Estados Unidos y su política de “guerra envolvente”

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

soldados-eeuuLa soberbia del gobierno norteamericano no tiene límites. Desoye todas las voces que le exigen deponer su actitud belicista hacia Venezuela y del resto de sus políticas injerencistas que aplica consuetudinariamente a Latinoamérica.

UNASUR se manifestó, bastante respetuosamente, contra la declaración y el decreto de Obama respecto a la situación interna de Venezuela cuando la calificó de “amenaza para la seguridad nacional” de los Estados Unidos, algo que todo el mundo sabe, es infundado. El Presidente boliviano, Evo Morales, fue más duro y emplazó a su homólogo norteamericano a pedir perdón a Latinoamérica antes de la Cumbre de las Américas. Gran cantidad de líderes y pueblos de este continente han manifestado su apoyo a Venezuela y el repudio a las acciones imperialistas. Pero E.E.U.U no escucha esas voces, no respeta el legítimo derecho de autodeterminación de los pueblos.

Las conversaciones con Cuba acerca de un supuesto acercamiento mutuo continúan a pesar de que el gobierno norteño no ceja en sus condicionamientos y la isla rebelde no acepta presiones, si USA no levanta el bloqueo criminal, si no retira la Base Naval que ocupa ilegalmente en Guantánamo y si no deja de tratar de subvertir el sistema social, económico y político de Cuba, no habrá muchas esperanzas de que tal acercamiento se concrete. EUA mantiene a Cuba en la lista de países que no luchan contra el narcotráfico y otras “listas negras”, como la de no respetar los derechos humanos, aunque se haya demostrado hasta la saciedad que en Cuba existe una verdadera sociedad civil donde los fundamentales derechos del hombre y la mujer son observados y respetados profundamente, el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a un trabajo digno, entre tantos otros. Aquellos argumentos también son utilizados por el gobierno yanqui para demeritar las gestiones populares de Bolivia y Venezuela.

La política de “guerra envolvente” intenta abrir varios frentes de amenazas, que le permita a Estados Unidos actuar más o menos libremente contra Venezuela, pues han calculado que aun sin declarar formalmente una guerra a Bolivia, Ecuador, Argentina o Cuba, los podría mantener con los ojos puestos en otro lado, más preocupados por sus propios asuntos  que por defender a su hermana Venezuela.  No obstante eso no está sucediendo.

El gobierno norteamericano no ha tomado en cuenta la conciencia moral que ha crecido dentro de los miembros de la CELAC, el ALBA-TCP y UNASUR, una conciencia que reclama la paz para la región, y  rechaza firmemente la injerencia norteamericana o de cualquier aliado del imperio.

Cuba ya expuso públicamente su posición, al declarar que así como nunca estuvo sola, Venezuela tampoco lo estará; Bolivia condenó con dureza la actitud estadounidense y conminó a Washington a retractarse; Ecuador, Argentina y todos los miembros de UNASUR exigieron que se respete la institucionalidad democrática en Venezuela.

La Cumbre de las Américas está cerca. Antes se están reuniendo todos los bloques de integración regional para adoptar una posición común ante la amenaza. El gobierno yanqui puede salir vapuleado de ese cónclave, sin importar que algún títere tradicional secunde su proyecto; puede quedar en evidencia que la OEA es un objeto anacrónico en el dibujo geopolítico de América Latina y que la política de “guerra envolvente” de Estados Unidos va a fracasar.

Ante este panorama, tal vez, el gobierno yanqui ni siquiera asista a la Cumbre.

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