Referéndum Constitucional en Bolivia. ¿La suerte está echada o la quieren apurar?

Por Vicente Manuel Prieto Rodríguez

MEME FUTURISTA 1A propósito de un artículo denominado “A 14 días, ¿suerte echada?”, escrito por el autodenominado analista opositor Iván Arias, quiero hacer un análisis de este artículo en sus partes fundamentales que, de forma velada, refleja las orientaciones vertidas desde el Plan Estratégico para Bolivia, dictado desde el Instituto Interamericano para la Democracia (IID) cuyo vicepresidente es Carlos Sánchez Berzaín y el presidente es el contrarrevolucionario de origen cubano Carlos Montaner. Pero también este artículo nos desnuda la sarta de mentiras con que se maneja la campaña opositora por el NO, sin sonrojarse ante la posibilidad de que estas falacias sean descubiertas y desmentidas, esperando que el primer impacto sea definitorio aun si el oficialismo demostrara la verdad, o sea, utilizar el axioma de que “quien golpea primero, golpea doble” o la archiconocida tesis goebbeliana de que “una mentira repetida mil veces, se convierte en una verdad”.

Me disculpo por la extensión de las presentes reflexiones y les pido a los lectores paciencia y buen criterio en el análisis.

Arias, para nada imparcial o equilibrado –lo demostró a base de gritos en el Paraninfo de la Universidad Mayor, Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca- cree haber descubierto las bases de la campaña oficialista, desmenuzando su idea en cuatro cimientos, a saber: 1.- El gobierno estaría forzando que en vez de un referéndum constitucional, éste ejercicio democrático sea una elección presidencial. Aquí Iván Arias se equivoca de medio a medio, pues en lo que más insiste la propaganda oficial es en que no se trata de una “re-elección” como sí intenta hacer ver la oposición, sino que solo se trata de modificar un artículo de la CPE, el 168, para que Evo Morales pueda ser “repostulado” en las elecciones, aún muy lejanas, de 2019.

2.- Según el articulista de marras, el gobierno estaría insistiendo en que el 21 de febrero está en juego una elección entre oficialismo y oposición (sic.). Otra aseveración inconsistente, pues, tomando como referencia el primer punto, desde las filas oficialistas se insiste en que este ejercicio democrático no tiene colores partidarios y quienes desde un principio le dieron tonalidades han sido los opositores, quienes inscribieron a todas sus fuerzas políticas para hacer campaña, mientras que los defensores del SÍ son básicamente Organizaciones Sociales beneficiadas por el Proceso de Cambio. Dice Iván que “se mete en una misma bolsa que el imperialismo está financiando la campaña por el NO”, intentando negarlo, a pesar de que hay pruebas claras y contundentes de la injerencia yanqui en este proceso.

3.- Arias dice, textualmente: “El tercer componente: usar el miedo como instrumento para que la gente sienta que después del 21F se viene el cataclismo y la nada”… Y relaciona la frase del Vicepresidente García Linera de que “el sol se esconderá”, descontextualizándola de su metáfora poética. Este analista opositor trata de marear la perdiz y ocultar que, por ejemplo, para los argentinos el sol se está escondiendo y llega una era de oscuridad social, que ya comenzó a ensombrecer al panorama del país austral con las medidas de Macri –quien prometió al igual que prometen los opositores acá, mantener las conquistas sociales- de subir impuestos, reducir el Estado, eliminar beneficios sociales y elevar el precio de los servicios básicos, pasando por la eliminación de las subvenciones. De lo poético a la cruda situación que pudiera ser la realidad boliviana a partir de 2020. Entonces, ¿quién siembra el miedo?

4.- Finalmente, Arias vuelve a querer dorar la píldora cuando manifiesta que el gobierno estaría utilizando todos los recursos del Estado para hacer campaña en favor del SÍ. Lo dice porque el canal BTV continúa transmitiendo los actos que dan a conocer la gestión gubernamental en entregas o inauguraciones de obra, donde los simpatizantes del Proceso de Cambio van a recibir los beneficios de la redistribución justa de los recursos con los colores verde y blanco de la campaña, algo que, a todas luces, nadie les puede prohibir y sería estúpido pensar, como piensa la oposición, que los beneficiados se pongan en contra de sus beneficiadores. También dice el articulista que los funcionarios estarían “obligados” a asistir a estos actos. Los servidores públicos que son parte del Proceso de Cambio, o militantes, pueden en su tiempo libre ir a donde quieran y hacer campaña si les place. No dice Iván Arias que las instituciones estatales están repletas de funcionarios no adeptos al Proceso de Cambio, que no han sido removidos de sus cargos y hasta han entrado a los mismos en función de su profesión, debido a una política de inclusión que critican incluso algunos militantes del MAS y que, en total uso de sus libertades, hacen campaña por el NO. Ninguno de esos funcionarios, que no asisten a marchas ni actividades proselitistas en favor del SÍ, ha sido despedido. Eso no lo dice Arias. Lo que dice del TSE, es risible si no fuera estúpido: se han sancionado a más elementos oficialistas que opositores por hacer campaña no autorizada. Y para finalizar este punto, sobre uso indebido de bienes del Estado en la campaña, ¿no fue acaso a la Gobernación de La Paz, dirigida por el opositor Félix Patzi, a la que se le incautó una volqueta llena de propaganda por el NO nada menos que en Sucre, a más de 500 kilómetros de su ubicación laboral? A no ser que Arias crea que el pueblo boliviano es tonto y que a gritos puede imponer su juicio, aquí la serpiente se muerde la cola.

Ahora paso a la segunda parte del artículo de Iván Arias: la campaña opositora por el NO.

Con temor a que sus correligionarios continúen “metiendo la pata”, el periodista-analista-partidario insiste en que los que postulan el NO, en estos últimos días, no deben abandonar su estrategia para nada y también la subdivide en su número preferido, 4:

1.- Dice Arias que deben explicar el objeto del referéndum: en el 21F está en juego aceptar o no aceptar el cambio de la Constitución para que beneficie a dos personas. Liga tramposamente una verdad con una mentira. Sí se va a aceptar o no el cambio, pero no de la Constitución, sino solo de un artículo de ella, el 168, que prescribe los términos de repostulación. Pero es mentira que beneficie a dos personas. No dice el periodista que la repostulación presidencial daría opción a la actual gestión para culminar su plan de gobierno, un plan de desarrollo que implicaría la reafirmación del Proceso de Cambio, de la revolución popular, a través de la estabilidad económica y social protegidas por una serie de inversiones, obras y programas que, a todas luces, estarán en función de mejorar la calidad de vida de los bolivianos y, sobre todo, eliminar la pobreza en que han mantenido al país los sucesivos gobiernos neoliberales. Tampoco aclara Arias que ese artículo, por la propia disposición constitucional, pudo haberse modificado a través de la Asamblea Plurinacional, que habría utilizado sus dos tercios para su aprobación, pero el gobierno prefirió consultar democráticamente al pueblo, sea positivo o negativo el resultado del 21 de febrero. ¿Contradictorio verdad?

2.- Acción  de los liderazgos emergentes. Habla de abrir el camino a la renovación de líderes. Y aquí sí permítanme ser irrespetuoso. ¿Cómo es posible que alguien que se dice analista sostenga tamaña tontería? ¿Está preocupada la oposición por la renovación dentro del MAS? ¿No sería mejor para los opositores que no hubiera nuevos liderazgos en el partido de gobierno y que con el desgaste de Evo Morales desapareciera esta opción que le ha costado la credibilidad a los partidos tradicionales de derecha? Por último, ¿están presentando los partidos opositores alternativas de líderes en sus propias filas, dónde están, alguien tiene esos nombres? La respuesta es NO, rotundamente, como la negación que promueven a que el pueblo siga beneficiándose de su poder. No, señor Iván Arias, a la oposición no le interesan nuevos liderazgos en el MAS, le interesa sacar a Evo Morales, porque frente a su legítimo liderazgo no podrían regresar los gobiernos neoliberales (como regresó en Argentina) ni los intereses hegemónicos norteamericanos.

Dice textualmente Iván Arias: “La campaña en la práctica cotidiana tiene que mostrar que el pasado no volverá y que los que impulsan el NO son parte de una nueva generación que busca un cambio y renovación en la forma de hacer política”… Cuestionable. Si quienes impulsan el NO son una nueva generación que busca cambio y renovación en la forma de hacer política, no se explica y no creo que pueda explicarlo el propio articulista, la similitud de discursos entre la supuesta “nueva generación” –invisible por demás- con los dictámenes y declaraciones de políticos reciclados al estilo de Doria Medina, Tuto Quiroga, Luis Revilla (quien puede ser joven, pero lleva años sosteniendo políticas neoliberales desde el fenecido Movimiento Sin Miedo), Rubén Costas y, para colmo, con el apoyo moral, financiero y metodológico de personajes prófugos de la justicia boliviana como Carlos Sánchez Berzaín y Manfred Reyes Villa. Y aquí permítanme referirme al ya conocido documento denominado Plan Estratégico para Bolivia, el cual dice en su primera acción: “Perfeccionar el discurso confrontacional y los denunciantes designados como portavoces que sean en primer lugar líderes como Rubén Costas Aguilera, Luis Revilla Herrero, Félix Patzi Paco y Carmen Soledad Chapetón Tancara. En segundo lugar líderes políticos reconocidos como Samuel Doria Medina Auza, Jorge Fernando Tuto Quiroga Ramírez y Manfred Armando Antonio Reyes Villa. El discurso debe ser más fresco y que atraiga pero que al mismo tiempo se muestre resolutivo y consecuente en sus líneas ofreciendo una tendencia al cambio actual. Establecer claramente el lema “Cambiemos hacia una Alternativa Democrática”. Lo que está haciendo la oposición es justamente lo que dice este documento y es fácilmente observable en los discursos y acciones de los personajes nombrados aquí. Así que, estimado Iván, no hay tal renovación de líderes ni es lo que buscan los opositores en su campaña por el NO.

3.- Iván llama a “tomar los medios y las calles”. Está claro el rol de los medios, desde la conducción de los debates hasta la política de “desgaste” que llevan a través de la maximización de casos de corrupción, violencia, narcotráfico, inseguridad, carestía de la vida, etc., en lo que ya denominé una vez “la ilusión del caos”; uniéndose a ello la ocultación premeditada de los logros del gobierno, para que luego la oposición se queje de que el canal estatal transmita justamente esos logros que invisibiliza la gran mayoría de los medios de comunicación.

Respecto a la toma de las calles, la estrategia les ha fallado. A pesar de las convocatorias en medios y en redes sociales, no han podido superar la participación ciudadana por el SÍ, aunque intentan justificar con la participación de funcionarios estatales, lo cual es inconcebible, toda vez que son los distritos políticos quienes más aportan en elementos a estas movilizaciones de campaña. Invito a los opositores a averiguar, pero con seriedad, sin las falsedades y manipulaciones que siempre hacen, la composición de las entidades estatales, pero más allá, las quejas de la militancia masista. Esto dice Arias: “Los que están optando por el NO deben crear su propio escenario, su propio discurso, sus propias reglas, su propio terreno y alinear a sus militantes, simpatizantes y aliados en ese desafío”. En este sentido, la oposición ha creado su propio escenario de, a través de ofensas, descalificaciones, e, incluso regreso a posiciones racistas y discriminatorias como puede observarse en las redes sociales, restarle a como dé lugar credibilidad al gobierno. Ése es el terreno de la oposición ante la falta de argumentos válidos, su discurso va por la línea de Berzaín: “llamarle dictador a Evo”, y en este esfuerzo han alineado a sus operadores, como el reciente bloqueo y paro del gremio del transporte pesado. Y esto plantea el Plan Estratégico para Bolivia del IID en su acción número 10: “Movilizar todas las fuerzas disponibles para crearle un expediente de descrédito y debilitamiento al régimen y que le aporte mayor credibilidad a la oposición democrática”. ¿Puras coincidencias? Yo, personalmente, no lo creo.

Y finalmente, el número 4: organizar a detalle el control electoral en cada una de las mesas y recintos electorales de todo el país para que la victoria en las urnas no se modifique en las oficinas del TSE. Siguiendo la línea discursiva de cuestionar al máximo ente electoral, para propiciar el escenario (del que se habla arriba) de un supuesto fraude en los comicios. Iván Arias olvida a propósito, porque lo conoce bien, que Evo Morales es el Presidente boliviano más votado en los últimos 40 años, que los altos porcentajes pudieran repetirse en el ejercicio democrático del 21 de febrero, por más que la oposición haya hecho llover insultos, apelado a la guerra sucia y al descrédito por encima de las propuestas y, por supuesto, que haya hecho regar con dinero de aquí o de allá para cumplir lo que plantean desde el norte en su último acápite: “Todos los actores involucrados en el Plan deben concientizarse que la estrategia está plenamente definida para Bolivia para un retorno real a la Democracia, la recuperación de su institucionalidad, recuperación de los Derechos Humanos, la libertad y un establecimiento real de una economía liberal de mercado desregulada a tono con la globalización y los esquemas de libre mercado auspiciados por el gobierno americano para nuestros pueblos.

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