Archivo de la etiqueta: oposición

ECUADOR: LA FÓRMULA DE LA MENTIRA REAPLICADA

  • En medio de acusaciones contra la gestión del actual mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, el pueblo de Ecuador irá a las urnas el próximo domingo, presionado por la campaña mediática más sucia que se ha vivido en el país ecuatorial, similar a las últimas campañas en Bolivia y Estados Unidos.
el-pueblo-ecuatoriano-debe-estar-atento-a-esta-campana-sucia-alerto-el-presidente-correa

“El pueblo ecuatoriano debe estar atento a esta campaña sucia”, alertó el presidente Correa.

El domingo 19 de febrero habrá elecciones en Ecuador. Algunos consideran que este día será decisivo para la izquierda latinoamericana, teniendo en cuenta los recientes retrocesos y la percepción de crisis que ha sembrado la maquinaria comunicativa acerca de los gobiernos populares progresistas.

Rafael Correa, el líder ecuatoriano innegable, no estará en la contienda, lo cual aprovecha la oposición de aquel país para lanzar una fortísima campaña mediática llena de mentiras y descalificaciones al estilo de las últimas aplicadas en este continente, como las que se han vivido en Nicaragua, Bolivia y en los propios Estados Unidos de América, donde ganó la presidencia Donald Trump, luego de andanadas de provocaciones y acusaciones de un lado al otro.

La fórmula está siendo repetida en Ecuador contra los candidatos del partido Alianza País (AP), que bajo la égida de Correa redujo considerablemente los niveles de pobreza, elevó el horizonte educativo, generó estabilidad política y económica durante sus diez años de mandato. Esto tratan de invisibilizar los medios ante la urgencia de la fecha.

lenin-moreno-se-perfila-como-ganador-de-elecciones-en-ecuador

Lenin Moreno se perfila como ganador de elecciones en Ecuador

Según las encuestadoras, el aspirante por AP, Lenin Moreno, lleva ventaja hacia el 19F, sin embargo, esta primacía no es definitiva teniendo en cuenta el panorama, ya que con la intención de voto actual se estaría obligando a una segunda vuelta, que es la expectativa de la oposición para tener una oportunidad en la instancia posterior.

Teniendo en cuenta que en Bolivia, el 21 de febrero de 2016, la oposición logró una victoria apuntalada por una feroz campaña de difamación, apoyada por casi todos los medios de información y varios actores políticos y mediáticos preparados desde el exterior; además, la ascensión al poder en Estados Unidos, de Donald Trump cuyos shows mediáticos y acusaciones contra Clinton pesaron más que los protagonizados por la aspirante demócrata, los opositores ecuatorianos han elegido esa misma vía para intentar regresar al poder.

En el caso de Ecuador, la oposición se apoya en supuestos casos de corrupción, la palabra favorita de estos tiempos, básicamente alrededor de dos escándalos: Petroecuador y la empresa brasileña de la construcción Odebrecht. En el primero, las acusaciones van dirigidas directamente hacia ex funcionarios del gobierno de Correa e indirectamente hacia el Presidente, incluso el ex ministro de Hidrocarburos, Carlos Pareja Yannuzzelli, quien se encuentra prófugo en Miami por el caso Petroecuador, manifestó que nada se hacía en esta empresa estatal sin la anuencia del Primer Mandatario. Este caso de corrupción fue denunciado por el propio gobierno ecuatoriano luego de destaparse el escándalo de los “Papeles de Panamá”.

Respecto a los supuestos sobornos a funcionarios públicos realizados por la empresa constructora brasileña, la oposición no ha presentado una sola prueba, a pesar de que Correa les ha emplazado públicamente a hacerlo.

“Si no se presentan pruebas, no crean absolutamente nada, es campaña sucia.” Rafael Correa.

correa-ecuador-petroecuador-portada

La campaña mediática ha intentado vincular a Correa en los casos de corrupción de Petroecuador.

Así, la campaña mediática contra el partido oficialista ha incluido videos, declaraciones de ex funcionarios prófugos, simulacros de ataques físicos para victimizar a la oposición y mucho movimiento de matrices de opinión en las redes sociales, ocultando todo lo positivo que ha hecho por Ecuador el gobierno de Correa.

Al parecer, la repetición de fórmulas es la actividad favorita de quienes pregonan la caída de la izquierda latinoamericana y buscan un regreso del neoliberalismo al estilo de Macri y Temer.

Anuncios

En el nombre de la libertad de expresión… Amén.

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

Carlos Valverde en su programa de TV, insulta, grita, dice obscenidades...

Carlos Valverde en su programa de TV, insulta, grita, dice obscenidades…

Con gritos y mostrando una rabia incontenida, diciendo palabras obscenas que ningún público merece y mostrando una total falta de ética en el manejo de un medio de comunicación masiva, aparece un señor en un canal de televisión de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Me dicen que se llama Carlos Valverde y que es periodista.

No lo conozco, pero dudo mucho que sea periodista, dada su total falta de respeto a la profesión informativa, más allá de la falta de respeto a un ser humano, trascendida su investidura pública.

Las cosas que dijo el tal Valverde (dicen que es un furibundo opositor al presidente indígena Evo Morales, que ha sido o es agente se los servicios de inteligencia y contrainteligencia de Estados Unidos en Bolivia y que tienen vínculos comprobados con el narcotráfico), la forma en que dijo esas cosas, no apta para menores de 18 años, ponen en duda la tesis manejada por la oposición boliviana de que el Gobierno coarta la “libertad de expresión”.

Yo me hago una pregunta muy sencilla de entender y responder: ¿Si en Bolivia no se permite la libertad de expresión y de prensa, por qué gente como ese tal Valverde se manifiesta de esa forma en un medio público acerca de un alto dirigente estatal? ¿Se lo permitirían en algún lugar del mundo?

En Bolivia los medios de comunicación masiva, desde que comenzó la campaña por el Referendum del 21 de febrero, han sido la punta de lanza en la propuesta por el NO, que resultó finalmente triunfadora, gracias en una gran medida a la actuación sectarista de la prensa y los medios.

Amplias coberturas a políticos y voceros de oposición, en una razón de tres contra uno, al igual en la transmisión de la propaganda política, la parcialización de periodistas y conductores y el manejo como si fueran ciertos de algunos casos como la supuesta paternidad del Presidente, -acerca de lo cual la mayoría de los medios comunicacionales afirmaron intrínsecamente que un hijo entre el primer mandatario y la señora Zapata existiría, aunque nadie ha podido comprobarlo y tal vez no logre comprobarse- demuestran que aquellos que poseen un micrófono en la mano o escriben en un periódico, tienen toda la libertad del mundo para hablar sobre cualquier tema, sea verídico o no, aunque dañe a otras personas.

Por más que investigo, no encuentro un solo medio de comunicación cerrado por manejo irresponsable de la información o por crear confusión en la audiencia. Excepto los tres medios estatales, el resto continúa magnificando el tema familiar de Evo Morales como si en ellos les fuera la vida… algún interés tiene que haber.

Curiosamente CNN, que poco o nada transmite acerca de Bolivia, cada día menciona o hace un trabajo de fondo acerca de la supuesta “corrupción y tráfico de influencias del indígena Presidente”. ¡CNN está trazando la agenda informativa de los MDC bolivianos! De la misma manera actuó la cadena internacional de noticias en la desestabilización de Venezuela.

Escuchando las declaraciones de Valverde contra el Vicepresidente Álvaro García Linera, confirmo que lo que menos se impide en Bolivia es la libertad de expresión, que esta figura del derecho humano es asida una y otra vez por una prensa nada imparcial para justificar ataques discriminatorios, racistas y ofensivos en vulneración de otra Ley creada para proteger otro más importante derecho humano: el derecho a no ser discriminado.

Referéndum Constitucional en Bolivia. ¿La suerte está echada o la quieren apurar?

Por Vicente Manuel Prieto Rodríguez

MEME FUTURISTA 1A propósito de un artículo denominado “A 14 días, ¿suerte echada?”, escrito por el autodenominado analista opositor Iván Arias, quiero hacer un análisis de este artículo en sus partes fundamentales que, de forma velada, refleja las orientaciones vertidas desde el Plan Estratégico para Bolivia, dictado desde el Instituto Interamericano para la Democracia (IID) cuyo vicepresidente es Carlos Sánchez Berzaín y el presidente es el contrarrevolucionario de origen cubano Carlos Montaner. Pero también este artículo nos desnuda la sarta de mentiras con que se maneja la campaña opositora por el NO, sin sonrojarse ante la posibilidad de que estas falacias sean descubiertas y desmentidas, esperando que el primer impacto sea definitorio aun si el oficialismo demostrara la verdad, o sea, utilizar el axioma de que “quien golpea primero, golpea doble” o la archiconocida tesis goebbeliana de que “una mentira repetida mil veces, se convierte en una verdad”.

Me disculpo por la extensión de las presentes reflexiones y les pido a los lectores paciencia y buen criterio en el análisis.

Arias, para nada imparcial o equilibrado –lo demostró a base de gritos en el Paraninfo de la Universidad Mayor, Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca- cree haber descubierto las bases de la campaña oficialista, desmenuzando su idea en cuatro cimientos, a saber: 1.- El gobierno estaría forzando que en vez de un referéndum constitucional, éste ejercicio democrático sea una elección presidencial. Aquí Iván Arias se equivoca de medio a medio, pues en lo que más insiste la propaganda oficial es en que no se trata de una “re-elección” como sí intenta hacer ver la oposición, sino que solo se trata de modificar un artículo de la CPE, el 168, para que Evo Morales pueda ser “repostulado” en las elecciones, aún muy lejanas, de 2019.

2.- Según el articulista de marras, el gobierno estaría insistiendo en que el 21 de febrero está en juego una elección entre oficialismo y oposición (sic.). Otra aseveración inconsistente, pues, tomando como referencia el primer punto, desde las filas oficialistas se insiste en que este ejercicio democrático no tiene colores partidarios y quienes desde un principio le dieron tonalidades han sido los opositores, quienes inscribieron a todas sus fuerzas políticas para hacer campaña, mientras que los defensores del SÍ son básicamente Organizaciones Sociales beneficiadas por el Proceso de Cambio. Dice Iván que “se mete en una misma bolsa que el imperialismo está financiando la campaña por el NO”, intentando negarlo, a pesar de que hay pruebas claras y contundentes de la injerencia yanqui en este proceso.

3.- Arias dice, textualmente: “El tercer componente: usar el miedo como instrumento para que la gente sienta que después del 21F se viene el cataclismo y la nada”… Y relaciona la frase del Vicepresidente García Linera de que “el sol se esconderá”, descontextualizándola de su metáfora poética. Este analista opositor trata de marear la perdiz y ocultar que, por ejemplo, para los argentinos el sol se está escondiendo y llega una era de oscuridad social, que ya comenzó a ensombrecer al panorama del país austral con las medidas de Macri –quien prometió al igual que prometen los opositores acá, mantener las conquistas sociales- de subir impuestos, reducir el Estado, eliminar beneficios sociales y elevar el precio de los servicios básicos, pasando por la eliminación de las subvenciones. De lo poético a la cruda situación que pudiera ser la realidad boliviana a partir de 2020. Entonces, ¿quién siembra el miedo?

4.- Finalmente, Arias vuelve a querer dorar la píldora cuando manifiesta que el gobierno estaría utilizando todos los recursos del Estado para hacer campaña en favor del SÍ. Lo dice porque el canal BTV continúa transmitiendo los actos que dan a conocer la gestión gubernamental en entregas o inauguraciones de obra, donde los simpatizantes del Proceso de Cambio van a recibir los beneficios de la redistribución justa de los recursos con los colores verde y blanco de la campaña, algo que, a todas luces, nadie les puede prohibir y sería estúpido pensar, como piensa la oposición, que los beneficiados se pongan en contra de sus beneficiadores. También dice el articulista que los funcionarios estarían “obligados” a asistir a estos actos. Los servidores públicos que son parte del Proceso de Cambio, o militantes, pueden en su tiempo libre ir a donde quieran y hacer campaña si les place. No dice Iván Arias que las instituciones estatales están repletas de funcionarios no adeptos al Proceso de Cambio, que no han sido removidos de sus cargos y hasta han entrado a los mismos en función de su profesión, debido a una política de inclusión que critican incluso algunos militantes del MAS y que, en total uso de sus libertades, hacen campaña por el NO. Ninguno de esos funcionarios, que no asisten a marchas ni actividades proselitistas en favor del SÍ, ha sido despedido. Eso no lo dice Arias. Lo que dice del TSE, es risible si no fuera estúpido: se han sancionado a más elementos oficialistas que opositores por hacer campaña no autorizada. Y para finalizar este punto, sobre uso indebido de bienes del Estado en la campaña, ¿no fue acaso a la Gobernación de La Paz, dirigida por el opositor Félix Patzi, a la que se le incautó una volqueta llena de propaganda por el NO nada menos que en Sucre, a más de 500 kilómetros de su ubicación laboral? A no ser que Arias crea que el pueblo boliviano es tonto y que a gritos puede imponer su juicio, aquí la serpiente se muerde la cola.

Ahora paso a la segunda parte del artículo de Iván Arias: la campaña opositora por el NO.

Con temor a que sus correligionarios continúen “metiendo la pata”, el periodista-analista-partidario insiste en que los que postulan el NO, en estos últimos días, no deben abandonar su estrategia para nada y también la subdivide en su número preferido, 4:

1.- Dice Arias que deben explicar el objeto del referéndum: en el 21F está en juego aceptar o no aceptar el cambio de la Constitución para que beneficie a dos personas. Liga tramposamente una verdad con una mentira. Sí se va a aceptar o no el cambio, pero no de la Constitución, sino solo de un artículo de ella, el 168, que prescribe los términos de repostulación. Pero es mentira que beneficie a dos personas. No dice el periodista que la repostulación presidencial daría opción a la actual gestión para culminar su plan de gobierno, un plan de desarrollo que implicaría la reafirmación del Proceso de Cambio, de la revolución popular, a través de la estabilidad económica y social protegidas por una serie de inversiones, obras y programas que, a todas luces, estarán en función de mejorar la calidad de vida de los bolivianos y, sobre todo, eliminar la pobreza en que han mantenido al país los sucesivos gobiernos neoliberales. Tampoco aclara Arias que ese artículo, por la propia disposición constitucional, pudo haberse modificado a través de la Asamblea Plurinacional, que habría utilizado sus dos tercios para su aprobación, pero el gobierno prefirió consultar democráticamente al pueblo, sea positivo o negativo el resultado del 21 de febrero. ¿Contradictorio verdad?

2.- Acción  de los liderazgos emergentes. Habla de abrir el camino a la renovación de líderes. Y aquí sí permítanme ser irrespetuoso. ¿Cómo es posible que alguien que se dice analista sostenga tamaña tontería? ¿Está preocupada la oposición por la renovación dentro del MAS? ¿No sería mejor para los opositores que no hubiera nuevos liderazgos en el partido de gobierno y que con el desgaste de Evo Morales desapareciera esta opción que le ha costado la credibilidad a los partidos tradicionales de derecha? Por último, ¿están presentando los partidos opositores alternativas de líderes en sus propias filas, dónde están, alguien tiene esos nombres? La respuesta es NO, rotundamente, como la negación que promueven a que el pueblo siga beneficiándose de su poder. No, señor Iván Arias, a la oposición no le interesan nuevos liderazgos en el MAS, le interesa sacar a Evo Morales, porque frente a su legítimo liderazgo no podrían regresar los gobiernos neoliberales (como regresó en Argentina) ni los intereses hegemónicos norteamericanos.

Dice textualmente Iván Arias: “La campaña en la práctica cotidiana tiene que mostrar que el pasado no volverá y que los que impulsan el NO son parte de una nueva generación que busca un cambio y renovación en la forma de hacer política”… Cuestionable. Si quienes impulsan el NO son una nueva generación que busca cambio y renovación en la forma de hacer política, no se explica y no creo que pueda explicarlo el propio articulista, la similitud de discursos entre la supuesta “nueva generación” –invisible por demás- con los dictámenes y declaraciones de políticos reciclados al estilo de Doria Medina, Tuto Quiroga, Luis Revilla (quien puede ser joven, pero lleva años sosteniendo políticas neoliberales desde el fenecido Movimiento Sin Miedo), Rubén Costas y, para colmo, con el apoyo moral, financiero y metodológico de personajes prófugos de la justicia boliviana como Carlos Sánchez Berzaín y Manfred Reyes Villa. Y aquí permítanme referirme al ya conocido documento denominado Plan Estratégico para Bolivia, el cual dice en su primera acción: “Perfeccionar el discurso confrontacional y los denunciantes designados como portavoces que sean en primer lugar líderes como Rubén Costas Aguilera, Luis Revilla Herrero, Félix Patzi Paco y Carmen Soledad Chapetón Tancara. En segundo lugar líderes políticos reconocidos como Samuel Doria Medina Auza, Jorge Fernando Tuto Quiroga Ramírez y Manfred Armando Antonio Reyes Villa. El discurso debe ser más fresco y que atraiga pero que al mismo tiempo se muestre resolutivo y consecuente en sus líneas ofreciendo una tendencia al cambio actual. Establecer claramente el lema “Cambiemos hacia una Alternativa Democrática”. Lo que está haciendo la oposición es justamente lo que dice este documento y es fácilmente observable en los discursos y acciones de los personajes nombrados aquí. Así que, estimado Iván, no hay tal renovación de líderes ni es lo que buscan los opositores en su campaña por el NO.

3.- Iván llama a “tomar los medios y las calles”. Está claro el rol de los medios, desde la conducción de los debates hasta la política de “desgaste” que llevan a través de la maximización de casos de corrupción, violencia, narcotráfico, inseguridad, carestía de la vida, etc., en lo que ya denominé una vez “la ilusión del caos”; uniéndose a ello la ocultación premeditada de los logros del gobierno, para que luego la oposición se queje de que el canal estatal transmita justamente esos logros que invisibiliza la gran mayoría de los medios de comunicación.

Respecto a la toma de las calles, la estrategia les ha fallado. A pesar de las convocatorias en medios y en redes sociales, no han podido superar la participación ciudadana por el SÍ, aunque intentan justificar con la participación de funcionarios estatales, lo cual es inconcebible, toda vez que son los distritos políticos quienes más aportan en elementos a estas movilizaciones de campaña. Invito a los opositores a averiguar, pero con seriedad, sin las falsedades y manipulaciones que siempre hacen, la composición de las entidades estatales, pero más allá, las quejas de la militancia masista. Esto dice Arias: “Los que están optando por el NO deben crear su propio escenario, su propio discurso, sus propias reglas, su propio terreno y alinear a sus militantes, simpatizantes y aliados en ese desafío”. En este sentido, la oposición ha creado su propio escenario de, a través de ofensas, descalificaciones, e, incluso regreso a posiciones racistas y discriminatorias como puede observarse en las redes sociales, restarle a como dé lugar credibilidad al gobierno. Ése es el terreno de la oposición ante la falta de argumentos válidos, su discurso va por la línea de Berzaín: “llamarle dictador a Evo”, y en este esfuerzo han alineado a sus operadores, como el reciente bloqueo y paro del gremio del transporte pesado. Y esto plantea el Plan Estratégico para Bolivia del IID en su acción número 10: “Movilizar todas las fuerzas disponibles para crearle un expediente de descrédito y debilitamiento al régimen y que le aporte mayor credibilidad a la oposición democrática”. ¿Puras coincidencias? Yo, personalmente, no lo creo.

Y finalmente, el número 4: organizar a detalle el control electoral en cada una de las mesas y recintos electorales de todo el país para que la victoria en las urnas no se modifique en las oficinas del TSE. Siguiendo la línea discursiva de cuestionar al máximo ente electoral, para propiciar el escenario (del que se habla arriba) de un supuesto fraude en los comicios. Iván Arias olvida a propósito, porque lo conoce bien, que Evo Morales es el Presidente boliviano más votado en los últimos 40 años, que los altos porcentajes pudieran repetirse en el ejercicio democrático del 21 de febrero, por más que la oposición haya hecho llover insultos, apelado a la guerra sucia y al descrédito por encima de las propuestas y, por supuesto, que haya hecho regar con dinero de aquí o de allá para cumplir lo que plantean desde el norte en su último acápite: “Todos los actores involucrados en el Plan deben concientizarse que la estrategia está plenamente definida para Bolivia para un retorno real a la Democracia, la recuperación de su institucionalidad, recuperación de los Derechos Humanos, la libertad y un establecimiento real de una economía liberal de mercado desregulada a tono con la globalización y los esquemas de libre mercado auspiciados por el gobierno americano para nuestros pueblos.

Bolivia: la oposición en spray.

computo17100900La oposición boliviana ha chocado contra un muro. El muro construido por una masa sólida de componentes variados, a veces difícil de amalgamar, pero que se consolida poco a poco: el multicultural y multiétnico pueblo andino.

Los partidos tradicionales de derecha (algunos están insistiendo últimamente en la teoría de que Bolivia ha borrado los límites entre la derecha y la izquierda, lo cual no es cierto), divididos por las diferencias de intereses y angurrias de poder individuales, como buenos capitalistas neoliberales, no pueden comprender ni aceptar que su poder se debilita, si es que le queda alguno y que a pesar de las variadas artimañas utilizadas contra el actual “partido” gobernante, no hayan logrado mellar seriamente su estructura y la disposición orgánica que le dio al MAS su tercera victoria electoral, sin contar las otras contiendas ganadas en el referendo revocatorio, la Constituyente, las elecciones judiciales…

El número de derechistas opositores, oligarcas o dependientes de éstos, no ha disminuido significativamente, lo que ha sucedido es que se han atomizado en variadas fracciones componiendo una oposición re-partida que pasa más tiempo peleándose entre ellas y denigrando a los líderes gobernantes que generando proposiciones verdaderamente válidas y a tono con los deseos populares que ya no aceptan una vuelta al pasado, aunque no entiendan claramente el camino a seguir. Si observamos detenidamente el mapeo electoral y los resultados hasta ahora, la paleta de colores muestra un azul intenso, compacto, predominando en 8 departamentos bolivianos y solo en uno, donde la oligarquía todavía conserva sus privilegios feudales, dominando la facción de tendencias separatistas y neoliberalizadoras, aunque, ojo, el azul intenso se perfila con un crescendo interesante.

Y aquí cabe otro análisis: los elementos constitutivos de cada partido. Por ejemplo, el MSM, originalmente conformado por gente de tendencias de izquierda que en determinado momento se aliaron al Movimiento al Socialismo justamente por su orientación casi socialista, pero que se fue permeando con individuos oportunistas en busca de prebendas y “beneficios” individuales, derechizándose y alejándose de la condición de “izquierda”, metamorfoseándose hasta quedar como un partido tradicional más y manifestándose igual que el resto, sin propuestas convincentes, con discursos basados más en la demagogia que en la praxis revolucionaria de su génesis. Esta actitud le costó al MSM estar al borde de la desaparición del escenario político boliviano.

El otro partido que merece una ojeada profunda es el recientemente creado Partido Verde. Las tendencias de los sujetos que se adhieren a dicha agrupación política son también de izquierda, intelectuales ecologistas e indígenas originarios no politizados pero educados en las prácticas de seguir a un “líder” regional, práctica ancestral llevada a su límite extremo por las “enseñanzas” oenegeístas de la “formación de líderes”. Estos elementos, revolucionarios en sí, pudieran ser reconquistados por el Movimiento al Socialismo si se realiza un verdadero trabajo proselitista, demostrando fehacientemente con hechos y explicaciones (formación política de cuadros, acciones correctas de comunicación masiva, etc.) que el camino al futuro de Bolivia no pasa por la destrucción de la naturaleza, ni de los hábitats originarios, sino más bien contempla un uso racional de los recursos naturales, mejoramiento de la vida de todos en complementariedad y equilibrio con la naturaleza y el bienestar social en el marco de las políticas del “vivir bien”. O sea, que si se revisa y reconducen algunas actitudes intragubernamentales que no han comprendido cabalmente el sentido del Proceso de Cambio y se retoman los valores ancestrales, hay posibilidades reales de captar aquellos elementos para el movimiento popular. Descontemos a los oportunistas que pululan en todas las organizaciones políticas presentes en el panorama social boliviano.

De los otros dos partidos presentes en los recién concluidos comicios nada hay que rescatar. Son la crema y nata de la oposición dura, esos que no importa sea buena o mala la decisión gubernamental, siempre van a estar en contra. Ni siquiera vale la pena el “acercamiento” con alianzas y promoción de deserciones de sus filas, porque, hay que estar atentos con esto, las convicciones no se cambian de un día a otro, los psicólogos sociales dirían que ni siquiera cambian, se camuflan por conveniencias, de donde surgen los “pasa-pasa” tan tradicionales en toda la historia política latinoamericana. Como dijo el ex_ministro masista Alfredo Rada, “hay sumas que restan”. Y cuando hay músculos no se viste con camiseta ancha, es mejor mostrarlos.

En resumen, los próximos cinco años pueden ser definitorios para una oposición débil, severamente fragmentada, en vías de extinción y un Proceso de Cambio que deberá afinar las tácticas participativas y la forma de comunicarse con el pueblo, ya que no quedan dudas de que el plan de gobierno, plasmado en la “Agenda Patriótica 2025”, bien ejecutado creará las bases de un afianzamiento político, social y económico muy difícil de derrotar por las vías “democráticas” tradicionales.

Debate… ¿Cuál debate?

Por: Vicente Manuel Prieto Rodríguez

alvaro evoEl proceso eleccionario presidencial en Bolivia está en marcha, aun mucho antes de que se diera luz verde a las campañas. El Movimiento Sin Miedo (MSM) comenzó embanderando la Plaza España de La Paz y poniendo carteles con referencias a que hay gente con miedo y gente sin miedo (eufemismos de campaña). Doria Medina arreciaba el gasto publicitario de sus “CITES” y la “responsabilidad social” de su empresa crecida con fondos mal habidos SOBOCE. Por su parte, Jorge “Tuto” Quiroga, expresidente que no hizo nada sobresaliente por Bolivia, aparte de continuar las políticas privatizadoras de sus antecesores, comenzaba a salir en los medios (su delgadez y falso carisma lo convierten en una figura mediática para esas clases y desclases que sueñan con la vida de las modelos) criticando las acciones del Gobierno Plurinacional.

Ahora, en plena guerra de campañas, en un “todos contra todos” que no pudieron evitar ni siquiera los intereses gringos, cada candidato clama por “debatir”.

Pero si estudiamos los “planes de gobiernos” de toda la horda opositora en contra de Morales, no se encuentra nada innovador ni verdaderamente desarrollador del país, al menos nada que favorezca realmente al pueblo. La mayoría de los planteamientos en esos dizque planes de gobierno son puros enunciados de esperanzas populares añejas que nunca fueron resueltas por quienes ahora militan en la furibunda oposición boliviana y una buena parte de las propuestas ya están plasmadas en la llamada “Agenda Patriótica 2025” impulsada por el gobierno de Evo Morales para acabar con la pobreza y en la cual se trabaja desde hace tiempo con los recursos naturales recuperados por las nacionalizaciones, los programas Mi Agua, Evo Cumple, la electrificación y la dotación de gas domiciliario a la mayor parte de la población, junto a la construcción y readecuación de la red vial, son solo algunos ejemplos de lo que ha hecho el gobierno actual y de las perspectivas a mediano y largo plazos.

Por eso tanto el Presidente Evo Morales, como el Vicepresidente y otra vez compañero de fórmula, Álvaro García Linera, han declinado tener un debate infructuoso con cualquiera de los candidatos opositores, ya que estos solo buscan centrarse en acusaciones y ofensas, como lo han estado haciendo incluso en ausencia de los candidatos “oficialistas”. No hay vez que entrevisten a Tuto, Doria Medina, Juan del Granado, Adriana Gil o Suárez en que estos no se centren en criticar al gobierno por todo y por nada y acusar al Presidente y Vicepresidente de ser “corruptos y narcotraficantes” sin mostrar ni una sola prueba convincente.

Pero el tema de “debatir” trasciende las diferencias entre opositores y oficialistas, sino que entre los mismos opositores se atacan y contraatacan, rociándose de denuncias y ofensas junto a invitaciones para debatir. Así, Tuto Quiroga emplaza a Doria Medina, mientras que este último alega que solo debatiría con candidatos que estén “peleando” la presidencia, refiriéndose a que en las encuestas él marcha muy por delante de Quiroga. Bajo esa lógica justifica completamente la posición de Evo y Álvaro de no debatir, ya que estos les llevan (según esas mismas encuestas) más de 40 puntos porcentuales de ventaja, visto de ese modo, no hay nada que debatir.

Recientemente la televisora oligárquica Cadena A lanzó al aire un “programa de debates” entre los candidatos, al cual solo asisten los opositores. Este programa, según lo hasta ahora visto, no es un programa de debates, es un programa de relaciones públicas en el que los invitados presidenciables y demás van a hablar y hablar de sus ideas (que no intenciones) de “rehacer el país” y, por supuesto, van a lanzar sus acusaciones y ofensas a Evo Morales y a Álvaro García Linera.

Entonces, ¿de qué debates estamos hablando?

Bolivia es un país donde la oposición es más mediática que efectiva, teniendo en cuenta que la mayoría de los medios de comunicación dependen de los recursos económicos erogados por las oligarquías y que en la realidad no hay verdaderas propuestas sobre la mesa que superen las expectativas populares de construir un Estado popular (los gringos obligan a sus voceros de la oposición a llamarle “populista”) que redistribuya la riqueza nacional de una manera más equitativa, que no se vendan los recursos naturales a intereses extranjeros, que los bolivianos tengan plena dignidad y soberanía en sus decisiones.

El discurso precampaña y de campaña opositor se ha basado en los ejes de la corrupción, el narcotráfico, mal manejo económico y autoritarismo. Tales enunciados son perfectamente desmontables a la luz de una realidad: cada día aparecen en la prensa reportes de desmantelamiento de bandas de narcotraficantes, procesos judiciales contra acusados de corrupción, sean opositores o miembros del partido de gobierno; en estos casos uno se pregunta: ¿antes no había corrupción, no había narcotráfico? Pues claro que había, solo que los medios, bien pagados por los intereses de la derecha gobernante, silenciaban esos hechos. Y respecto al manejo económico y autoritarismo, es más que evidente el hecho de que hay más “gente de pueblo” luciendo autos de último modelo (lo cual habla claramente de un aumento en las economías familiares y el poder adquisitivo) y que las decisiones gubernamentales son frecuentemente cuestionadas y hasta modificadas por la acción popular. Entonces tampoco hay autoritarismo.

Todo lo anterior justifica que no hay razones para que los candidatos oficialistas, cuyo gobierno sí ha hecho mucho por el pueblo, por los humildes, por esos que nunca pudieron ni siquiera pisar la acera del Palacio Quemado, vayan a discutir nada con aquellos que solo buscan regresar a los años en que Doria Medina, Jorge Quiroga y todos sus acólitos vendían la República y se llenaban los bolsillos con la plata mal habida. (Me dicen que hay originarios candidateando y apoyando a los opositores) Bueno, de los traidores hablamos en otro artículo.