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CONTINÚA LA ULTRADERECHA COLOMBIANA ASESINANDO LÍDERES CAMPESINOS

Departamento Del Valle del Cauca, Distrito de Buenaventura, Corregimiento Bajo Calima

Miércoles 23 de noviembre de 2016:

Los asesinatos de los líderes campesinos miembros de "Marcha Patriótica" continúan en Colombia.

Los asesinatos de los líderes campesinos miembros de “Marcha Patriótica” continúan en Colombia.

Zona urbana del corregimiento Bajo Calima, cerca de las 5:30 de la tarde, llega una lancha color Roja a la Bahía de Embarque, la cual venía ocupada por 3 hombres desconocidos por la comunidad, vestidos de negro.

El señor FRAIDAN CORTÉS, mecánico del corregimiento e integrante de la Asociación de Trabajadores Campesinos Del Valle del Cauca-ASTRACAVA, fue interceptado por los 3 hombres quienes se dirigieron con el a su casa ubicada a pocas cuadras de la Bahía, donde le propinaron en repetidas ocasiones impactos de bala y le ocasionaron la muerte de manera instantánea.

Hasta el momento se desconoce el paradero de los 3 hombres, pero se sospecha que siguen en la zona.

Señalando que:

FRAIDAN CORTÉS, líder de su comunidad en el corregimiento Bajo Calima, conocido como “el mecánico”, quien tenía un taller para reparar los motores de las lanchas, era integrante de la Asociación de Trabajadores Campesinos Del Valle del Cauca-ASTRACAVA, sin directiva Bajo Calima, de la Coordinación Campesina Del Valle del Cauca-CCVC, del Proceso de Unidad Popular del Sur Occidente Colombiano y militante del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica en el Departamento Del Valle del Cauca.2

Este hecho se produce días después que ingresan a la zona efectivos del ejército nacional a realizar erradicación forzada de Cultivos llamados de “Uso Ilícito”.

Red de Derechos Humanos del Suroccidente Colombiano “Francisco Isaías Cifuentes”
Comisión de Derechos Humanos Movimiento Político y Social Marcha Patriótica.

Quien se lo propone lo logra.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

Juan Manuel Santos se lo propuso y lo logró. Total, si se lo dieron alguna vez a Mr. Obama. Y puso manos a la obra.

 

Colombia's President Juan Manuel Santos attends a joint news conference with Spain's Prime Minister Mariano Rajoy at Moncloa palace in MadridNo  importa que a pesar de los esfuerzos y las maniobras, Colombia se dividiera a la mitad (en sus opiniones) y desestimara refrendar el Acuerdo de Paz entre Gobierno y Guerrilla (FARC); tal vez porque quienes quieren verdaderamente paz son el pueblo colombiano y los miembros de las legítimas FACR, no así los partidos políticos que, de alguna manera, se favorecen con un conflicto que los mantiene vigentes aunque sea a través de las críticas; ni tampoco –por supuesto- aquellos que se benefician debido a sus actividades ilegales desde los grupos paramilitares que revolotean alrededor de la guerrilla como caranchos sobre un rebaño de reses (ojo, no estoy comparando a los militantes de las FARC con animales, sino a los paramilitares con aves de carroña).

Parece que no convenció a muchos –demasiados- la propuesta de Santos de desarmar y darles posicionamiento político post conflicto a aquellos que la opinión pública, manipulada por los medios, culpa de crímenes, robos, asaltos, narcotráfico, secuestros y otras actividades delictivas más achacables a los paramilitares (dadas su falta de ideología y afán de lucro) que a las fuerzas revolucionarias.

Un panorama donde un (odiado) grupo de rebeldes es desarmado y obligado a convivir con sus enemigos sin desarmar, no precisamente ofrece a la vista el escenario de paz que proclama Santos y compañía. Lo más probable es que comience una cadena de “ajustes de cuentas”, la cual volvería inestable e insostenible la ya precaria noción de paz del sufrido pueblo colombiano.

El proceso, apoyado por La Habana, no es el problema, no es lo cuestionable. Los buenos oficios del gobierno cubano, e incluso de la Iglesia católica en pos de concretar la tan anhelada paz y alguna que otra tibia intervención de la ONU, pudieron haber dado otros resultados si la propuesta hubiera sido contundente y sobre todo, coherente, con los deseos del pueblo colombiano en su mayoría.

Es obvio que no se pueden dejar impunes los crímenes, que los familiares de las víctimas (víctimas ellos también) no estarían de acuerdo en ver por las calles a los asesinos, secuestradores, violadores de sus seres queridos. Lo que no es muy consecuente es que solo se culpe a miembros de las FARC y no al resto de pandillas que a la sombra o utilizando el apelativo de “guerrilla” perpetraron tal vez muchos más crímenes, incluyendo el genocidio de poblaciones campesinas por la suposición de haber ayudado a los rebeldes, pero cuyo fondo está más profundo.

En las incomprensiones fundamentales del Acuerdo podrían encontrarse las causas de que una mayoría de la población colombiana, urgida, desesperada por la paz, haya votado, precisamente, en contra de ella (o del “Acuerdo” con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Pero ya está, el resultado es nulo, aunque el líder guerrillero “Timochenko” mantiene la posición de continuar con el cese al fuego y las hostilidades y la intención de reincorporar sus filas a la sociedad para construir otro escenario, más democrático, de lucha por los principios revolucionarios.

Mientras tanto, Manuel Santos se reúne con los “propietarios” de la oposición (ideólogos impulsadores del NO) para el “sana-sana” que cree necesario y llegar a otro “acuerdo” que tal vez tenga su futuro en un ámbito de posible reelección presidencial.

El actual presidente colombiano lo ha logrado, se propuso poner su nombre en la historia visible de Colombia y ahí lo tiene, hasta le han otorgado el Premio Nobel de la Paz, a pesar de que no la ha concretado.