Bolivia: la oposición en spray.

computo17100900La oposición boliviana ha chocado contra un muro. El muro construido por una masa sólida de componentes variados, a veces difícil de amalgamar, pero que se consolida poco a poco: el multicultural y multiétnico pueblo andino.

Los partidos tradicionales de derecha (algunos están insistiendo últimamente en la teoría de que Bolivia ha borrado los límites entre la derecha y la izquierda, lo cual no es cierto), divididos por las diferencias de intereses y angurrias de poder individuales, como buenos capitalistas neoliberales, no pueden comprender ni aceptar que su poder se debilita, si es que le queda alguno y que a pesar de las variadas artimañas utilizadas contra el actual “partido” gobernante, no hayan logrado mellar seriamente su estructura y la disposición orgánica que le dio al MAS su tercera victoria electoral, sin contar las otras contiendas ganadas en el referendo revocatorio, la Constituyente, las elecciones judiciales…

El número de derechistas opositores, oligarcas o dependientes de éstos, no ha disminuido significativamente, lo que ha sucedido es que se han atomizado en variadas fracciones componiendo una oposición re-partida que pasa más tiempo peleándose entre ellas y denigrando a los líderes gobernantes que generando proposiciones verdaderamente válidas y a tono con los deseos populares que ya no aceptan una vuelta al pasado, aunque no entiendan claramente el camino a seguir. Si observamos detenidamente el mapeo electoral y los resultados hasta ahora, la paleta de colores muestra un azul intenso, compacto, predominando en 8 departamentos bolivianos y solo en uno, donde la oligarquía todavía conserva sus privilegios feudales, dominando la facción de tendencias separatistas y neoliberalizadoras, aunque, ojo, el azul intenso se perfila con un crescendo interesante.

Y aquí cabe otro análisis: los elementos constitutivos de cada partido. Por ejemplo, el MSM, originalmente conformado por gente de tendencias de izquierda que en determinado momento se aliaron al Movimiento al Socialismo justamente por su orientación casi socialista, pero que se fue permeando con individuos oportunistas en busca de prebendas y “beneficios” individuales, derechizándose y alejándose de la condición de “izquierda”, metamorfoseándose hasta quedar como un partido tradicional más y manifestándose igual que el resto, sin propuestas convincentes, con discursos basados más en la demagogia que en la praxis revolucionaria de su génesis. Esta actitud le costó al MSM estar al borde de la desaparición del escenario político boliviano.

El otro partido que merece una ojeada profunda es el recientemente creado Partido Verde. Las tendencias de los sujetos que se adhieren a dicha agrupación política son también de izquierda, intelectuales ecologistas e indígenas originarios no politizados pero educados en las prácticas de seguir a un “líder” regional, práctica ancestral llevada a su límite extremo por las “enseñanzas” oenegeístas de la “formación de líderes”. Estos elementos, revolucionarios en sí, pudieran ser reconquistados por el Movimiento al Socialismo si se realiza un verdadero trabajo proselitista, demostrando fehacientemente con hechos y explicaciones (formación política de cuadros, acciones correctas de comunicación masiva, etc.) que el camino al futuro de Bolivia no pasa por la destrucción de la naturaleza, ni de los hábitats originarios, sino más bien contempla un uso racional de los recursos naturales, mejoramiento de la vida de todos en complementariedad y equilibrio con la naturaleza y el bienestar social en el marco de las políticas del “vivir bien”. O sea, que si se revisa y reconducen algunas actitudes intragubernamentales que no han comprendido cabalmente el sentido del Proceso de Cambio y se retoman los valores ancestrales, hay posibilidades reales de captar aquellos elementos para el movimiento popular. Descontemos a los oportunistas que pululan en todas las organizaciones políticas presentes en el panorama social boliviano.

De los otros dos partidos presentes en los recién concluidos comicios nada hay que rescatar. Son la crema y nata de la oposición dura, esos que no importa sea buena o mala la decisión gubernamental, siempre van a estar en contra. Ni siquiera vale la pena el “acercamiento” con alianzas y promoción de deserciones de sus filas, porque, hay que estar atentos con esto, las convicciones no se cambian de un día a otro, los psicólogos sociales dirían que ni siquiera cambian, se camuflan por conveniencias, de donde surgen los “pasa-pasa” tan tradicionales en toda la historia política latinoamericana. Como dijo el ex_ministro masista Alfredo Rada, “hay sumas que restan”. Y cuando hay músculos no se viste con camiseta ancha, es mejor mostrarlos.

En resumen, los próximos cinco años pueden ser definitorios para una oposición débil, severamente fragmentada, en vías de extinción y un Proceso de Cambio que deberá afinar las tácticas participativas y la forma de comunicarse con el pueblo, ya que no quedan dudas de que el plan de gobierno, plasmado en la “Agenda Patriótica 2025”, bien ejecutado creará las bases de un afianzamiento político, social y económico muy difícil de derrotar por las vías “democráticas” tradicionales.

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