Archivos Mensuales: octubre 2014

Continúa el bloqueo. Continúa la condena.

bloqueo-cuba-onu23 años seguidos pidiendo el fin del bloqueo genocida a Cuba. Así está el mundo, que en medio de problemas tan globales como la crisis económica y el peligro del virus de Ébola tiene tiempo para condenar una vez más la injusta, agresiva y geróntica medida impuesta por Estados Unidos a Cuba. La votación fue igual a la del año pasado: 188 a favor del levantamiento, tres que no supieron decidirse, debatiéndose entre la conciencia de la ilegalidad del bloqueo y el miedo a perder los “beneficios” de una “buena relación” con el poderoso Norte; y dos consuetudinarios violadores de los derechos humanos de los demás que insisten en mantener las acciones genocidas contra la pequeña isla, culpable de oponerse a los designios del imperio.

En el foro internacional se imponen cada vez más las razones humanitarias y los propios intereses mundiales de integración y libre comercio con quien cada uno quiera. Dentro de los Estados Unidos -creadores y mantenedores de una legislación que pretende aislar al Gobierno cubano del resto del mundo, a través de imposiciones, multas, negaciones de permiso para ingresar a territorio norteamericano, congelamiento de fondos y otras variantes del acoso extraterritorial, violando la soberanía del resto del mundo- crecen las voces que piden al gobierno asentado en Washington cambiar la postura hacia el país revolucionario situado a solo 90 millas náuticas de sus costas: inversionistas, comerciantes, políticos y hasta el influyente diario “The New York Times” se han sumado a ese coro de voces desoídas, hasta ahora, por aquellos que manejan la política imperial. Eso ya es un hecho. Ahora, ¿qué pasará dentro de los propios Estados Unidos y qué hará la ONU al respecto?

La historia de estos 23 años dice que nada. La ONU es un aparato inservible que solo toma decisiones cuando son impulsadas u obligadas por el poder económico y militar que maneja EE.UU cuando se trata de atacar y desestabilizar a países que producen petróleo y otros recursos importantes lejos de sus fronteras. En USA deberá crecer la presión de los sectores que saben perdido un buen mercado cerca de casa para sus inversiones y comercio de productos y servicios en ambos sentidos, junto a un debilitamiento ya visible de aquellos políticos retrógrados de origen cubano que cada vez pierden importancia en la decisión de voto de los residentes floridanos, condiciones para que el Gobierno yanqui valore la posibilidad de terminar con un genocidio lento, de varias décadas, que ha incidido en la calidad de vida de los cubanos dentro de la isla, pero que en nada ha influido en la desestabilización y la siempre esperada caída del gobierno cubano, objetivo principal de las medidas unilaterales extraterritoriales enmarcadas en la política antigua de la “fruta madura”.

Los sectores reaccionarios cubanoamericanos culpan del fracaso a un férreo control estatal dentro de Cuba, pero no quieren reconocer que el pueblo cubano ha decidido soberanamente el sistema social y económico ya desde antes de 1959, cuando se abocó a la lucha contra la tiranía y el colonialismo imperialista. Tampoco quieren dar crédito a los cambios que está experimentando su país de origen hacia una economía más abierta, con menos carga estatal y más resultados por esfuerzos propios, aunque están descartadas las privatizaciones y la entrada de grandes emporios económicos que saquearían las riquezas nacionales y echarían por tierra los grandes logros cosechados en salud, educación, ciencia e investigación que han puesto a Cuba en lugares cimeros a nivel mundial, a pesar del bloqueo.

La solidaridad mundial es importante. Los países ven claramente que también sus derechos y sus soberanías están siendo pisoteadas por los pataleos de un grupúsculo anticubano varado en el tiempo, que durante muchas décadas obligó al gobierno norteamericano a implementar e incluso endurecer las medidas de bloqueo contra Cuba, todo a cambio de los votos de la Florida.

Así están las cosas. Cuba otra vez gana la pulseada. Una vez más el mundo se pronuncia contra el genocidio. Solo queda esperar que esta resolución desemboque en acciones concretas permitiendo a los cubanos acceder al comercio y las relaciones comerciales internacionales en igualdad de condiciones, pero sin condicionamientos de ningún tipo, porque, desde cualquier punto de vista, es una cuestión de soberanía.

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Bolivia: la oposición en spray.

computo17100900La oposición boliviana ha chocado contra un muro. El muro construido por una masa sólida de componentes variados, a veces difícil de amalgamar, pero que se consolida poco a poco: el multicultural y multiétnico pueblo andino.

Los partidos tradicionales de derecha (algunos están insistiendo últimamente en la teoría de que Bolivia ha borrado los límites entre la derecha y la izquierda, lo cual no es cierto), divididos por las diferencias de intereses y angurrias de poder individuales, como buenos capitalistas neoliberales, no pueden comprender ni aceptar que su poder se debilita, si es que le queda alguno y que a pesar de las variadas artimañas utilizadas contra el actual “partido” gobernante, no hayan logrado mellar seriamente su estructura y la disposición orgánica que le dio al MAS su tercera victoria electoral, sin contar las otras contiendas ganadas en el referendo revocatorio, la Constituyente, las elecciones judiciales…

El número de derechistas opositores, oligarcas o dependientes de éstos, no ha disminuido significativamente, lo que ha sucedido es que se han atomizado en variadas fracciones componiendo una oposición re-partida que pasa más tiempo peleándose entre ellas y denigrando a los líderes gobernantes que generando proposiciones verdaderamente válidas y a tono con los deseos populares que ya no aceptan una vuelta al pasado, aunque no entiendan claramente el camino a seguir. Si observamos detenidamente el mapeo electoral y los resultados hasta ahora, la paleta de colores muestra un azul intenso, compacto, predominando en 8 departamentos bolivianos y solo en uno, donde la oligarquía todavía conserva sus privilegios feudales, dominando la facción de tendencias separatistas y neoliberalizadoras, aunque, ojo, el azul intenso se perfila con un crescendo interesante.

Y aquí cabe otro análisis: los elementos constitutivos de cada partido. Por ejemplo, el MSM, originalmente conformado por gente de tendencias de izquierda que en determinado momento se aliaron al Movimiento al Socialismo justamente por su orientación casi socialista, pero que se fue permeando con individuos oportunistas en busca de prebendas y “beneficios” individuales, derechizándose y alejándose de la condición de “izquierda”, metamorfoseándose hasta quedar como un partido tradicional más y manifestándose igual que el resto, sin propuestas convincentes, con discursos basados más en la demagogia que en la praxis revolucionaria de su génesis. Esta actitud le costó al MSM estar al borde de la desaparición del escenario político boliviano.

El otro partido que merece una ojeada profunda es el recientemente creado Partido Verde. Las tendencias de los sujetos que se adhieren a dicha agrupación política son también de izquierda, intelectuales ecologistas e indígenas originarios no politizados pero educados en las prácticas de seguir a un “líder” regional, práctica ancestral llevada a su límite extremo por las “enseñanzas” oenegeístas de la “formación de líderes”. Estos elementos, revolucionarios en sí, pudieran ser reconquistados por el Movimiento al Socialismo si se realiza un verdadero trabajo proselitista, demostrando fehacientemente con hechos y explicaciones (formación política de cuadros, acciones correctas de comunicación masiva, etc.) que el camino al futuro de Bolivia no pasa por la destrucción de la naturaleza, ni de los hábitats originarios, sino más bien contempla un uso racional de los recursos naturales, mejoramiento de la vida de todos en complementariedad y equilibrio con la naturaleza y el bienestar social en el marco de las políticas del “vivir bien”. O sea, que si se revisa y reconducen algunas actitudes intragubernamentales que no han comprendido cabalmente el sentido del Proceso de Cambio y se retoman los valores ancestrales, hay posibilidades reales de captar aquellos elementos para el movimiento popular. Descontemos a los oportunistas que pululan en todas las organizaciones políticas presentes en el panorama social boliviano.

De los otros dos partidos presentes en los recién concluidos comicios nada hay que rescatar. Son la crema y nata de la oposición dura, esos que no importa sea buena o mala la decisión gubernamental, siempre van a estar en contra. Ni siquiera vale la pena el “acercamiento” con alianzas y promoción de deserciones de sus filas, porque, hay que estar atentos con esto, las convicciones no se cambian de un día a otro, los psicólogos sociales dirían que ni siquiera cambian, se camuflan por conveniencias, de donde surgen los “pasa-pasa” tan tradicionales en toda la historia política latinoamericana. Como dijo el ex_ministro masista Alfredo Rada, “hay sumas que restan”. Y cuando hay músculos no se viste con camiseta ancha, es mejor mostrarlos.

En resumen, los próximos cinco años pueden ser definitorios para una oposición débil, severamente fragmentada, en vías de extinción y un Proceso de Cambio que deberá afinar las tácticas participativas y la forma de comunicarse con el pueblo, ya que no quedan dudas de que el plan de gobierno, plasmado en la “Agenda Patriótica 2025”, bien ejecutado creará las bases de un afianzamiento político, social y económico muy difícil de derrotar por las vías “democráticas” tradicionales.

No están todos los que son, ni son todos los que están.

palacio quemadoLas puertas de una casa se cierran y se abren las de un edificio. Así veo yo el resultado de los comicios por la presidencia de Bolivia, recientemente concluidos. Se acabó una etapa y comienza otra. Hay muchos logros de la gestión gubernamental que termina, los cuales hicieron que la repostulación terminara con victoria. Logros en los campos de la macroeconomía, con sus resultados directos en el beneficio popular. Una serie de importantes obras, megainversiones y eventos que ubicaron a Bolivia en el centro del mundo. Hablar de todo eso ya sería redundante y lo que falta es mirar hacia el futuro.

Evo Morales lo declaró en el discurso después de conocerse preliminarmente el triunfo: será una gestión antimperialista, anticapitalista y anticolonialista. Ello hace pensar que el nuevo período estará marcado por la defensa de las nacionalizaciones y los recursos naturales del país, en aras de utilizar los réditos en más obras y programas sociales a favor de la mayoría de los bolivianos y, como plantea la “Agenda Patriótica”, llegar a 2020 con una importante reducción de la pobreza que tienda a cero.

Desde mi humilde punto de vista, para lograr todo lo previsto en dicha Agenda y el programa de gobierno, es necesaria una reingeniería del aparato estatal, desde los ministerios hasta las empresas estratégicas, en cuyas estructuras pululan demasiados elementos tecnócratas de “la vieja escuela neoliberal”, quienes, por conservar el trabajo u otras razones menos loables, no acompañan el proceso de desarrollo y búsqueda del bienestar social – establecido en las políticas del “vivir bien” – y por el contrario lo frenan con pésimas ejecuciones, acondicionadas, tal vez, por la pertenencia a clases que no se resignan a ver originarios, obreros e intelectuales de izquierda en el poder.

Las necesidades son coyunturales siempre. El tiempo de depender de los tecnócratas neoliberales debe pasar a la historia. Considero que en las filas del Movimiento al Socialismo hay profesionales e intelectuales suficientemente preparados para hacerse cargo de los principales ítems de tomas de decisiones en las diferentes carteras del Estado y las empresas estratégicas. Como dijo el exministro de Gobierno, Alfredo Rada, en una reciente reunión de análisis de los resultados de la campaña electoral, podemos invitar a todos a subirse al carro, pero no darles el timón.

No pretendo cuestionar la manera en que el Presidente Evo Morales conforma su equipo, pienso que él sabe lo que hace y por qué, y, sobre todo, que está asegurando la realización de los planes de desarrollo para Bolivia y su pueblo. No obstante, no es un secreto para nadie que no todos los que tienen o tuvieron poder de decisión en varias áreas, empujaron parejo del carro. Confiar más en la militancia y en los profesionales comprometidos puede ser la clave en el afianzamiento del Proceso de Cambio boliviano.

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¡Aplastados!

Resultados no oficiales, según encuestadora Ipsos.

Resultados no oficiales, según encuestadora Ipsos.

La oposición al Proceso de Cambio boliviano fue aplastada. No queda otro calificativo en la combinación de letras del teclado. Sin embargo este no es un resultado definitivo, pues, hasta el momento de escribir este documento, el Tribunal Supremo Electoral no ha manifestado los resultados oficiales y los medios de comunicación han hecho públicos los resultados a boca de urna obtenidos por empresas encuestadoras autorizadas. Y bajo estos datos, la victoria del MAS no ha sido tan contundente como en los comicios de 2009, cuando llegó al 63% de preferencia.

Las reacciones han sido tan esperadas como los resultados que el pueblo gritaba desde las encuestas, desconocidas por las fuerzas contrarias al actual y continuante gobierno: los opositores se quejan de mucho poder por parte de Evo Morales, de uso y abuso de los medios de comunicación, de muertos votantes, de amenazas de castigo a quienes no voten por el MAS… o sea, todo su arsenal de descalificaciones y lamentos. Esto es una muestra de que les han golpeado en el mentón y se encuentran en la lona sin darse cuenta de qué les sucedió.

La realidad es bien sencilla. Resulta que la gestión de Evo Morales no puede pasar inadvertida, toda una sucesión de obras de importancia económica y social que, a pesar de las acusaciones, mentiras publicadas en esos mismos medios de comunicación que hoy los opositores denominan “propiedad o aliados del gobierno” y otras tácticas desinformadoras gestadas desde dentro y desde afuera, el pueblo sabe valorarlas y las siente como suyas, porque, por fin, un gobierno se preocupa por su bienestar: el teleférico de La Paz, el cual, según “analistas” opositores “no sirve como medio de transporte masivo” (sic.), solo vacían las filas en horas avanzadas de la noche; la planta separadora de líquidos; la planta industrializadora del litio, de cuya construcción primero dudaban los opositores y luego decían que los bolivianos no podrían operarla; el satélite de comunicaciones Tupac Katari, también difamado como inservible y que ahora presta un importante servicio en lugares de acceso remoto a donde antes no llegaba ni la telefonía ni la televisión; la red de carreteras primarias y secundarias que hoy unen a la gran mayoría de los territorios bolivianos hacia todos los puntos cardinales; la incipiente industria informática que ha dotado ya de computadoras gratuitas a miles de estudiantes, cosa antes nunca soñada por la juventud boliviana; y por supuesto, las miles de grandes y pequeñas obras sociales gestadas a través de los programas “Bolivia cambia, Evo cumple” y “Mi agua” en sus varios niveles, los bonos de seguridad social para madres y estudiantes primarios, los créditos a productores con facilidades de pago, programas de viviendas sociales y un largo etcétera de beneficios asegurados por las nacionalizaciones y la estabilidad económica del país plurinacional.

Lo que viene.

Lo otro que no ha valorado la oposición es el potente programa de gobierno previsto hasta después de 2020, denominado con justeza “Agenda Patriótica 2025”, que prevé, con acciones concretas, cambiar el panorama económico social boliviano en este período con trece pilares, orientados fundamentalmente a la reducción de la pobreza hasta el nivel cero, la industrialización, la generación de empleos, mayor calidad de la educación y la atención médica, entre otros beneficios que repercutirán en todo el pueblo.

Evo Morales ha propuesto al país ser el centro energético de Sudamérica, utilizando no solo los recursos petrolíferos y gasíferos que ya existen nacionalizados, sino también las energías renovables e incluso, la energía atómica con fines pacíficos y de desarrollo. En perspectivas también están las ciudadelas del conocimiento, que crearán las reservas científicas que hasta ahora le han faltado al país y en otra escala, la construcción de nuevos hospitales desde el primer al cuarto nivel en todos los departamentos, puesta en funcionamiento de un “tren bala”, ampliación de los teleféricos que cubren la ruta La Paz – El Alto, un satélite más, y la continuación de todos los programas sociales que tanto han beneficiado a miles de bolivianos de todas las edades.

Ante este panorama la oposición no pudo presentar nada nuevo o innovador, se contentaron con mostrar “planes de gobiernos” prácticamente copiados al MAS y sin explicar cabalmente cómo lo harían cumplir. Incluso se enredaron en sus propias contradicciones y “metieron la pata” desnudando sus verdaderas intenciones, como aquel Samuel Doria Medina que “soltó” eso del 50% para los inversionistas y 50% para el país, en referencia a las ganancias de las empresas que ahora son del Estado (que es decir el pueblo) y que en su gestión ministerial propició la privatización; o el Tuto Quiroga prometiendo reformar la policía, sin explicar que eso significa botar a muchos uniformados para conformar un cuerpo represivo de su confianza. El resto de los candidatos ni siquiera presentaron programas creíbles. La campaña de ellos se basó en insultos, descalificaciones y bravuconadas. En esto ha sido claro el Presidente: “Hay dos programas, la nacionalización frente a la privatización y con más del 60 por ciento ganó la nacionalización”. Los opositores no se han percatado de eso.

El Beni.

Beni, único departamento donde ganó el frente del candidato a vicepresidente Ernesto Suárez, pero donde el MAS tuvo un repunte importante, tiene una situación sui generis en un país donde el cambio del patriarcalismo y el servilismo a las clases pudientes hacia el verdadero poder popular se va consolidando. En este departamento, perteneciente a la desaparecida “media luna”, todavía sobreviven formas esclavistas de relacionamiento entre los terratenientes y ganaderos y “sus” trabajadores. Esta situación puede justificar el resultado que le dio ventaja a Unidad Demócrata, teniendo en cuenta el despliegue de campaña realizado por las alcaldías pertenecientes a la alianza de Suárez con Doria Medina y Rubén Costas, las cuales, desde mucho antes de que se diera el “vamos” a las campañas, ya exhibían los atributos de UD en todas sus movilidades e instalaciones y realizaban llamados a adherirse a esa opción. Aun así no evitaron que el Movimiento al Socialismo creciera en esa región y, por el porcentaje obtenido por la sigla popular y la tendencia nacional, más el debilitamiento de la oposición, no es de extrañar que en un tiempo no muy lejano esa correlación de fuerzas cambie a favor del MAS-IPSP.

El líder de las Américas.

Otro aspecto que no calcularon las fuerzas opositoras es el liderazgo de Evo Morales, no solo dentro de Bolivia, el cual es innegable, hasta el punto de no existir aun alguna candidatura que pueda hacerle frente, sino también, y con mucho peso en el terminado proceso eleccionario, el liderazgo mundial del Presidente, construido desde la desaparición física del Comandante Hugo Chávez, salvando, de paso, el proceso integrador latinoamericano que podría haberse resquebrajado de no llenarse ese vacío dejado por Chávez.

La dimensión internacional que ha obtenido Bolivia en estos últimos años se le debe a un hombre: Evo Morales Ayma. Y eso es algo que reconoce el pueblo, si hoy este país multicultural y plurinacional está en la mira del mundo y no precisamente por el narcotráfico, como era antes del gobierno de Morales y como han querido hacer ver los voceros opositores, es por la representatividad legítima que ha ganado Evo ante el mundo antimperialista.

Esto lo demuestra el Presidente boliviano en cada discurso, sea en un departamento de su país, sea en eventos de carácter mundial a los que participa o es invitado. Así también lo dejó claro en la alocución ante la victoria electoral del domingo: “Un sentimiento de liberación de nuestros pueblos- dijo – hasta cuándo seguiremos siendo colonia de los Estados Unidos… este es un triunfo anticapitalista y antimperialista”. El coro popular siguió a esas palabras con un rotundo “Patria sí, colonia no”, reflejo de que el actuar del Presidente ha calado hondo en el pensamiento de los bolivianos, que además de buscar la unidad entre ellos, asumen que el proceso de cambio boliviano trasciende las fronteras nacionales para convertirse en referente internacional.

Las campañas.

En esta oportunidad las campañas de comunicación políticas no han sido muy notorias. Ni las de oposición ni la oficialista.

Los candidatos de UD, PDC, MSM y el Partido Verde se concentraron en pedir debates a los oficialistas, en denigrar las figuras de Evo Morales y Álvaro García Linera, en acusar al gobierno de malos manejos económicos, narcotráfico, nepotismo y cuanto argumento negativo les cayera en mano o les dictaran desde quién sabe dónde. Tampoco les sirvieron los programas de “relaciones públicas” que les armaron esos mismos canales televisivos que ahora señalan como cuasi responsables de su derrota y que pomposamente denominaron “programas de debate”. El embanderamiento de plazas, pegado (y quitado mutuamente) de afiches, ensuciar las calles con volantes que prácticamente nadie leyó y las marchas con más o menos seguidores, cosas tradicionales, tampoco les sirvieron y ni hablar de las “confrontaciones” en las redes sociales, salpicadas al final de rumores mal intencionados y ofensas a los representantes masistas, rayando en la discriminación y el racismo.

Pero la campaña oficialista tampoco fue brillante (aparte del magnífico tema musical compuesto e interpretado por el oriental Aldo Peña). Igual se utilizaron las formas tradicionales de campaña, los productos publicitarios y propagandísticos se debatieron entre lo conocido y superficial y la defensa de la propuesta oficial en las redes sociales fue apasionada y tenaz. Más o menos lo que hicieron todos.

Entonces ¿qué marcó la diferencia?

La diferencia la hizo algo que ya el Presidente había anunciado antes de comenzar la contienda electoral: “Mi mejor campaña son las obras”. Una verdad como un templo. Por eso las encuestas se acercaron tanto a lo que sucedió este 12 de octubre. Porque, por más que los medios de “in” comunicación se esmeren, la gente no es ciega y lo que ha hecho este gobierno está a la vista de todos y se siente en el bolsillo de todos, solo hay que ver cómo ha crecido la “clase media”, que ya no está compuesta únicamente por los “no originarios”. Por eso protestaban los opositores, porque no querían que se mostraran los logros del gobierno, ya que- dijeron- los ponía en desventaja. Esto no es muy irreal, pero la desventaja está sustentada en que, cuando ellos estaban en el poder, no hicieron nada positivo que fuera demostrable, solo se enriquecieron lo suficiente como para que Doria Medina construyera su emporio económico basado en la privatización de empresas y recursos nacionales y que Tuto Quiroga tenga residencia en Estados Unidos y a sus hijos estudiando en caras universidades capitalistas.

Sigo sin entender el tema de las alianzas. En la parte opositora se entiende que busquen a toda costa unificar el voto ante la fuerza aplastante del pueblo unido en una sigla revolucionaria. En la parte del MAS, no estoy muy seguro que dé buenos resultados tal práctica tradicional de los partidos políticos latinoamericanos, pues aunque se lograra ganar algunos votos, muchos simpatizantes o adeptos pudieran sentirse defraudados y, si bien no sufragar en contra, se verían tentados a dejar en blanco o anular sus papeletas y en el peor de los casos a votar cruzado, perjudicando el interés hegemónico de la masa vencedora. Oruro, Potosí, Cochabamba y La Paz disminuyeron, a pesar de los esfuerzos y las inversiones, en Santa Cruz no se subió demasiado y los puntos percentuales ganados, estoy seguro, fueron debidos a la cantidad de obras de impacto y la tranquilidad económica que el Presidente le ha asegurado a esa región, considerada el “motor” productivo del país. Ante los resultados de hoy, y espero equivocarme cuando el TSE ofrezca datos oficiales, esa decisión de unirse a elementos históricamente contrarios a la revolución popular más que sumar, resta.

El panorama que queda a Bolivia.

Más allá de los pedidos de impugnación, las acusaciones de ilegalidad y toda la serie de denuestos que transmitirán por los medios de comunicación, como pasa siempre que la oposición al cambio pierde, a Bolivia le queda un camino largo por recorrer. Evo Morales ha llamado a “pensar en grande” y realizar todo lo prometido en campaña, cosa que no es descabellado creer que se va a cumplir, teniendo en cuenta lo que se ha avanzado hasta ahora en materia económica y social y las obras que se han hecho a favor de todo el pueblo boliviano y no solo de una minoría.

La oposición está prácticamente desaparecida, a pesar de las bravatas que Rubén Costas vierte desde Santa Cruz (ganada en estas elecciones por el MAS); el MSM casi pierde su sostenibilidad legal (algunos analistas aconsejan que Juan del Granado se retire y pase el batón al joven alcalde de La Paz, Luis Revilla); la Unidad Demócrata, no obstante haber quedado en segundo lugar (pero muy lejos del MAS), concentró fuerzas que por ley natural de la política no se van a mantener incólumes durante mucho tiempo, por su variedad y diferencia de intereses entre las facciones madres que la formaron coyunturalmente. Otro tanto sucede con el demasiado verde Partido Verde, formado por “ecologistas”, pero dirigido por un ingenuo, desconocido y poco creíble Fernando Vargas. El caso de Jorge “Tuto” Quiroga es algo “aparte”: las fuerzas opositoras mayoritarias (si es que pueden llamarse así) consideran a “Tuto” como un advenedizo que sirvió indirectamente al MAS dividiendo a una oposición ya más que dividida.

Hoy, los núcleos duros opositores al Proceso de Cambio en Bolivia hablan de falta de democracia, teniendo en cuenta la mayoría obtenida por el Movimiento al Socialismo en ambas cámaras de la Asamblea Plurinacional. Pero se abstienen de hacer referencia a la época en que ellos eran la mayoría, a partir de una democracia al estilo norteamericano donde varios partidos políticos representaban la misma manera de gobernar y se turnaban en el ejercicio del poder, “pasando el rodillo” a las representaciones de la minoría (minoría en el Senado, mayoría en el pueblo), sin que entonces protestaran por la continuidad en el poder, por ejemplo, de “Tuto” Quiroga quien buscaba esta vez un tercer mandato y Gonzalo Sánchez de Losada que gobernó tres veces.

Así, el panorama que se le presenta a Bolivia es, a todas luces, de desarrollo, sin que una “oposición” oligárquica y reaccionaria vete los planes de avanzar por la senda que acabará con la pobreza, las desigualdades y la construcción de un país mejor, con la filosofía del “vivir bien” como faro, donde la honestidad y la transparencia sustituyan a la corrupción que legaron los gobiernos coloniales y neoliberales y en el cual los recursos naturales y las empresas estratégicas del estado sean y sirvan a los intereses populares, controlados y fiscalizados por las propias organizaciones sociales. Ése es el reto que enfrenta Evo Morales en su próximo nuevo gobierno: afianzar el Proceso de Cambio y fortalecer la Revolución Democrática y Cultural en la senda del “Vivir Bien”.

Llaman en las redes sociales a la violencia en Santa Cruz, Bolivia.

RACISMOCon el pretexto de que el Movimiento al Socialismo quiere “humillar un símbolo cruceño” (El Cristo Redentor), extremistas de la ciudad de Santa Cruz están explotando las redes sociales llamando a la violencia contra los militantes de ese partido político boliviano, en carrera por las elecciones presidenciales 2014.

Con nombres como “El Cristo se respeta, se prendió el mechero” (https://tagboard.com/seprendioelmechero/search), “Soy Camba de corazón”, “Santa Cruz se respeta…”, entre otros, estos grupos incitan a la violencia utilizando el sentimiento de pertenencia al territorio cruceño para impedir que el partido oficialista realice su cierre de campaña en ese icónico lugar de la principal urbe industrial del Estado Plurinacional.

El día de ayer, en ese mismo lugar, personas que hacían proselitismo a favor del MAS fueron atacadas por una turba armada con palos que los expulsaron del lugar, dejando varios heridos.

Durante el día de hoy se han hecho muy notorias las apariciones de grupos y personas individuales declaradas en oposición al gobierno, que intentan impulsar a la población opositora hacia más acciones violentas, denominando a los del movimiento oficialista con diversos insultos racistas y neo fascistas.

Muchos foristas ven con preocupación la escalada de la violencia verbal en las redes, que puede desembocar en una ola de violencia a solo pocos días de culminar las campañas en pro de la Presidencia de Bolivia. Incluso muchos han denunciado que este podría ser un intento impulsado por elementos foráneos para replicar lo sucedido durante la llamada Primavera Árabe, con el fin de intimidar al oficialismo en un momento en que las encuestas de varias empresas especializadas y medios de comunicación dan como vencedor el próximo 12 de octubre al binomio de los actuales Presidente y Vicepresidente del estado Plurinacional, Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera. La última encuesta da a Evo Morales el 59% de intención de voto, ganando incluso en Santa Cruz.

Algunos opinadores ven en esta acción de grupos extremos cruceños, la desesperación porque el Movimiento al Socialismo ha ido ganando terreno en esa plaza históricamente antimasista, al punto que empresarios, jóvenes universitarios y hasta ex miembros de la extremista “Unión Juvenil Cruceñista” han abrazado las banderas del partido oficialista.