Venezuela: los motivos del depredador.

Personajes de la oposición incitaron a la violencia para desestabilizar al gobierno.

Personajes de la oposición incitaron a la violencia para desestabilizar al gobierno. Leopoldo López.

Hoy, en muchos lugares, se debate la situación de Venezuela, algunos, incluso que políticamente han estado del lado de las izquierdas revolucionarias, intentan buscarle cinco patas a un gato del que se le ven claramente las cuatro extremidades. La pregunta que salta demasiado en los comentarios es: ¿qué hay realmente detrás de la inestabilidad del gobierno de Maduro? Y algunos de estos “izquierdistas” hasta se atreven a hablar de “errores” del Presidente venezolano.

¿Será tan difícil ver lo obvio?

La realidad de Venezuela demuestra una intensa penetración ideológica y monetaria en las estructuras opositoras venezolanas y en algunos sectores juveniles, generalmente provenientes de la derecha oligárquica, a la cual se enfrenta el gobierno de este país desde los tiempos de Chávez (aún siguen los tiempos de Chávez).

El modus operandi que utilizan las fuerzas reaccionarias para intentar derrocar al Presidente electo por democracia, Nicolás Maduro, ya lo hemos visto antes en Latinoamérica (caso Allende en Chile) y en las viejas civilizaciones medio orientales, también en algunas europeas recientemente:

–       Primero desestabilizan la economía familiar, a través del agio y la especulación, escamoteando los productos de primera necesidad. Los culpables de este delito son claramente los mayoristas importadores, pertenecientes por regla general a las clases adineradas que están en contra de cualquier proyecto socialista. El objetivo es “calentar” al pueblo echándole la culpa del desabastecimiento al gobierno.

–       Segundo, realizan una ofensiva mediática con los medios opositores propios del país (mayoría) y con el apoyo de “prestigiosas” cadenas internacionales (ejemplo: CNN), las cuales muestran la situación de “crisis” solo desde el lado opositor, maquillado de “pueblo”. En esta ofensiva magnifican los problemas y no le dan cabida a las opiniones favorables al gobierno. Con este accionar logran reforzar las posiciones opositoras y confundir a los menos preparados políticamente.

–       El tercer momento es desatar la violencia abiertamente, utilizando para ello a “personalidades” políticas, líderes de opinión, etc., pertenecientes, obviamente a la oposición. Comienzan a aparecer muertos y heridos que continuamente son achacados a la policía y el ejército, bajo tutela gubernamental, y con los medios opositores (mayoría) aliados, es fácil ocultar a los verdaderos provocadores y culpables de tales muertes, reales o fingidas.

–       Por último aparecen las voces pidiendo cambios, porque la “situación es insostenible”. Voces de dentro y de fuera, incluyendo personalidades culturales del exterior que pueden ser un referente entre la juventud (blanco principal por su maleabilidad y espíritu aventurero), como es el caso del cantante y político frustrado panameño, Rubén Blades. Con ese ambiente inestable y violento, más los reclamos de un “cambio necesario para salvar la democracia y la institucionalidad” (palabras dulces a  los oídos gringos), Estados Unidos declara que es tiempo de “ayudar” a los venezolanos a desembarazarse del tiránico gobierno y se prepara la intervención más el “nuevo gobierno de transición” impuesto.

Esta es la figura. Una performance que le ha salido bien en varias ocasiones a los yanquis, quienes hacen ver que los problemas parten desde el seno mismo de los países socialistas o progresistas de izquierda, demostrando con eso la “inviabilidad” del sistema. Creo que se le llama “golpe suave”. Ni tan suave, porque lo sufren los pueblos, los pobres y desamparados, como siempre.

Pero en Venezuela sí hay una causal que ha ayudado a los norteamericanos y sus satélites opositores en la construcción de este clima turbulento en la sociedad venezolana: por una parte, el fallecimiento del gran líder, Hugo Chávez (tal vez provocado según algunas teorías no tan descabelladas); por otra parte, la debilidad ideológica de una gran parte del pueblo, que, al desaparecer físicamente Chávez creyeron el cuento de que Maduro había sido impuesto para perpetuar el poder, y no analizaron que solo fue una sugerencia del Comandante por el bien del pueblo y la Revolución. Los medios de in-comunicación ayudaron mucho a posicionar esa idea. A pesar de que el chavismo ha ganado sucesivamente más de 18 procesos eleccionarios, el que designó a Nicolás Maduro como Presidente resultó de una “pelea” bastante pareja, en la que el elegido obtuvo una pequeña mayoría en porcentaje.

Caldo de cultivo perfecto para los engendros gringos: tarea fácil, casi la mitad de la población opuesta al sucesor de Chávez, muchos de los que antes seguían al Comandante ahora se echaron atrás, tal vez previendo que sin el líder esa Revolución no duraría. Revolucionarios a medias, más bien “oportunistas” que ante la fuerza de Chávez creyeron más conveniente estar de su lado y ahora sacaron sus garras. De esos hay en todos lados.

Pero por detrás de todo eso, el móvil real es la necesidad norteamericana del petróleo venezolano y la no menos importante necesidad de que el ejemplo de la patria bolivariana no siga expandiéndose por Latinoamérica y el mundo.

Para Estados Unidos es más económico obtener el petróleo cerca de casa a tener que ir a buscarlo al medio oriente. Y Venezuela le cerró esa puerta, así que deben abrirla a como dé lugar.

Si el gobierno bolivariano cae los gringos tienen una victoria nada desdeñable: se elimina una revolución socialista que ha sacudido los cimientos gubernamentales de toda América Latina, propiciando la integración y la posición común en contra de los vecinos del norte; Cuba vería disminuido su soporte económico y hasta podría caer otra vez en el Período Especial (siguen creyendo los yanquis que es garantía de derrumbe de la sociedad cubana actual) y Bolivia quedaría aislada, como único y último bastión de la revolución socialista (comunitaria, algo muy cercano al comunismo). Además, se quedarían con el petróleo de Venezuela.

Este es mi análisis de la situación. Mucha injerencia norteamericana y demasiado apatridismo en la oposición venezolana.

Por eso debemos seguir alertas y ofrecer al bravo pueblo el apoyo moral y hasta físico, incondicional, para mantener viva la Revolución de Chávez, que es la revolución y la posibilidad de integración de toda Latinoamérica.

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