Elecciones legislativas en Venezuela: la continuidad de la Revolución sobre la mesa.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez 

ppeleccionesvenezuela051012Entre reconocimientos y descalificaciones, apoyos e intentos de injerencia, se acercan las elecciones legislativas en la República Bolivariana de Venezuela, a celebrarse el próximo 6 de diciembre.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) se esfuerza por transparentar cada vez más los procesos eleccionarios a través de auditorías que no se circunscriben solo al día de las votaciones, sino que implican la revisión del padrón electoral y las reglamentaciones de los comicios, reforzando un sistema que ha sido reconocido por la mayoría de los países del área e incluso por representantes de las democracias europeas como el más completo y transparente conocido en Latinoamérica, tanto así que ya están en Venezuela parlamentarios del Viejo Continente para obtener experiencias de este proceso.

Por su parte, UNASUR, como única entidad internacional autorizada para acompañar los comicios, pretende que ambas partes, oficialismo y oposición, rubriquen un documento que les comprometería a aceptar los resultados de la consulta, sean cuales fueren. Y aquí entra a jugar su papel la reacción venezolana junto a algunos organismos de carácter internacional, como la OEA, quienes cuestionan la legalidad y transparencia del próximo ejercicio democrático y se declaran “escépticos” con las futuras decisiones populares. Las críticas se refieren a una supuesta “violación del derecho” de los venezolanos, porque habría candidatos de oposición inhabilitados por estar procesados judicialmente o cumpliendo condenas carcelarias.

Tras ese reparo se esconden dos importantes conclusiones que la derecha reaccionaria venezolana e internacional no quieren reconocer: por un lado, la falta de liderazgo político opositor, teniendo en cuenta que los inhabilitados son políticos de vieja y nueva data relacionados de forma comprobada con la delincuencia común, por lo cual carecen de consistencia moral para representar al pueblo, ni siquiera a determinados sectores empresariales y clases medias que no apoyan al gobierno bolivariano; en la otra arista se encuentra el papel incuestionablemente injerencista de la Organización de Estados Americanos, que se ve disminuida y apartada poco a poco de las decisiones regionales a causa de la presencia de instituciones más creíbles e imparciales como la UNASUR, CELAC y el ALBA. Queda claro que Venezuela no aceptará la intromisión foránea en sus asuntos internos.

El próximo 6 de diciembre la República Bolivariana enfrentará un proceso eleccionario más, que definirá la continuidad de una Revolución a la cual no han podido derrocar ni las guarimbas, ni los intentos de golpe de Estado, ni los desabastecimientos especulativos, ni siquiera la endeble situación de la economía mundial.

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