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CUMBRE DEL ALBA, ENTRE EL HOMENAJE A CHÁVEZ Y EL REFORZAMIENTO DE LA UNIDAD LATINOAMERICANA

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

Fidel y Chávez fueron dos líderes que fundaron la ALBA, Evo Morales ha continuado el legado.

Fidel y Chávez fueron los dos líderes que fundaron la ALBA, Evo Morales ha continuado el legado.

Cuando al mediodía de este domingo 5 de marzo esté comenzando la  XIV Cumbre del ALBA y los latinoamericanos estén conmemorando el 4º Aniversario de la desaparición física del Comandante Hugo Chávez, líder bolivariano cofundador, junto al también ya desaparecido Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, comenzará además una serie de jornadas en la cual el bloque regional de integración buscará reafirmar los objetivos que movieron a su creación: conformar una alianza económica, política y social de los pueblos latinoamericanos en contraposición a los Tratados de Libre Comercio (TLC) que se imponían desde los Estados Unidos y buscaban fragmentar la región ávida de acuerdos comerciales que propiciaran su desarrollo, a través de la colaboración, la unidad e integración de los pueblos de América.

Esta Cumbre se desarrolla en medio de un entorno desfavorable para las izquierdas latinoamericanas, debido al retroceso provocado por el ascenso de las oligarquías neoliberales en Brasil y Argentina, la conflictividad en Venezuela, azuzada por una maquinaria mediática y económica que, bajo los parámetros de la “guerra de baja intensidad”, crea desestabilización, desabastecimiento y caos.  Desde este año, la llegada al poder en Estados Unidos del ultraconservador nacionalista, Donald Trump, quien ha dicho que hará todo lo posible por “recuperar” las democracias en América Latina, en clara referencia a los gobiernos populares que aún sobreviven en esta región, añade peligro a los esfuerzos integracionistas.

La reunión magna de ALBA-TCP se propone dar un espaldarazo al pueblo y gobierno de Venezuela.

La reunión magna de ALBA-TCP se propone dar un espaldarazo al pueblo y gobierno de Venezuela.

Ante los intentos norteños de desmembrar Latinoamérica y derrocar a los gobiernos democráticamente elegidos por sus pueblos, la reunión magna de ALBA-TCP se propone dar un espaldarazo al pueblo y gobierno de Venezuela, principal impulsor de la integración junto con Cuba, a fin de que no se subvalore la dimensión de los ataques que sufre la República Bolivariana, como antesala de una ofensiva mayor, que incluso podría llegar a la invasión militar, dada la posición beligerante ya declarada por Trump y que se reflejaría luego contra Bolivia, Ecuador y Nicaragua, como los otros países de la región que se mantienen con modelos contrarios a los intereses imperialistas de los Estados Unidos.

“Participarán alrededor de 200 invitados internacionales, contados Presidentes y Primeros Ministros, que han querido honrar la memoria de Chávez”

Adán Chávez. Ministro de Culturas de Venezuela

Algo que no le perdona la potencia imperial a Venezuela y al ALBA, es el fracaso de sus Tratados de Libre Comercio, que profundizarían la desunión y buscaban imponer condiciones a los países que se acogieran, como medidas de ajuste neoliberal, las cuales beneficiarían a las oligarquías y a Estados Unidos y, de manera directa e impactante, perjudicaría seriamente a los intereses de los pueblos.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América ha logrado, en sus 13 años de existencia, beneficiar a millones de latinoamericanos con misiones sociales de salud, como la Operación Milagro, la cual ha devuelto la visión a cientos de miles de pacientes que no podrían pagarse servicios médicos de esa calidad, debido a los altos costos; otros miles han visto aumentar su capacidad productiva a través de los convenios económicos y todos los miembros han recibido la ayuda requerida mediante proyectos de colaboración y complementación económica, política y social.

Si se analizan los alcances y los logros de la cooperación a través de los instrumentos del ALBA-TCP, puede notarse la amplia diferencia entre este mecanismo de integración y los TLC, que marcó el rechazo mayoritario a la propuesta imperial y la adhesión al bloque regional de cooperación mutua.

En la XIV Cumbre del ALBA, además del merecido homenaje que recibirá el Comandante Eterno, Hugo Chávez, la coalición latinoamericana buscará reforzar la unidad y la integración, como principios fundacionales necesarios hoy más que nunca, ante la arremetida del imperialismo norteamericano en contubernio con las oligarquías nacionales.

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MERCOSUR: Agreden a Venezuela y Argentina ocupa presidencia ilegalmente.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

  • En un hecho poco usual en las relaciones internacionales, la Canciller venezolana, Delcy Rodríguez, fue agredida físicamente por la policía argentina, en el intento de impedirle participar en la Reunión Extraordinaria del Consejo del Mercado Común del Sur, realizada en la ciudad de Buenos Aires.
Canciller Delcy Rodríguez es bloqueada por la policía cuando intentaba entrar a la reunión de MERCOSUR

Canciller Delcy Rodríguez es bloqueada por la policía cuando intentaba entrar a la reunión de MERCOSUR

Por estos días, el impasse diplomático producido por la agresión de Argentina, Brasil y Paraguay contra Venezuela y sus representantes, en el marco de la reunión del MERCOSUR que tuvo lugar el pasado miércoles, ha provocado que la mayor parte de los medios de comunicación pertenecientes al círculo de las oligarquías locales de aquellos países, liderados por CNN y aun algunos medios en internet, intenten hacer ver a Venezuela como incumplidora de los acuerdos y normativas del ente comercial-económico de esta región, justificando el “golpe interno” con el cual le han retirado ilegalmente la presidencia “pro tempore”, la cual le ha sido otorgada fuera del marco del derecho a la República de la Argentina.

Las razones que manifiestan los Cancilleres de Brasil, Argentina y Paraguay para refrendar tal acción contra el país bolivariano se refieren al supuesto incumplimiento de Venezuela con las normativas del bloque comercial. Una de las condiciones básicas que exige el MERCOSUR a sus miembros es la obligación de cobrar el 30% arancelario del valor a la producción que ingrese fuera de la zona comercial del bloque, mientras que deberían establecer arancel cero a los productos que se elaboran al interior de este ente sudamericano.

Otra de las cuestiones aludidas para respaldar el veto a la permanencia de Venezuela en el MERCOSUR, es la supuesta violación de los derechos humanos por parte del Gobierno de Nicolás Maduro, razón sospechosamente parecida al argumento favorito manejado por la Casa Blanca de Washington cada vez que pretende descalificar a los Estados incómodos que no se ciñen a los designios del stablishment. Sin pretender ser más papistas que el Papa, pudiera estarse dando el caso de injerencia de intereses externos al bloque de integración regional.

Venezuela se unió al MERCOSUR en el año 2012, bajo los términos del “Protocolo de Adhesión”, cuyo compromiso era con “la consolidación del proceso de integración de América del Sur en el contexto de la integración latinoamericana para promover el desarrollo integral, y enfrentar la pobreza y la exclusión social, basado en la complementación, la solidaridad y la cooperación”, según reza en la documentación fundacional de la entidad comercial suramericana. Sin embargo, no puede decirse que Brasil y Argentina estén siguiendo estos preceptos y nadie ha intentado cuestionar su permanencia en el grupo, por lo cual se observa un marcado intento de interferir en los asuntos internos del país bolivariano a través de presiones regionales en el entorno de la integración.

Estamos dispuestos a asumir con la verdad por delante y con toda la tranquilidad que supone haber estado estos cuatro años asumiendo plenamente nuestro proceso de adhesión y ejerciendo esos derechos legítimos de Venezuela. Héctor Constant, diplomático venezolano.

El bloque de intercambio económico – comercial denominado MERCOSUR, no engloba a todos los países del área, por lo que habría que cuestionar si en realidad constituye un mecanismo válido para lograr unidad, equidad y eliminar la pobreza desarrollando al sub continente o es solo una forma más de las fórmulas estilo Tratados de Libre Comercio, con lo cual estaría perdiendo su valor integracional.

Estados Unidos, la CÍA y sus injerencias en Latinoamérica.

No hace mucho publicaba en uno de mis blogs el artículo de La Época, semanario de Bolivia, referido a la injerencia constante de los órganos subversivos y de inteligencia norteamericana en la Latinoamérica progresista: Retoma la CIA su ofensiva en Bolivia (http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=5074).

En este tenor, el programa “Ojo con los medios”, del canal Abya Yala TV, también de Bolivia, hizo público unos materiales que demuestran fehacientemente esa injerencia y el trabajo de la CIA del que se hablaba en el artículo de La Época. Aquí se los dejo, para que lo analicen.

¿Retroceso o pausa?

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

movimientos-socialesLos poderes imperiales y sus acólitos de la derecha latinoamericana están saltando de una pata. “Ganó” Mauricio Macri las presidenciales argentinas y, tal como corresponde, Scioli aceptó el resultado democráticamente.

Apenas 3 puntos porcentuales decretaron la subida de Macri a la Presidencia de la República, afianzando lo que algunos analistas han llamado “fin del ciclo progresista en América Latina” dada la tendencia al retroceso observado en cuanto a la mantención de la “izquierda” en el poder en varios países latinoamericanos, como ya sucedió en Honduras y Paraguay con sendos “golpes de Estado institucionales”, la llegada de Piñera al Palacio de la Moneda en Chile, retomado por Bachelet en 2014, pero con cero proyección progresista; la discontinuidad en Uruguay; la constante agresión imperialista en Venezuela que no le permite estabilidad; el estigma de corrupción institucional marcando a Brasil y el ascenso de las oposiciones en el control de municipalidades y regiones importantes de Ecuador y Bolivia, apuntan a avizorar un futuro nefasto para los movimientos sociales de nuestro hemisferio.

Sin embargo, es muy temprano para cantar una victoria definitiva del neoliberalismo.

Estamos en presencia de un punto de inflexión necesario donde los descontentos populares por incumplimientos de las agendas de campaña – algo muy propio de los partidos tradicionales – pasan la factura y niegan la continuidad de algo que no fue. Comienza un período de reorganización de fuerzas, una segunda toma de aire que se verá alimentada por el propio performance de los gobiernos pro-neoliberales nuevamente ascendidos, porque los pueblos no aceptarán perder logros que les ha costado muchas luchas, mucho tiempo y mucha sangre. También es un buen momento para que las administraciones populares que se mantienen estables, como Ecuador y Bolivia, revisen los puntos débiles y corrijan el rumbo a tiempo, antes de que el imperialismo culmine su obra a través de sus millonarias inversiones en desestabilización.

Si miramos el panorama que afecta a la mayoría de los gobiernos progresistas en cuanto a la percepción popular, encontramos factores similares en todos: infiltración de elementos de la derecha como tecnócratas “capacitados” para las tareas ejecutivas; pretensión de algunos sectores “revolucionarios” de que es necesario convivir con el capitalismo para superarlo, lo cual genera dudas en las bases sociales, no obstante las buenas intenciones; insuficientes políticas públicas de corto y mediano plazos con verdaderos resultados en educación, salud y servicios básicos, entre otros reclamos populares. Bolivia, por ejemplo, tiene un interesante plan estratégico de desarrollo, denominado “Agenda Patriótica 2025” que contempla desde la reducción de la pobreza extrema a cero, hasta una importante reivindicación histórica como es la recuperación del acceso soberano al mar, pasando por planes de desarrollo económico y social, sin embargo, la notable incapacidad comunicacional del Estado hace que esta proyección sea poco menos que desconocida y la ofensiva mediática contrarrevolucionaria ocupa prácticamente todo el espacio de difusión masiva.

La lentitud en la aplicación de cambios trascendentales, el enquistamiento de elementos de la oligarquía tradicional en espacios de poder y las constantes altas y bajas en la marcha del proceso, son algunos de los peligros latentes en las “revoluciones democráticas”, que se deben asumir por las masas ubicadas a la izquierda y trabajar en la prevención de un probable freno total, a través de la constante preparación ideológica de las bases sociales, asignatura pendiente en varios de los gobiernos populares de América Latina.

Elecciones legislativas en Venezuela: la continuidad de la Revolución sobre la mesa.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez 

ppeleccionesvenezuela051012Entre reconocimientos y descalificaciones, apoyos e intentos de injerencia, se acercan las elecciones legislativas en la República Bolivariana de Venezuela, a celebrarse el próximo 6 de diciembre.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) se esfuerza por transparentar cada vez más los procesos eleccionarios a través de auditorías que no se circunscriben solo al día de las votaciones, sino que implican la revisión del padrón electoral y las reglamentaciones de los comicios, reforzando un sistema que ha sido reconocido por la mayoría de los países del área e incluso por representantes de las democracias europeas como el más completo y transparente conocido en Latinoamérica, tanto así que ya están en Venezuela parlamentarios del Viejo Continente para obtener experiencias de este proceso.

Por su parte, UNASUR, como única entidad internacional autorizada para acompañar los comicios, pretende que ambas partes, oficialismo y oposición, rubriquen un documento que les comprometería a aceptar los resultados de la consulta, sean cuales fueren. Y aquí entra a jugar su papel la reacción venezolana junto a algunos organismos de carácter internacional, como la OEA, quienes cuestionan la legalidad y transparencia del próximo ejercicio democrático y se declaran “escépticos” con las futuras decisiones populares. Las críticas se refieren a una supuesta “violación del derecho” de los venezolanos, porque habría candidatos de oposición inhabilitados por estar procesados judicialmente o cumpliendo condenas carcelarias.

Tras ese reparo se esconden dos importantes conclusiones que la derecha reaccionaria venezolana e internacional no quieren reconocer: por un lado, la falta de liderazgo político opositor, teniendo en cuenta que los inhabilitados son políticos de vieja y nueva data relacionados de forma comprobada con la delincuencia común, por lo cual carecen de consistencia moral para representar al pueblo, ni siquiera a determinados sectores empresariales y clases medias que no apoyan al gobierno bolivariano; en la otra arista se encuentra el papel incuestionablemente injerencista de la Organización de Estados Americanos, que se ve disminuida y apartada poco a poco de las decisiones regionales a causa de la presencia de instituciones más creíbles e imparciales como la UNASUR, CELAC y el ALBA. Queda claro que Venezuela no aceptará la intromisión foránea en sus asuntos internos.

El próximo 6 de diciembre la República Bolivariana enfrentará un proceso eleccionario más, que definirá la continuidad de una Revolución a la cual no han podido derrocar ni las guarimbas, ni los intentos de golpe de Estado, ni los desabastecimientos especulativos, ni siquiera la endeble situación de la economía mundial.

Ecuador y la resistencia contra otro plan desestabilizador

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez.

Ecuador_CorreaDesde el balcón del palacio de gobierno ecuatoriano, el Presidente electo, Rafael Correa, exclama: “Aquí van a mandar las grandes mayorías, acá está la Revolución ciudadana”.

Esta frase se produce en un momento en que la hermana República del Ecuador enfrenta un movimiento desestabilizador similar a lo sucedido en Venezuela, cuyas “guarimbas” dejaron heridos, muertos y caos social. Una vez más – esta vez lo sufre Ecuador – las derechas oligárquicas no se avienen a aceptar la democracia popular y mucho menos a ver cómo las decisiones que benefician a la mayoría del pueblo afectan sus bolsillos.

Eso es lo que ha pasado en el país suramericano de la mitad del mundo, luego de la propuesta de un par de leyes que regularían con mayores impuestos a la herencia y la plusvalía (o sea, las ganancias de los grandes empresarios), los opositores aprovecharon la incomprensión popular de las medidas en su propio rédito, provocando desde las redes sociales la confusión y el disgusto, pues ligaron el tratamiento de esas leyes a una supuesta carestía de la vida, cuando el objetivo real de estas es limitar las ya excesivas ganancias del sector empresarial y mejorar la función social de las recaudaciones, obligando a las esferas conservadoras a aportar más.

Pero el fenómeno político que sacude al gobierno de Rafael Correa no es nuevo y hasta me atrevería a pensar que se está gestando igual en otros países latinoamericanos que han optado por la democracia de los pueblos: la inserción de elementos oligárquicos burgueses (el empresariado es eso) en niveles de la institucionalidad gubernamental popular crea las condiciones para la desestabilización.

Hoy Ecuador se sacude entre marchas opositoras y contramarchas oficialistas, al estilo Venezuela, y al igual que en la Patria Bolivariana corren millones de dólares inyectados por intereses internos y foráneos reaccionarios, que sostienen las protestas y ¿por qué no? los intentos de golpes de Estado, tal cual se ha ido fraguando contra Correa por sus medidas ¿antipopulares o antioligárquicas?

Ya se tienen pruebas de que el objetivo final de las marchas de oposición apuntan a la toma violenta del palacio presidencial de Carondelet y si eso fracasa, mantener los enfrentamientos permanentes entre simpatizantes y no adeptos al gobierno, buscando, tal vez, una salida al conflicto que implique intervención de intereses extranjeros imperialistas.

De hecho, los nombres que lideran la confrontación opositora son ya un claro ejemplo de la vinculación caudillista con formas de operar harto conocida en el sub continente americano: Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, ligado a los intereses empresariales más reaccionarios y “uno de los grandes herederos y de los grandes especuladores de tierras” de Ecuador, según palabras del Presidente Correa; Andrés Páez, asambleísta de oposición, igualmente afectado por las medidas de equidad del gobierno ecuatoriano; Guillermo Lasso, líder de CREO, otra organización contraria a los intereses populares; el coronel César Carrión, perteneciente a las cúpulas militares de antaño; Mario Pazmiño, coronel retirado del ejército y ex jefe de inteligencia militar, muy cercano a la CIA norteamericana; y como si fuera poco, asoman sus colas peludas Mesías Tartamuez, alto dirigente de la organización sindicalista Frente Unitario de Trabajadores (FUT) puesto claramente al servicio de quienes debería combatir y, como siempre, toda la horda de “periodistas” pagados por los medios de in-comunicación de siempre, quienes irresponsablemente avivan la guerra mediática que confunde a la población y genera violencia.

Visto así, lo que sucede en Ecuador es un poco más de lo mismo: el intento de desestabilizar y descabezar un gobierno legítimo que se esfuerza por reducir la brecha entre los que tienen mucho y los que tienen poco o nada, atacado por los grandes intereses oligárquicos internos y externos, digamos, como de pasada, los intereses de los Estados Unidos de Norteamérica.

Estados Unidos y su política de “guerra envolvente”

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

soldados-eeuuLa soberbia del gobierno norteamericano no tiene límites. Desoye todas las voces que le exigen deponer su actitud belicista hacia Venezuela y del resto de sus políticas injerencistas que aplica consuetudinariamente a Latinoamérica.

UNASUR se manifestó, bastante respetuosamente, contra la declaración y el decreto de Obama respecto a la situación interna de Venezuela cuando la calificó de “amenaza para la seguridad nacional” de los Estados Unidos, algo que todo el mundo sabe, es infundado. El Presidente boliviano, Evo Morales, fue más duro y emplazó a su homólogo norteamericano a pedir perdón a Latinoamérica antes de la Cumbre de las Américas. Gran cantidad de líderes y pueblos de este continente han manifestado su apoyo a Venezuela y el repudio a las acciones imperialistas. Pero E.E.U.U no escucha esas voces, no respeta el legítimo derecho de autodeterminación de los pueblos.

Las conversaciones con Cuba acerca de un supuesto acercamiento mutuo continúan a pesar de que el gobierno norteño no ceja en sus condicionamientos y la isla rebelde no acepta presiones, si USA no levanta el bloqueo criminal, si no retira la Base Naval que ocupa ilegalmente en Guantánamo y si no deja de tratar de subvertir el sistema social, económico y político de Cuba, no habrá muchas esperanzas de que tal acercamiento se concrete. EUA mantiene a Cuba en la lista de países que no luchan contra el narcotráfico y otras “listas negras”, como la de no respetar los derechos humanos, aunque se haya demostrado hasta la saciedad que en Cuba existe una verdadera sociedad civil donde los fundamentales derechos del hombre y la mujer son observados y respetados profundamente, el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a un trabajo digno, entre tantos otros. Aquellos argumentos también son utilizados por el gobierno yanqui para demeritar las gestiones populares de Bolivia y Venezuela.

La política de “guerra envolvente” intenta abrir varios frentes de amenazas, que le permita a Estados Unidos actuar más o menos libremente contra Venezuela, pues han calculado que aun sin declarar formalmente una guerra a Bolivia, Ecuador, Argentina o Cuba, los podría mantener con los ojos puestos en otro lado, más preocupados por sus propios asuntos  que por defender a su hermana Venezuela.  No obstante eso no está sucediendo.

El gobierno norteamericano no ha tomado en cuenta la conciencia moral que ha crecido dentro de los miembros de la CELAC, el ALBA-TCP y UNASUR, una conciencia que reclama la paz para la región, y  rechaza firmemente la injerencia norteamericana o de cualquier aliado del imperio.

Cuba ya expuso públicamente su posición, al declarar que así como nunca estuvo sola, Venezuela tampoco lo estará; Bolivia condenó con dureza la actitud estadounidense y conminó a Washington a retractarse; Ecuador, Argentina y todos los miembros de UNASUR exigieron que se respete la institucionalidad democrática en Venezuela.

La Cumbre de las Américas está cerca. Antes se están reuniendo todos los bloques de integración regional para adoptar una posición común ante la amenaza. El gobierno yanqui puede salir vapuleado de ese cónclave, sin importar que algún títere tradicional secunde su proyecto; puede quedar en evidencia que la OEA es un objeto anacrónico en el dibujo geopolítico de América Latina y que la política de “guerra envolvente” de Estados Unidos va a fracasar.

Ante este panorama, tal vez, el gobierno yanqui ni siquiera asista a la Cumbre.