Archivos Mensuales: noviembre 2015

¿Retroceso o pausa?

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

movimientos-socialesLos poderes imperiales y sus acólitos de la derecha latinoamericana están saltando de una pata. “Ganó” Mauricio Macri las presidenciales argentinas y, tal como corresponde, Scioli aceptó el resultado democráticamente.

Apenas 3 puntos porcentuales decretaron la subida de Macri a la Presidencia de la República, afianzando lo que algunos analistas han llamado “fin del ciclo progresista en América Latina” dada la tendencia al retroceso observado en cuanto a la mantención de la “izquierda” en el poder en varios países latinoamericanos, como ya sucedió en Honduras y Paraguay con sendos “golpes de Estado institucionales”, la llegada de Piñera al Palacio de la Moneda en Chile, retomado por Bachelet en 2014, pero con cero proyección progresista; la discontinuidad en Uruguay; la constante agresión imperialista en Venezuela que no le permite estabilidad; el estigma de corrupción institucional marcando a Brasil y el ascenso de las oposiciones en el control de municipalidades y regiones importantes de Ecuador y Bolivia, apuntan a avizorar un futuro nefasto para los movimientos sociales de nuestro hemisferio.

Sin embargo, es muy temprano para cantar una victoria definitiva del neoliberalismo.

Estamos en presencia de un punto de inflexión necesario donde los descontentos populares por incumplimientos de las agendas de campaña – algo muy propio de los partidos tradicionales – pasan la factura y niegan la continuidad de algo que no fue. Comienza un período de reorganización de fuerzas, una segunda toma de aire que se verá alimentada por el propio performance de los gobiernos pro-neoliberales nuevamente ascendidos, porque los pueblos no aceptarán perder logros que les ha costado muchas luchas, mucho tiempo y mucha sangre. También es un buen momento para que las administraciones populares que se mantienen estables, como Ecuador y Bolivia, revisen los puntos débiles y corrijan el rumbo a tiempo, antes de que el imperialismo culmine su obra a través de sus millonarias inversiones en desestabilización.

Si miramos el panorama que afecta a la mayoría de los gobiernos progresistas en cuanto a la percepción popular, encontramos factores similares en todos: infiltración de elementos de la derecha como tecnócratas “capacitados” para las tareas ejecutivas; pretensión de algunos sectores “revolucionarios” de que es necesario convivir con el capitalismo para superarlo, lo cual genera dudas en las bases sociales, no obstante las buenas intenciones; insuficientes políticas públicas de corto y mediano plazos con verdaderos resultados en educación, salud y servicios básicos, entre otros reclamos populares. Bolivia, por ejemplo, tiene un interesante plan estratégico de desarrollo, denominado “Agenda Patriótica 2025” que contempla desde la reducción de la pobreza extrema a cero, hasta una importante reivindicación histórica como es la recuperación del acceso soberano al mar, pasando por planes de desarrollo económico y social, sin embargo, la notable incapacidad comunicacional del Estado hace que esta proyección sea poco menos que desconocida y la ofensiva mediática contrarrevolucionaria ocupa prácticamente todo el espacio de difusión masiva.

La lentitud en la aplicación de cambios trascendentales, el enquistamiento de elementos de la oligarquía tradicional en espacios de poder y las constantes altas y bajas en la marcha del proceso, son algunos de los peligros latentes en las “revoluciones democráticas”, que se deben asumir por las masas ubicadas a la izquierda y trabajar en la prevención de un probable freno total, a través de la constante preparación ideológica de las bases sociales, asignatura pendiente en varios de los gobiernos populares de América Latina.

Elecciones legislativas en Venezuela: la continuidad de la Revolución sobre la mesa.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez 

ppeleccionesvenezuela051012Entre reconocimientos y descalificaciones, apoyos e intentos de injerencia, se acercan las elecciones legislativas en la República Bolivariana de Venezuela, a celebrarse el próximo 6 de diciembre.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) se esfuerza por transparentar cada vez más los procesos eleccionarios a través de auditorías que no se circunscriben solo al día de las votaciones, sino que implican la revisión del padrón electoral y las reglamentaciones de los comicios, reforzando un sistema que ha sido reconocido por la mayoría de los países del área e incluso por representantes de las democracias europeas como el más completo y transparente conocido en Latinoamérica, tanto así que ya están en Venezuela parlamentarios del Viejo Continente para obtener experiencias de este proceso.

Por su parte, UNASUR, como única entidad internacional autorizada para acompañar los comicios, pretende que ambas partes, oficialismo y oposición, rubriquen un documento que les comprometería a aceptar los resultados de la consulta, sean cuales fueren. Y aquí entra a jugar su papel la reacción venezolana junto a algunos organismos de carácter internacional, como la OEA, quienes cuestionan la legalidad y transparencia del próximo ejercicio democrático y se declaran “escépticos” con las futuras decisiones populares. Las críticas se refieren a una supuesta “violación del derecho” de los venezolanos, porque habría candidatos de oposición inhabilitados por estar procesados judicialmente o cumpliendo condenas carcelarias.

Tras ese reparo se esconden dos importantes conclusiones que la derecha reaccionaria venezolana e internacional no quieren reconocer: por un lado, la falta de liderazgo político opositor, teniendo en cuenta que los inhabilitados son políticos de vieja y nueva data relacionados de forma comprobada con la delincuencia común, por lo cual carecen de consistencia moral para representar al pueblo, ni siquiera a determinados sectores empresariales y clases medias que no apoyan al gobierno bolivariano; en la otra arista se encuentra el papel incuestionablemente injerencista de la Organización de Estados Americanos, que se ve disminuida y apartada poco a poco de las decisiones regionales a causa de la presencia de instituciones más creíbles e imparciales como la UNASUR, CELAC y el ALBA. Queda claro que Venezuela no aceptará la intromisión foránea en sus asuntos internos.

El próximo 6 de diciembre la República Bolivariana enfrentará un proceso eleccionario más, que definirá la continuidad de una Revolución a la cual no han podido derrocar ni las guarimbas, ni los intentos de golpe de Estado, ni los desabastecimientos especulativos, ni siquiera la endeble situación de la economía mundial.