No están todos los que son, ni son todos los que están.

palacio quemadoLas puertas de una casa se cierran y se abren las de un edificio. Así veo yo el resultado de los comicios por la presidencia de Bolivia, recientemente concluidos. Se acabó una etapa y comienza otra. Hay muchos logros de la gestión gubernamental que termina, los cuales hicieron que la repostulación terminara con victoria. Logros en los campos de la macroeconomía, con sus resultados directos en el beneficio popular. Una serie de importantes obras, megainversiones y eventos que ubicaron a Bolivia en el centro del mundo. Hablar de todo eso ya sería redundante y lo que falta es mirar hacia el futuro.

Evo Morales lo declaró en el discurso después de conocerse preliminarmente el triunfo: será una gestión antimperialista, anticapitalista y anticolonialista. Ello hace pensar que el nuevo período estará marcado por la defensa de las nacionalizaciones y los recursos naturales del país, en aras de utilizar los réditos en más obras y programas sociales a favor de la mayoría de los bolivianos y, como plantea la “Agenda Patriótica”, llegar a 2020 con una importante reducción de la pobreza que tienda a cero.

Desde mi humilde punto de vista, para lograr todo lo previsto en dicha Agenda y el programa de gobierno, es necesaria una reingeniería del aparato estatal, desde los ministerios hasta las empresas estratégicas, en cuyas estructuras pululan demasiados elementos tecnócratas de “la vieja escuela neoliberal”, quienes, por conservar el trabajo u otras razones menos loables, no acompañan el proceso de desarrollo y búsqueda del bienestar social – establecido en las políticas del “vivir bien” – y por el contrario lo frenan con pésimas ejecuciones, acondicionadas, tal vez, por la pertenencia a clases que no se resignan a ver originarios, obreros e intelectuales de izquierda en el poder.

Las necesidades son coyunturales siempre. El tiempo de depender de los tecnócratas neoliberales debe pasar a la historia. Considero que en las filas del Movimiento al Socialismo hay profesionales e intelectuales suficientemente preparados para hacerse cargo de los principales ítems de tomas de decisiones en las diferentes carteras del Estado y las empresas estratégicas. Como dijo el exministro de Gobierno, Alfredo Rada, en una reciente reunión de análisis de los resultados de la campaña electoral, podemos invitar a todos a subirse al carro, pero no darles el timón.

No pretendo cuestionar la manera en que el Presidente Evo Morales conforma su equipo, pienso que él sabe lo que hace y por qué, y, sobre todo, que está asegurando la realización de los planes de desarrollo para Bolivia y su pueblo. No obstante, no es un secreto para nadie que no todos los que tienen o tuvieron poder de decisión en varias áreas, empujaron parejo del carro. Confiar más en la militancia y en los profesionales comprometidos puede ser la clave en el afianzamiento del Proceso de Cambio boliviano.

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