Yoani + Berta = Mercenarias en la “madre patria” ¡Rediez!

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

“La pasta Manolo, la pasta…” (Frase de un traidor en ‘Elpidio Valdés’)

 

Berta Soler “la Dama de verde”, Reinaldo Escobar “el esposo de Yoani”, Elizardo Sánchez “el Camaján” y Yoani Sánchez “la cibermercenaria”, de izquierda a derecha.

Berta Soler “la Dama de verde”, Reinaldo Escobar “el esposo de Yoani”, Elizardo Sánchez “el Camaján” y Yoani Sánchez “la cibermercenaria”, de izquierda a derecha.

¡Vaya grupito!: Yoani Sánchez, Berta Soler, Elizardo Sánchez “el Camaján” y Reinaldo Escobar; a todos los une el amor al dinero yanqui, el apatridismo y el odio a un sistema social que favorece a las masas y perjudica a la oligarquía propietaria en cualquier lugar del mundo.

Se encontraron en Madrid en un evento venido a menos que reunió a varios mercenarios de origen cubano. Allí, la bloguera, la “dama” de blanco con alma negra (no me refiero a su color por si acaso) y cerebro verde, más los dos “camajanes vividores” dieron a conocer una declaración a la que denominaron “Por el reconocimiento de la legitimidad de la sociedad civil independiente cubana” en la cual pretenden mostrar internacionalmente que la llamada “disidencia” cubana está unida, lo cual es una reverenda mentira, primero porque los problemas intestinos de esos pequeños grupúsculos por el control del dinero proveniente de las arcas del Estado Norteamericano y protagonismo es notorio y a cada rato se destapan los olores de esa olla podrida que es la disidencia; y justo en la “Casa de las Américas” española se regó el hedor de las mezquinas discusiones entre “representantes” disidentes, empezando por Berta Soler quien cuestionó la representatividad de la cita, pues, según ella, faltaban personas con méritos suficientes para estar allí (se supone que esa “meritocracia” se basa en la cantidad de actos delincuenciales cometidos por los contrarrevolucionarios de marras en Cuba y la cantidad de mentiras dichas a los medios anticubanos), esto propició una discusión pública con el esposo de Yoani, Reinaldo Escobar, quien se cree representante de los llamados “periodistas independientes”, aunque la Soler (creyendo que estaba en el solar) le replicó que en Cuba hay “más periodistas independientes con mayor trayectoria, resultados y conocimientos que él.” No paró la señora de despotricar contra Yoani y sus acompañantes, sacando los trapos sucios entre grupúsculos, que cada vez están más sucios y a pesar de las sacadas al aire no terminan de orearse. Lo que se notó realmente en esa reunión de ratas es la falta de unidad y los verdaderos intereses monetarios de cada uno, porque la mención recurrente fue la falta de recursos financieros de unos contra la cantidad de dinero que manejan otros (¿con cuántos millones más provenientes de los bolsillos de los contribuyentes norteamericanos se conformará a estos empresarios de la subversión?). Por otro lado está la mínima minoría (redundante pero cierto) que habitan tales grupos, lo cual les afecta la credibilidad y legitimidad en el esfuerzo de demostrar que el pueblo de Cuba no está de acuerdo con la Revolución.

Los réditos de la farsa española (porque se celebró en España y los participantes en ella no pueden llamarse cubanos), son pírricos para la contrarrevolución y, una vez más, las peleas, desacuerdos y desunión de los traidores ha estado en el punto más alto (¿hasta dónde llegarán?) sin importar el lugar donde se reúnan.

Lastimosamente España ha prestado su territorio como escenario de la pataleta anticubana. Así, la península ibérica continúa reflejando la política injerencista de los Estados Unidos, violando los derechos del pueblo cubano, que, como nación, ha elegido un camino y se ha enfrentado a todos los peligros habidos y por haber para mantener el socialismo iniciado hace más de cinco décadas. Esa intromisión en los asuntos internos del pueblo cubano demuestran el poco respeto de la derecha española y europea por las decisiones soberanas de los pueblos latinoamericanos, a quienes, al parecer, nunca han dejado de ver como sus colonias, a pesar de haber tenido que huir de ellas a fuerza de machete y plomo. Lamentable imagen que da España y más lamentable aún el papel de los apátridas que, ante el desprecio de todo un pueblo, buscan los oídos extranjeros (los más reaccionarios) para lamentarse y llorar por un cambio que unos y otros saben que no se va a dar.

No olviden aquellos españoles que la revolución cubana comenzó con la lucha contra la metrópolis ibérica. No olviden los mercenarios que los cubanos desprecian a los traidores. En Cuba no se habla de “sociedad civil” porque no hay una sociedad militar, aunque el Presidente histórico, el actual y muchos otros usen uniforme con orgullo, porque representa una etapa de lucha triunfante contra dictadores y vendepatrias que nadie debe olvidar. Existe una sociedad socialista con problemas como todas (“No vivo en una sociedad perfecta, no pido que no se de ese nombre…” P. Milanés), pero la gran mayoría de los cubanos saben bien dónde está el enemigo y no permitirán que ningún gobierno extranjero subvierta la Revolución. A los tiempos antiguos de Batista no regresará Cuba, al neoliberalismo latinoamericano diseñado en USA no irá la isla rebelde jamás. Martí y Maceo nos miran. Yoani y compañía, no olviden nunca los años de la infancia y los dibujos animados que nos emocionaban y hacían rabiar a los españoles, v. g. Elpidio Valdés: “si están sanas tus costillas y no quieres verlas rotas, trágate tus palabrotas sucias de fango extranjero, que tu lengua, pendenciero, lame a los panchos las botas.”

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