa” y la “libertad de expresión”. Pero no cuestionan que la libertad de prensa sea solo para esos grandes medios comunicacionales, manejados por intereses contra el pueblo, que, parapetados tras su número (son más frente a los pocos medios de que disponen los Estados socialistas o en vías de ello y las fuerzas revolucionarias) manipulan y confunden a quienes, por una u otra causa, no tienen acceso a otros medios o no poseen la cultura necesaria para analizar profundamente la situación. Desgraciadamente esa es una realidad de nuestros pueblos latinoamericanos. El imperio juega con la cultura de la gente. José Martí decía que ser cultos era la mejor manera de ser libres. El colonialismo de 500 años y el neoliberalismo impuesto por las grandes potencias mundiales y sus organismos financieros, han sumido a nuestros pueblos en una oscuridad intelectual muy difícil de superar, a pesar de las campañas de alfabetización y educación. Los medios de comunicación bombardean constantemente a los “receptores” con su propaganda, publicidad y mensajes, sin dar tiempo al análisis, sembrando ideas preconcebidas en los gabinetes “creativos” de las empresas, instituciones políticas (IRI, NED, USAID, ONGs y hasta la CIA) para posicionar y reafirmar la “dependencia” y la imagen de que el sistema “democrático” occidental es el justo.

¿ESTAMOS DESARMADOS FRENTE A LA FUERZA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN?

Claro que no todas las voces apoyan la actuación de la derecha financista y financiada de Venezuela en sus intentos de golpe de Estado (“suave” en la teoría norteamericana del Departamento de Estado yanqui y sus órganos de espionaje e injerencia). Ayer disfrutaba de los comentarios de dos periodistas y dos analistas políticos en Bolivia, un programa llamado “Contextos”, donde se analizó la situación de Venezuela; el analista Hugo Moldiz hablaba de la imprescindible unidad y la necesidad de mantener y aumentar la presencia de los revolucionarios en las calles; otro analista, Fabián Restivo repitió y apoyó cierta expresión del Presidente boliviano Evo Morales: con los golpistas no se dialoga (se les aplasta, según Restivo) y Andrés Salari junto a Ricardo Bajo, como es su costumbre, arremetieron contra la “libertad de prensa” que permite acallar la “libertad de expresión” de quienes no se les permite el acceso a los medios. Hay muchas voces, pero los canales más grandes y de mayor presencia en el “rating” (maldito concepto de audiencia) no les dan cobertura.

Pero existen las redes sociales en internet, ese espacio que han ocupado principalmente los jóvenes – motor de cambios revolucionarios – y cuya utilización (con éxito) por parte de los imperialistas en algunos conflictos, han enseñado a los revolucionarios a utilizarlas como armas ideológicas y políticas.

Hay que apoyar a la Venezuela chavista. Si el imperio arremete con tanta fuerza contra ella es porque le hace bien a los revolucionarios del mundo. Cuba es el ejemplo de la resistencia, Venezuela hoy es el ejemplo de que los pueblos sí pueden tomar su destino es sus manos. Si Venezuela cae, ¿quién sigue: Bolivia, Ecuador…? La CELAC – cuyo eje fundamental fue Venezuela – ha demostrado que Latinoamérica busca la integración sin presencia de Estados Unidos ni de ninguna potencia imperial ni sus organismos y se ha manifestado a favor de mantener el orden democrático y constitucional que en Venezuela eligió a Nicolás Maduro y el proceso bolivariano como proyección de país. Pero eso no lo reflejan la CNN ni la prensa occidental u occidentalista (medios de comunicación internos plegados a los intereses capitalistas). Ellos van a seguir manipulando la información y moviendo la opinión pública interna y externa hacia las posiciones imperialistas. El mensaje de paz, igualdad, justeza y democracia verdadera debe ser difundido en las redes sociales, en las calles mismas y apoyándonos en los pocos medios que hemos conquistado y que nos son afines. No es solo Venezuela, Latinoamérica hoy necesita que la “libertad de expresión” se amplíe hacia los sectores que nunca la han tenido.

Un pensamiento en “Libertad de expresión, libertad de prensa, la CNN y el conflicto en Venezuela.

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