Archivos Mensuales: marzo 2015

Cuba – Estados Unidos: la dignidad no se negocia

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

maxresdefaultSegún los ideólogos y operadores eternos del gobierno de Estados Unidos, todo y todos tienen un precio… Y Cuba debía tenerlo. Por eso se han enfrascado en aplicar todas las formas habidas y por haber, para lograr el objetivo planteado por John Quincy Adams, allá por el lejano año de 1823, cuando pretendió que Cuba debía caer en manos de Estados Unidos “como una fruta madura”.  De entonces acá muchas cosas han sucedido y no precisamente a favor del deseo de E.E.U.U de anexarse a la isla, pasando por intentos de desestabilización interna, agresiones militares, atentados, subversión, sanciones e intentos de magnicidio.

Lo más reciente, que data de unos 53 años, ha sido el criminal bloqueo económico que ha costado a Cuba pérdidas por más de un billón de dólares y una baja considerable en el nivel de vida de sus ciudadanos, como consecuencia directa de la criminal y genocida medida unilateral extraterritorial.

A partir del 17 de diciembre, el escenario en las relaciones Cuba – Estados Unidos pareciera que va a cambiar. En las reuniones posteriores para delimitar las acciones que concreten el acercamiento definitivo, cada país ha dejado clara su posición: USA pretende los mismos cambios que siempre ha exigido, abrir la sociedad y la economía al liberalismo de mercado, con todo lo que ello supone (entrada del capital sin control, privatización de empresas estratégicas y recursos naturales, libre circulación del capital, que permitiría la fuga de éste…), además de realizar lo que ellos denominan “elecciones libres multipartidistas”. En resumen, lo que plantea Estados Unidos a Cuba es más de lo mismo y como dijera una funcionaria participante en las reuniones: “la política ha cambiado, el objetivo es el mismo” (apoderarse de Cuba).

Por su lado, la isla rebelde ha planteado que el acercamiento o restablecimiento de relaciones parte por un respeto mutuo a la soberanía y las decisiones de cada pueblo; es imperante que Estados Unidos levante sin condicionamientos el bloqueo genocida, que descongele las cuentas cubanas en bancos extranjeros, que desista de la política migratoria de “pies mojados – pies secos” o Ley de Ajuste Cubano y que no se inmiscuya en los asuntos internos de Cuba. La potencia imperial no ha aceptado hasta ahora. Siguen empeñados en condicionamientos que, por principios, Cuba no va a aceptar. No se debe olvidar, en este contexto, que la ruptura de relaciones totales entre ambos países ocurrió precisamente con el triunfo de la Revolución cubana, y tras la nacionalización de los recursos nacionales y que, desde entonces, Estados Unidos no ha dejado de organizar, financiar y ejecutar acciones agresivas contra el país caribeño, que le ha costado a éste miles de vidas inocentes.

En estos último meses se han visto interesantes “jugadas de ajedrez” entre ambos gobiernos. Obama muestra a Cuba un rostro bonachón, prometiendo a los cubanos el oro y el moro, mientras que se gira violentamente hacia Venezuela y le muestra los dientes, nombrándola “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos”, que es, intrínsecamente, una declaración de guerra. Además de eso, el gobierno asentado en la Casa Blanca planta una base militar yanqui en Perú, envía allá más de 3000 efectivos, refuerza las bases militares en Paraguay y financia la incursión de bandas paramilitares colombianas en territorio venezolano. Comparando unas acciones con otras, no parece que USA vaya a ser en realidad un “buen vecino”, más bien se nota la influencia de la política de Roosevelt, mostrando suavidad en el discurso en un lado y empleando el garrote por otro.

Si Estados Unidos pretendió crear un boom pronorteamericano dentro de Cuba y amarrar las manos del gobierno revolucionario ante la amenaza planteada a Latinoamérica y lograr matar dos pájaros de un tiro: acabar por fin con la Revolución cubana y destrozar las alianzas regionales como el ALBA, la CELAC, UNASUR, etc., ese tiro le salió por la culata. Cuba negociará, ya lo dijo Raúl Castro, con Estados Unidos, pero no aceptará presiones ni imposiciones, la dignidad, los principios, los logros sociales obtenidos en todos estos años de lucha no serán negociados. Tampoco está en duda la hermandad con los pueblos latinoamericanos y caribeños y el apoyo irrestricto a las decisiones soberanas de cada pueblo y sus proyectos sociales opuestos al imperialismo.

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Campaña mediática contra Venezuela, lo que no podía faltar

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

El periodista de Cadena A mostró su lado proimperialista, cuestionando las posiciones soberanas de los países latinoamericanos.

El periodista de Cadena A mostró su lado proimperialista, cuestionando las posiciones soberanas de los países latinoamericanos.

Hace solo unos días, la BBC publicó un reportaje acerca de la situación interna en Venezuela. Dirigió los ojos y oídos de los televidentes hacia el testimonio de gente que busca desesperadamente productos de primera necesidad, según ellos, sin encontrarlos o teniendo que invertir entre 4 y 8 horas para encontrarlos. La BBC muestra “su visión” fingiendo imparcialidad.

Los productos que ya no aparecen en el mercado venezolano son, precisamente, aquellos que por ser de primera necesidad, el gobierno bolivariano decidió congelar sus precios hasta un monto accesible para todos, en un esfuerzo por proteger a la población del agio y la especulación (lo cual no se dice en el audiovisual). El documental achaca a esta decisión del gobierno el desabastecimiento, diciendo, por boca de entrevistados y opinólogos (que no analistas) que ese congelamiento de precios provocó que la importación de aquellos productos no sea rentable para las empresas importadoras, entonces, por decantación, el gobierno es el culpable.

Cada entrevistados, como no podía ser de otra manera en un producto de la BBC, responsabilizó al gobierno de Maduro y la incompetencia gubernamental por la escasez, la violencia y la inestabilidad de Venezuela.

Otras cadenas internacionales de noticias, como CNN, TVE, agencias informativas, etc., centran la atención en el descontento de una parte de la población venezolana, pero prácticamente no aparece la opinión de la gran mayoría del pueblo que defiende a la revolución bolivariana. También se dedican estos medios de in-comunicación a minimizar el alcance de las declaraciones imperialistas de Obama.

Que esos medios tergiversen y realicen tales prácticas desinformativas no es casual ni inusual, ellos responden al modelo globalizador capitalista que les paga y que tienen que defender a cualquier costo, incluso hasta la mentira. Pero sí es curioso que se sumen canales más pequeños, medios de comunicación nacionales, pero solo significativos para una población nacional, como es el caso de Cadena A en Bolivia., el cual, en su emisión noticiosa matutina del pasado miércoles entrevistó a una tal Carmen Beatriz Fernández, supuestamente analista política de oposición. Dice la tal analista que, desde que Maduro es Presidente, ha perdido popularidad hasta estar en un 20% de aprobación; esa “analista” no vio las multitudinarias marchas de apoyo a Nicolás Maduro y a la revolución bolivariana, ocurrida en estos últimos días. Pero eso no lo refleja tampoco Cadena A.

El locutor del canal se mostró lacayo del imperio, aplaudiendo los criterios de la “analista”, dándole la razón a la BBC y criticó que se le eche la culpa “al imperio” (dicho sarcásticamente) y se dedicó a cuestionar la validez de la posición de Venezuela y el resto de los países latinoamericanos, incluyendo Bolivia, su país. En ningún momento se preguntó, o le preguntó a la “analista” de marras, si es falsa la acción imperialista de Estados Unidos de financiar la desestabilización, el desabastecimiento y la violencia en las calles de Venezuela. Claro, esa no es su función ni le pagan por ella, el pobre tipo es solo un instrumento de los dueños de esa cadena televisiva, quienes sí reciben incentivos, cualquiera que estos sean.

No es casual que medios como Cadena A, UNITEL, Página 7, El Deber, entre otros, se sumen a los grandes detentores de “la verdad manipulada”; ellos reflejan su orientación en favor de intereses ajenos al pueblo e ilustran, en este ejemplo, lo que harán en caso de que una potencia imperial decida hacer con Bolivia lo que están haciendo con Venezuela.

Estados Unidos y su política de “guerra envolvente”

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

soldados-eeuuLa soberbia del gobierno norteamericano no tiene límites. Desoye todas las voces que le exigen deponer su actitud belicista hacia Venezuela y del resto de sus políticas injerencistas que aplica consuetudinariamente a Latinoamérica.

UNASUR se manifestó, bastante respetuosamente, contra la declaración y el decreto de Obama respecto a la situación interna de Venezuela cuando la calificó de “amenaza para la seguridad nacional” de los Estados Unidos, algo que todo el mundo sabe, es infundado. El Presidente boliviano, Evo Morales, fue más duro y emplazó a su homólogo norteamericano a pedir perdón a Latinoamérica antes de la Cumbre de las Américas. Gran cantidad de líderes y pueblos de este continente han manifestado su apoyo a Venezuela y el repudio a las acciones imperialistas. Pero E.E.U.U no escucha esas voces, no respeta el legítimo derecho de autodeterminación de los pueblos.

Las conversaciones con Cuba acerca de un supuesto acercamiento mutuo continúan a pesar de que el gobierno norteño no ceja en sus condicionamientos y la isla rebelde no acepta presiones, si USA no levanta el bloqueo criminal, si no retira la Base Naval que ocupa ilegalmente en Guantánamo y si no deja de tratar de subvertir el sistema social, económico y político de Cuba, no habrá muchas esperanzas de que tal acercamiento se concrete. EUA mantiene a Cuba en la lista de países que no luchan contra el narcotráfico y otras “listas negras”, como la de no respetar los derechos humanos, aunque se haya demostrado hasta la saciedad que en Cuba existe una verdadera sociedad civil donde los fundamentales derechos del hombre y la mujer son observados y respetados profundamente, el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a un trabajo digno, entre tantos otros. Aquellos argumentos también son utilizados por el gobierno yanqui para demeritar las gestiones populares de Bolivia y Venezuela.

La política de “guerra envolvente” intenta abrir varios frentes de amenazas, que le permita a Estados Unidos actuar más o menos libremente contra Venezuela, pues han calculado que aun sin declarar formalmente una guerra a Bolivia, Ecuador, Argentina o Cuba, los podría mantener con los ojos puestos en otro lado, más preocupados por sus propios asuntos  que por defender a su hermana Venezuela.  No obstante eso no está sucediendo.

El gobierno norteamericano no ha tomado en cuenta la conciencia moral que ha crecido dentro de los miembros de la CELAC, el ALBA-TCP y UNASUR, una conciencia que reclama la paz para la región, y  rechaza firmemente la injerencia norteamericana o de cualquier aliado del imperio.

Cuba ya expuso públicamente su posición, al declarar que así como nunca estuvo sola, Venezuela tampoco lo estará; Bolivia condenó con dureza la actitud estadounidense y conminó a Washington a retractarse; Ecuador, Argentina y todos los miembros de UNASUR exigieron que se respete la institucionalidad democrática en Venezuela.

La Cumbre de las Américas está cerca. Antes se están reuniendo todos los bloques de integración regional para adoptar una posición común ante la amenaza. El gobierno yanqui puede salir vapuleado de ese cónclave, sin importar que algún títere tradicional secunde su proyecto; puede quedar en evidencia que la OEA es un objeto anacrónico en el dibujo geopolítico de América Latina y que la política de “guerra envolvente” de Estados Unidos va a fracasar.

Ante este panorama, tal vez, el gobierno yanqui ni siquiera asista a la Cumbre.

El Premio Nobel de la Paz quiere guerra.

“Déme Venezuela en qué servirla, ella tiene en mí un hijo”. José Martí.

Barack-Obama-3El Oriente Medio está lejos y por allá han agotado las guerras que pelear o inventar. América Latina está mucho más cerca y la superpotencia imperial necesita otro episodio bélico para quitar de la vista de sus ciudadanos el fantasma de la crisis y los fracasos en materia de política internacional.

No han encontrado mejor contrincante que Venezuela, ese país indómito que no quiere aceptar los consejos, injerencias, presiones y ni siquiera se doblega con las sanciones del Gendarme Mundial.

Primero, Obama Imperatori declara que el país bolivariano y chavista es una “amenaza para la seguridad y la política exterior” de Estados Unidos. Luego pide al Congreso que le dé la potestad de “atacar a cualquier país del mundo” que se oponga a los designios del Emperador. Cuasi declaración de guerra.

¿Por qué Venezuela sería un “peligro para la seguridad nacional” y la política exterior del país mejor armado del mundo? ¿Ha amenazado el gobierno de Nicolás Maduro con atacar e invadir el territorio norteamericano y sembrarlo de bases y autoridades venezolanas? ¿Pretende la República bolivariana bloquear la economía estadounidense y sancionar a los países que comercien con estos? No parecen hipótesis válidas desde ningún punto de vista y el Imperatori no se ha molestado en explicar por qué Venezuela sería peligrosa. Tal vez porque es demasiado evidente que los problemas políticos y sociales a los que se enfrenta el país suramericano son cuestiones pura e incuestionablemente internas, que deben resolver los propios venezolanos, respetando su Constitución y las decisiones democráticas expresadas en elecciones populares.

¿Qué mueve a los “todopoderosos” Estados Unidos, a su Presidente sentado tranquilamente en Washington, a casi declarar la guerra a Venezuela?: El miedo. Sí, el miedo a que crezca y florezca en Latinoamérica otro sistema social que se les oponga con firmeza y dignidad, digamos, “otra Cuba”. Tampoco estaría errado decir que el petróleo de Venezuela es un motivo más, y no menos importante, ya que toda la maquinaria económica y bélica del gigante norteño está basada en ese combustible fósil, que ahora deben buscar allá, lejos, por las belicosas tierras medio-orientales.

Estados Unidos ha perdido mucha influencia en el continente americano, porque el bloqueo a Cuba no ha servido a sus intereses, porque Chávez desató con Venezuela un proceso de integración regional de varias aristas que siempre había sido desarmado por el Gigante de las Siete Leguas y hoy se fortalece y afianza, en un claro enfrentamiento desobediente ante el poder imperial. A esto se une el fracaso de la “nueva política hacia Cuba”, con la cual pretendieron lograr los objetivos largamente acariciados de hacer caer a la Revolución cubana, esta vez con un supuesto “acercamiento” que debería haber movido los cimientos de la sociedad cubana, pero que se quedó en un pequeñísimo temblor, terminado instantes después cuando dejaron caer la máscara del “buen vecino”.

Frustración, desespero, eso es lo que tiene el gobierno yanqui en estos momentos, pues le fallaron las sanciones, las guarimbas, los desabastecimientos especulativos y hasta el golpe de Estado. La revolución bolivariana sigue en pie, el pueblo venezolano sigue empeñado en construir su sociedad sin la tutela imperial.

Por eso Míster Obama, el Tío Imperatori, el detentor de “la paz” mundial, según un recientemente defenestrado representante de los Premios Nobel, apela a la conocida belicosidad del gobierno gringo y su “democracia” de dos partidos iguales con nombres diferentes, para detener a Venezuela y truncar su revolución por la fuerza. La amenaza de guerra en Suramérica es una realidad. Pero ya los pueblos están reaccionando.