Archivos Mensuales: octubre 2016

Bloqueo contra Cuba

Por: Frei Betto

Tomado de Cubadebate

41441-fotografia-gAntes de que termine octubre la Asamblea General de la ONU votará, una vez más, la propuesta de terminar con el bloqueo de los EE.UU. contra Cuba, como viene sucediendo desde hace 25 años.

El año pasado, de los 193 países afiliados a la ONU, 191 aprobaron el fin del bloqueo. Sólo dos votaron en contra: el mismo EE.UU. e Israel. Es al menos contradictorio que el gobierno norteamericano se haya posicionado en contra puesto que el presidente Obama es declaradamente contrario al castigo impuesto a Cuba desde 1962.

La suspensión de dicha medida no depende del Ejecutivo americano sino que depende del Congreso, dominado ahora por los republicanos. Y hasta ahora los parlamentarios han preferido postergar el tema.

Estamos por tanto ante una situación mayúscula: el presidente de los EE.UU. restablece relaciones diplomáticas de su país con Cuba, gracias a la mediación del papa Francisco, y los congresistas insisten en mantener la sanción que tantos daños causa a la economía y a la vida del pueblo cubano.

Por impedir las relaciones comerciales entre ambos países Cuba se ve obligada a importar productos de mercados más lejanos, encareciendo el precio del flete. Y no puede adquirir medicamentos ni productos de alta tecnología fabricados solamente en los EE.UU. El perjuicio se ha calculado en US$ cien mil millones a lo largo de los últimos 54 años.

Cuando le pregunté a Fidel, en febrero del año pasado, cómo veía él el restablecimiento de relaciones con el poderoso vecino del Norte, dejó claro que aún era pronto para celebrarlo. Faltan la suspensión del bloqueo y la devolución de la base naval de Guantánamo, utilizada hoy por el gobierno norteamericano como cárcel para supuestos terroristas secuestrados en todo el mundo por agentes de seguridad de los EE.UU., al margen de toda la legislación internacional.

Para hacerse una idea de lo que significa el bloqueo -condenado por los tres últimos papas y por el episcopado de Cuba- basta decir que una pareja de Nueva York consigue comprar, en una agencia de viajes de la Quinta Avenida, un boleto de viaje para visitar Irán e incluso Corea del Norte, pero no para Cuba. El bloqueo lo impide. Los viajes de norteamericanos a la isla caribeña sólo están permitidos dentro de un conjunto de excepciones, tales como vínculos familiares, tratamiento médico, razones religiosas, investigación académica, etc.

En cierta ocasión Gabriel García Márquez viajó de La Habana a Nueva York y llevó en la maleta una encomienda cubana: obtener el repuesto de una pieza de una máquina filmadora made in USA fabricada en la época de 1950. Gabo hizo el pedido a la tienda que vende piezas de equipos antiguos de cinematografía. Registró la numeración de la máquina y quedó en regresar al día siguiente para saber si se había encontrado tal repuesto. Sí, figuraba en el almacén, pero le dijeron que no podían vendérsela, porque sabían que se trataba de un equipo en poder de cubanos y por tanto la ley del bloqueo vetaba la comercialización.

Tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, y con más de un millón de cubanos residiendo en los EE.UU., sólo la insensatez conservadora explica la permanencia de tal sanción.

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Quien se lo propone lo logra.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

Juan Manuel Santos se lo propuso y lo logró. Total, si se lo dieron alguna vez a Mr. Obama. Y puso manos a la obra.

 

Colombia's President Juan Manuel Santos attends a joint news conference with Spain's Prime Minister Mariano Rajoy at Moncloa palace in MadridNo  importa que a pesar de los esfuerzos y las maniobras, Colombia se dividiera a la mitad (en sus opiniones) y desestimara refrendar el Acuerdo de Paz entre Gobierno y Guerrilla (FARC); tal vez porque quienes quieren verdaderamente paz son el pueblo colombiano y los miembros de las legítimas FACR, no así los partidos políticos que, de alguna manera, se favorecen con un conflicto que los mantiene vigentes aunque sea a través de las críticas; ni tampoco –por supuesto- aquellos que se benefician debido a sus actividades ilegales desde los grupos paramilitares que revolotean alrededor de la guerrilla como caranchos sobre un rebaño de reses (ojo, no estoy comparando a los militantes de las FARC con animales, sino a los paramilitares con aves de carroña).

Parece que no convenció a muchos –demasiados- la propuesta de Santos de desarmar y darles posicionamiento político post conflicto a aquellos que la opinión pública, manipulada por los medios, culpa de crímenes, robos, asaltos, narcotráfico, secuestros y otras actividades delictivas más achacables a los paramilitares (dadas su falta de ideología y afán de lucro) que a las fuerzas revolucionarias.

Un panorama donde un (odiado) grupo de rebeldes es desarmado y obligado a convivir con sus enemigos sin desarmar, no precisamente ofrece a la vista el escenario de paz que proclama Santos y compañía. Lo más probable es que comience una cadena de “ajustes de cuentas”, la cual volvería inestable e insostenible la ya precaria noción de paz del sufrido pueblo colombiano.

El proceso, apoyado por La Habana, no es el problema, no es lo cuestionable. Los buenos oficios del gobierno cubano, e incluso de la Iglesia católica en pos de concretar la tan anhelada paz y alguna que otra tibia intervención de la ONU, pudieron haber dado otros resultados si la propuesta hubiera sido contundente y sobre todo, coherente, con los deseos del pueblo colombiano en su mayoría.

Es obvio que no se pueden dejar impunes los crímenes, que los familiares de las víctimas (víctimas ellos también) no estarían de acuerdo en ver por las calles a los asesinos, secuestradores, violadores de sus seres queridos. Lo que no es muy consecuente es que solo se culpe a miembros de las FARC y no al resto de pandillas que a la sombra o utilizando el apelativo de “guerrilla” perpetraron tal vez muchos más crímenes, incluyendo el genocidio de poblaciones campesinas por la suposición de haber ayudado a los rebeldes, pero cuyo fondo está más profundo.

En las incomprensiones fundamentales del Acuerdo podrían encontrarse las causas de que una mayoría de la población colombiana, urgida, desesperada por la paz, haya votado, precisamente, en contra de ella (o del “Acuerdo” con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Pero ya está, el resultado es nulo, aunque el líder guerrillero “Timochenko” mantiene la posición de continuar con el cese al fuego y las hostilidades y la intención de reincorporar sus filas a la sociedad para construir otro escenario, más democrático, de lucha por los principios revolucionarios.

Mientras tanto, Manuel Santos se reúne con los “propietarios” de la oposición (ideólogos impulsadores del NO) para el “sana-sana” que cree necesario y llegar a otro “acuerdo” que tal vez tenga su futuro en un ámbito de posible reelección presidencial.

El actual presidente colombiano lo ha logrado, se propuso poner su nombre en la historia visible de Colombia y ahí lo tiene, hasta le han otorgado el Premio Nobel de la Paz, a pesar de que no la ha concretado.