Estados Unidos insiste en liquidar a Maduro, a pesar de la oposición de la OEA.

Demostrando que no respeta decisiones soberanas de los países del área, Estados Unidos, a través del Secretario de Estado, continúa su campaña de desestabilización de Venezuela.

 

John Kerry, Secretario de Estado norteamericano, apoya el golpe de Estado en Venezuela.

John Kerry, Secretario de Estado norteamericano, apoya el golpe de Estado en Venezuela.

No tienen vergüenza y, sobre todo, no tienen respeto por nadie. Los Estados Unidos, en su soberbia ante la flagrante derrota en Venezuela, siguen apostando por el golpe de estado al gobierno democráticamente electo de Nicolás Maduro. No les importa que en la última reunión de la Organización de Estados Americanos se halla impuesto el respeto a la democracia cuando 29 países pertenecientes a dicha organización regional votaron a favor del mantenimiento del gobierno venezolano actual y la búsqueda de la paz por medio del diálogo entre opositores y oficialistas (diálogo del que se autoexcluyeron los apátridas Henrique Capriles y otros dirigentes de la llamada Mesa de Unidad Democrática [MUD]).

El Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, manifestó ayer (jueves 13 de marzo) ante medios de prensa de su país, obviamente transmitido también por cadenas y agencias internacionales de noticias (CNN, BBC, REUTERS et all.) que “Creemos que es momento de que la OEA, sus vecinos, otros aliados y la comunidad internacional se concentren en Venezuela y hagan (a su Gobierno) responsable”. Esta declaración es, entre otras cosas, un llamado a la Organización americana para que modifique su posición de respaldo al gobierno del Presidente electo Nicolás Maduro y un intento de retomar la injerencia dentro de este organismo regional, que claramente le ha dado la espalda e indirectamente le acusa de fomentar la antidemocracia (golpes de estado) a través de un discurso de supuesta  “defensa a la democracia”.

La actitud injerencista, intolerante, de fuerza de los Estados Unidos se evidencia también en las declaraciones del Jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas gringas, John Kelly (rara coincidencia de nombres), quien asegura que Venezuela se acerca a una catástrofe económica y democrática. Viniendo este criterio del jefe de las fuerzas armadas cuyo objetivo principal es América Latina, no resulta difícil pensar que Estados Unidos pretende allanar el camino de una intervención militar en la hermana República Bolivariana de Venezuela; a ello se suma la otra declaración del mismo personaje que cuestiona la lealtad e integridad de las Fuerzas Armadas venezolanas.

Dentro de todo este panorama mediático de declaraciones se maneja la posibilidad de imponer sanciones a Venezuela, comenzando por restricciones de movimientos monetarios y cuentas bancarias de entidades venezolanas (estatales) en los Estados Unidos.

O sea, que USA no va a permitir que los pueblos democráticos y revolucionarios tomen sus propias decisiones e intentarán cortar cualquier “desobediencia” al gendarme mundial de la “democracia”. No importa quiénes realmente sean los que estén impulsando la violencia en ese hermano país, para los Estados Unidos de América y sus aliados, el culpable es el gobierno de Maduro y esa debe ser la visión que prime en el ámbito regional, aunque el 90 por ciento de los países latinoamericanos opinen lo contrario.

Si un músico famoso en silla de ruedas protestó por una guarimba frente a su casa y fue apedreado por los “pacíficos” opositores y su perro casi quemado vivo, eso no es violencia para los medios de comunicación adscriptos al imperialismo y ni John Kerry, ni el Departamento de Estado gringo se dan por enterado, ese tipo de acto vandálico no entra en los sus parámetros de violación de los derechos humanos, CNN no le da cobertura (ojos ciegos y oídos sordos). Esta es una pequeña muestra de la hipocresía del gobierno norteamericano, que bajo excusas de defender democracias y derechos humanos intenta invadir y volver a colonizar a los territorios libres que dejaron de ser patio trasero y marionetas de su propiedad.

Por eso el imperialismo mantiene una presión constante y un flujo (¿inacabable?) de recursos económicos a la oposición vandálica venezolana para impulsar un golpe de Estado que cambie a la revolución bolivariana por un gobierno títere afín a sus designios.

Pero, calma, está demostrado que América Latina ya no está ciega, sorda y mucho menos muda (29 contra 3 es una abultada referencia) y que las continuas agresiones injustificadas de Estados Unidos en cualquier lugar del mundo le están restando credibilidad y seguidores.

Esa es la razón del desespero yanqui por una victoria en el continente, una victoria que cada día se le hace más esquiva, a pesar de la inversión de millones de dólares en la subversión y compra de conciencias. La salida que le va quedando es lo que desde hace tiempo practica en el Medio Oriente, invasión militar “preventiva” (la inclusión del Comando Sur en el ámbito mediático puede ser una señal en el caso Venezuela), pero que es dudoso que la gran mayoría de los países latinoamericanos apoyen tal solución a un conflicto cuyos móviles, patrocinadores y detonadores ya se conocen bien en el área, de lo cual derivó la consigna casi unánime de la OEA: respetar la democracia existente en Venezuela que eligió por mayoría a su Presidente, Nicolás Maduro.

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