Archivos Mensuales: agosto 2015

Increíble, pero cierto.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

Felipe Quispe, dirigente indígena originario, defendiendo los intereses de la oligarquía opositora.

Felipe Quispe, dirigente indígena originario, defendiendo los intereses de la oligarquía opositora.

A veces es difícil decir las cosas, pero, como reza un viejo refrán: “al pan, pan y al vino, vino”…

Resulta difícil creer ciertas cosas que se leen y escuchan en los medios de in-comunicación social de Bolivia. Difícil de creer porque no cabe en una mente razonable la posibilidad de que lo que se ha escuchado o leído o visto, tenga fundamentos racionales lógicos. Voy al grano.

Grupos de indígenas originarios, sí, como se lee: indígenas originarios, niegan la posibilidad de que el actual mandatario boliviano, un indígena originario, un “igual”, continúe haciendo gestión a favor de aquellos (ellos) que ayer, no hace mucho tiempo, estaban marginados, discriminados, humillados y ofendidos… ¿por quiénes?: Por la derecha, claro, la oligarquía, esos que hoy, desde la oposición, fomentan divisiones y compran conciencias para subvertir un sistema que les es ajeno (aunque productivo) y desean retomar el poder para continuar, ellos sí, con las prácticas neoliberales de vender y comprar todo, incluso los recursos que pertenecen al pueblo.

Ese grupo de indígenas originarios que pretenden frenar una posible continuidad gubernamental revolucionaria se une a otros grupos reaccionarios formados – increíblemente – por obreros, mineros, campesinos, estudiantes universitarios, “líderes” de Organizaciones Sociales, tontos útiles – que adoptan una posición anarco-sindicalista oponiéndose a todo lo que huela a gobierno, incluso si este gobierno ha sido electo por aplastante mayoría (los anteriores mandamases no sumaban ni siquiera el 30 % de votos electorales y tenían que hacer alianzas y coaliciones para gobernar) y no contentos con oponerse llevan a cabo violentas acciones “suaves” que buscan sembrar el descontento y desestabilizar la institucionalidad elegida.

El discurso preferido de los confundidos originarios y de los “confundidores” es “el respeto a la democracia”, y la pregunta que surge en cualquier cerebro pensante es: ¿cuál democracia? Porque en Bolivia, hasta el 2005 existió la democracia de los 30 %, o sea, gobernar con el apoyo de apenas un tercio de la población votante y después de esa fecha, Evo Morales ha obtenido siempre más del 60 % con cifras récords de asistencia a elecciones. Entonces estamos hablando de dos democracias: una al estilo colonial y neoliberal de discontinuidad funcional pero continuidad de facto y la otra, donde aquellos que antes eran discriminados de los espacios de poder hoy tienen la potestad de decidir, tienen los derechos que antes se les negaban y tienen la fuerza de ocupar sitios que, hasta hace diez años atrás, no podían ni imaginar pisar.

Lo que está sucediendo en la Bolivia Plurinacional es un vacío ideológico, causado por la falta de conocimiento histórico propio, que solo puede remitirse a los hechos más recientes, una desmemoria de todo lo que se ha sufrido, ocultado por los actuales aires de bonanza haciéndoles creer a estas clases hoy dignificadas que aunque vuelvan a gobernar los gringos, los qh’aras y los neoliberales, ellos van a mantener sus privilegios.

Se hacen muy flaco favor todos aquellos que por disgustos pasajeros, porque no les cae este o aquél, o porque no les cumplieron sus expectativas prebendales, pasan al otro bando y se convierten en voceros de intereses que jamás los beneficiaron, en “carne de cañón” de la inteligencia pro-gringa oligárquica que pretende regresar al poder utilizando una vieja fórmula colonial: poner al indígena contra el indígena para ellos recoger los frutos de la discordia, y, cuando regresen al trono, desaparecer de golpe todos los privilegios y logros alcanzados por quienes la oligarquía criolla y extranjera considera “inferiores”.

Buscar la unidad a través de una adecuada preparación y formación política ideológica, contrarrestando las influencias negativas de las “escuelas de líderes” oenegeístas, es una necesidad imperativa. Trabajar con los jóvenes, comenzar el recambio generacional de quienes ya cedieron a las presiones del capital, también es imperioso. Socializar la real esencia del nuevo sistema, su visión, los resultados esperados no inmediatistas y los beneficios para todo el pueblo boliviano, es una tarea pendiente de los medios de comunicación estatales y de las direcciones de comunicación de ministerios, entidades estatales e instituciones afines al partido de gobierno.

Para los grupúsculos que venden a sus hermanos por dinero, posiciones pírricas o simples promesas, la máxima imperial se pondrá otra vez de manifiesto: “Roma paga a los traidores, pero los desprecia”.

¿Problema fabricado… a quién favorece?

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

corea eeuuPosiblemente la primera autoprovocación para que Estados Unidos ejerciera el control de alguna parte del mundo, fue la explosión del acorazado Maine, en el puerto de La Habana en 1898, cuando los cubanos ya le tenían ganada la guerra al colonialismo español y los yanquis intervinieron para no permitir la independencia de la isla. Luego hubo el incidente de Hull, que utilizaron los ingleses para fomentar una represión contra Rusia, en 1904. El hundimiento del crucero Lusitania justificó a los Estados Unidos entrar en la I Guerra Mundial. La Alemania nazi fundamentó la invasión de Polonia en 1939 tras un montaje donde soldados alemanes disfrazados de polacos atacaron una emisora de radio en Gleiwitz. En 1964 Estados Unidos dijo que fuerzas norvietnamitas habían atacado a unidades navales yanquis en el Golfo de Tonkin, para acomodar la opinión pública a la idea de la invasión y ocupación del territorio de Vietnam del Norte, en realidad el ataque había sido iniciado por el propio destructor, que no sufrió daños y sí dañó seriamente a las embarcaciones vietnamitas. La explosión del barco “La Coubre”, en 1960 también en La Habana y copia fiel de lo sucedido en 1898, le dio a Estados Unidos el pie para desatar su ola de ataques diplomáticos y económicos contra la naciente Revolución cubana. Y hay más, mucho más, pasando por Panamá, Yugoslavia e incluso el autoataque a las Torres Gemelas que desató una cruzada contra los “terroristas” islámicos cuando en realidad se peleaba por petróleo y hegemonía.

Esta amplia introducción la hago para contextualizar mi análisis acerca de lo que ocurre hoy en la península coreana, donde Estados Unidos y Sudcorea realizan maniobras claramente agresivas contra el vecino Corea del Norte y se ha desatado un incidente diplomático y miliar después de la explosión de tres minas antipersonales que habrían afectado al mismo número de soldados del régimen sudcoreano, tras lo cual este país ha acusado a su vecino y amenaza con “una respuesta despiadada” militarmente.

La diplomacia y los altos mandos norcoreanos han advertido acerca de las provocaciones bélicas de su vecino y los yanquis y como es su derecho, han respondido belicosidad con belicosidad, aunque no puede demostrarse realmente la autoría de la colocación de los artefactos explosivos. Todo se está basando en las declaraciones de los mandos militares de Pyonyang y de un análisis parcializado hecho por ¡las fuerzas de la ONU! Como se sabe, el alto mando de dichas fuerzas no es para nada imparcial en este conflicto, no por nada hace sus maniobras en compañía y avenencia de Seúl.

Los incidentes militares entre las dos Coreas son constantes y nunca pasan a mayores, sin embargo Corea del Norte es una espina clavada en el ojo de los Estados Unidos, por no decir otra cosa y resultaría un excelente campo de prueba de los nuevos armamentos nucleares desarrollados por la potencia norteamericana, sobre todo la bomba llamada B61-12, que ya ha sido probada recientemente sin ojiva, y este conflicto, si escalara a términos de guerra, sería el escenario perfecto para comprobar su eficacia como comprobaron la bomba H en 1945 sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki (¿Será casualidad que apunten siempre hacia los orientales?).

Al parecer el último incidente, que está teniendo una fuerte difusión por las principales cadenas noticiosas imperialistas, ha sido diseñado para romper – por fin – el débil equilibrio en la península coreana y terminar con otro régimen opuesto a los intereses norteamericanos.

La ocasión se dibuja ideal para la consecución de los oscuros objetivos imperiales y matar dos pájaros de un tiro: por un lado, librarse (si pueden) de un sistema socialista incómodo para sus intereses en una región clave, por su ubicación entre Rusia y China y por otro, demostrar un poderío militar que “ejemplarice” y disuada las actitudes hostiles o contrarias a la política exterior gringa.